El Dr. Rivero indicó que en los inicios de la epidemia de sida, un importante porcentaje de pacientes infectados por el VIH sufrían, en algún momento de evolución de la enfermedad, una infección fúngica como reflejo del deterioro inmunitario de los pacientes. Estas infecciones contribuían además al progresivo deterioro de los enfermos, y en ocasiones constituían la causa directa de muerte de los mismos.
Sin embargo, tras la aparición del tratamiento antirretroviral, se ha registrado una disminución importante en la incidencia de infecciones en estos pacientes. No obstante, añadió, todavía se siguen registrando casos de infección fúngica en este colectivo.
En este sentido, afirmó que se han detectado dos grupos de pacientes que continúan teniendo un elevado riesgo de padecer infección fúngica, como son los enfermos que desconocen que están infectados por el virus del VIH y aquellos con largo tiempo de tratamiento antirretroviral, con fracaso terapéutico, multirresistencia y grave deterioro inmunitario. En este último grupo, la infección por hongos puede llegar a adoptar un curso grave e incluso tener un desenlace mortal.
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