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Publicado el 29 de octubre de 2002

Desafíos sanitarios

Las desigualdades socioeconómicas siguen siendo un desafío para la salud pública

Estas desigualdades impactan en el perfil sanitario de cada país según el nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud

Autor/a: Consultor de Salud

Fuente: Consultor de Salud

En 1990, el 41% de los hogares en América Latina, aproximadamente 200 millones de personas, estaba en situación de pobreza. Este porcentaje disminuyó al 36% hacia 1997. La distribución de la población por debajo de la línea de pobreza también muestra una gran variación en los países de la Región, desde un mínimo de 5,9% en Canadá hasta cerca de 65% en Haití. Estas desigualdades impactan en el perfil sanitario de cada país y de la Región en general, según el nuevo informe La Salud en las Américas, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según el documento, "las condiciones y los niveles de desarrollo social y económico en la Región de las Américas son heterogéneos en general; sin embargo, moldean de manera significativa el tipo y grado de los riesgos para la salud y el bienestar de las poblaciones... Es bien sabido que el nivel de salud de una población está determinado por su nivel socioeconómico, que es un reflejo de los recursos disponibles para la inversión social".

Este panorama ha incorporado el concepto de "polarización epidemiológica" dentro de un mismo país, por ejemplo, en donde distintos grupos sociales tienen diferentes problemas y necesidades de salud. Los grupos más pobres deben luchar todavía contra enfermedades parasitarias o infecciosas, agravadas por la falta de condiciones sanitarias básicas, mientras que los grupos sociales más adinerados deben enfrentar el aumento de las enfermedades crónicas y degenerativas asociadas al envejecimiento.  Sin embargo, ambos padecen el incremento de daños producto de factores de causa externa: especialmente los accidentes automovilísticos, la violencia y el abuso de drogas.

Otro punto a zanjar es el del acceso a los sistemas de salud. Se calcula que del 20 al 25% de la población de la Región no tiene acceso permanente a los servicios de salud o a otro tipo de medida de protección social. Esta situación afecta particularmente a los grupos de adolescentes y de personas mayores así como a las poblaciones geográficamente aisladas. Por otra parte, incrementar el acceso a las drogas, el uso de genéricos y el control de calidad continúa siendo un tema central en el desarrollo de las políticas para los productos farmacéuticos en la Región.

En resumen, aunque la situación general de salud en la Región mejoró en las pasadas décadas, esas mejoras no son uniformes para todos los países o para todos los grupos sociales de un solo país. La diferencia en el estatus de salud de ricos y pobres así como también entre las sociedades más y menos equitativas en términos de distribución de sus ingresos es aún grande. Zanjar esas brechas sigue siendo un desafío central de los países de las Américas en busca de una Región más saludable.