El diagnóstico de cáncer de mama en mujeres en edad reproductiva presenta desafíos únicos, ya que no solo afecta su salud, sino también aspectos como la fertilidad, la lactancia y la dinámica familiar. En esta etapa, los tumores mas frecuentemente diagnosticados son los subtipos triple negativo o HER2 positivo, lo que requiere un enfoque terapéutico integral y, en ocasiones, más urgente.
Además, los tratamientos como la quimioterapia y la terapia hormonal pueden impactar la función ovárica, por lo que muchas pacientes optan por preservar su fertilidad mediante técnicas como la vitrificación de óvulos antes de iniciar el tratamiento.
La lactancia materna después de un diagnóstico de cáncer de mama puede generar dudas y preocupaciones, pero en muchos casos es posible continuar amamantando, dependiendo del tratamiento elegido. Si el tratamiento incluye cirugía conservadora (como una tumorectomía), la lactancia puede mantenerse en el pecho no afectado, aunque la producción de leche podría verse reducida. Sin embargo, en casos de quimioterapia, radioterapia o terapias hormonales, los médicos suelen recomendar suspender la lactancia, ya que muchos fármacos pueden pasar a la leche y afectar al bebé.
El estudio POSITIVE evaluó la viabilidad y seguridad de la lactancia materna en mujeres con cáncer de mama receptor hormonal positivo (HR+) que interrumpieron temporalmente la terapia endocrina para intentar un embarazo. Incluyó 313 mujeres que tuvieron al menos un hijo vivo tras el diagnóstico de CM en estadios I-III, ≤42 años, con 18-30 meses de terapia endocrina previa e interrupción de hasta 2 años para embarazo/lactancia.
En cuanto a los resultados de lactancia observados en el estudio, el 62,6 % de las participantes lograron amamantar, con una mediana de duración de 4,4 meses. Entre quienes recibieron cirugía conservadora, el 77,8 % pudo ofrecer lactancia materna, de las cuales el 69,2 % lo hizo únicamente utilizando la mama no afectada. Por su parte, en el grupo con mastectomía unilateral, el 45,2 % de las mujeres logró amamantar.
Tras un seguimiento con una mediana de 41 meses, no se observaron diferencias en las tasas de recurrencia entre quienes amamantaron y quienes no lo hicieron. La incidencia acumulada de recurrencia a 24 meses fue de 3,6 % para el grupo que practicó lactancia materna y de 3,1 % para quienes no lactaron.

La lactancia es factible y segura en mujeres con CM HR+ que interrumpen la TE para embarazo, sin aumentar el riesgo de recurrencia a corto plazo. Estos hallazgos son clave para el asesoramiento de pacientes jóvenes que desean maternidad y lactancia tras el diagnóstico. Las decisiones de la interrupción de la endocrinoterapia debe ser tomada en conjunto con el equipo tratante e individualizada para cada paciente.