Todo ello a pesar de que existe la posibilidad de que la presión sanguínea del brazo no sea representativa de la tensión arterial de otras partes del cuerpo, caso de, por ejemplo, el cerebro y el corazón.
En este contexto, los resultados del ensayo clínico CAFE (Conduit Artery Function Evaluation), subestudio del ASCOT dirigido por el Dr. Bryan Williams, profesor de Medicina del Departamento de Ciencias Cardiovasculares de la Universidad de Leicester, Reino Unido, parece constatar la inexistencia de dicha relación. Según comentó ayer en Dallas, EE UU, en el marco de la Reunión Anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA), "nuestro trabajo demuestra por primera vez que los fármacos hipotensores inducen efectos completamente diferentes sobre, por una parte, la presión central aórtica y la hemodinámica y, por otra, la presión sanguínea braquial".
Las evidencias del CAFÉ podrían, según explicaron sus investigadores, explicar porqué ciertos tipos de tratamientos hipotensores podrían resultar más efectivos que otros. En palabras del Dr. Williams, "hemos considerado que los diferentes tipos de tratamientos podrían inducir efectos diferentes sobre la presión sanguínea de las arterias mayores, incluso aunque la presión pueda parecer la misma en el brazo".
El CAFE es un subestudio llevado a cabo con 2.199 pacientes de los hasta 19.257 participantes incluidos en el ASCOT (Anglo-Scandinavian Cardiac Outcomes Trial), macroensayo clínico en el que se evidenció que el calcioantagonista amlodipino –en combinación con el IECA perindopril– inducía unos efectos más favorables sobre todos los parámetros cardiovasculares analizados que el betabloqueante antenolol –en combinación con un diurético. Esta evidencia conllevó, según indicó el Dr. Williams, "a que evaluaramos la hipótesis según la cual los dos tratamientos hipotensores podrían inducir efectos diferentes en las presiones de las aorta central. En consecuencia, a desarrollar el estudio CAFE, en el que observamos que si bien las presiones en el brazo eran similares, el tratamiento con amlodipino inducía, en comparación con la administración de atenolol, una reducción de 4,3 mm Hg en la PAS de la aorta central y de 3,0 mm Hg en la presión de pulso de la aorta".
En definitiva, como concluyó el Dr. Williams, "hasta ahora hemos asumido que todos los tratamientos hipotensores eran igual de efectivos. Nosotros hemos demostrado que esta asunción era falsa".
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