Los autores escriben que los pacientes que han sufrido una fractura de cadera deben ser evaluados para determinar si se debe a la osteoporosis y, en tal caso, recibir tratamiento. "Algo que no está ocurriendo", aseguran.
Revisaron datos clínicos de pacientes con fractura de cadera atendidos en distintos centros hospitalarios norteamericanos. "El propósito –explican- no era subrayar el vacío entre el conocimiento y la práctica en el abordaje de la osteoporosis, sino hacer un llamamiento para mejorar la situación".
En los resultados se observa que en todas las clínicas incluidas en el estudio el uso de las radiografías para diagnosticar la osteoporosis es muy bajo. Asimismo, son bajas las tasas de prescripción de calcio y suplementos de vitamina D, así como de fármacos para esta enfermedad.
El uso de la radiografía para el diagnóstico varió entre el 12% y el 25%. La tasa de prescripción de suplementos se sitúa aproximadamente sobre el 25%, mientras que la de fármacos específicos oscila entre el 7% y el 40%. Sólo el 2-10% fue tratado con algún bifosfonato.