Aunque los autores declaran que su investigación "no es la última palabra" al respecto, pues consideran que sería prematuro asegurar que el colesterol y las grasas que afectan al colesterol no están relacionadas con el riesgo de demencia, dado que otros estudios creen que pueden tener influencia en el Alzheimer y otras formas de declive mental.
En su estudio participaron más de 5.000 personas, seguidas durante un período de 6 años, midiendo el consumo de grasas saturadas, ácidos grasos trans y colesterol. Los individuos con mayores niveles de consumo no presentaron mayor riesgo de desarrollar demencia que aquellos con los niveles de ingesta de grasas más bajos.