Medical News

/ Published on May 14, 2026

Odontología

La mitad de los niños peruanos ya sufre caries desde los dientes de leche

La ingesta sostenida y precoz de azúcares es una de las causas más importantes, pero no la única.

Fuente: IntraMed

Las consecuencias del exceso de azúcares ya han tomado dimensiones de epidemia; pero cuando se reflexiona sobre ese tema suele pensarse en obesidad y diabetes. Es comprensible, pero también es importante ampliar la mirada… Porque a veces, como dice el dicho, “el pez por la boca muere”. Lo advierte la OMS: “Las enfermedades bucales, si bien son en gran medida prevenibles, representan una importante carga para la salud pública en muchos países y afectan a las personas a lo largo de su vida, causando dolor, molestias, desfiguración e incluso la muerte”. Según ese mismo informe, en 2025 se estimaba en casi 3.700 millones la cantidad de personas afectadas por enfermedades bucales, lo que las convierte en las enfermedades no transmisibles más prevalentes del mundo. Y pueden causar la muerte porque la enfermedad periodontal (infección bacteriana crónica de las encías) se relaciona con patologías cardiovasculares, diabetes, partos prematuros, enfermedades respiratorias…, y lo peor de todo es que eso no tendría por qué ocurrir. Insiste la OMS: “Son causadas por una serie de factores de riesgo modificables comunes a muchas enfermedades no transmisibles (ENT), entre los que se incluyen el consumo de azúcar, de tabaco y de alcohol y la mala higiene, así como determinantes sociales y comerciales subyacentes” (el destacado es nuestro, y busca señalar los factores que inciden en la niñez). 

La prevención debe empezar en la infancia

Difícilmente alguien discuta que se trata, en definitiva, de una cuestión de hábitos; y por eso es una mala señal que, según estimó a mediados de abril el Ministerio de Salud del Perú, “aproximadamente el 50 % de los niños presenta caries en dentición decidua”; por su parte, diversos estudios locales previos reportan prevalencias que oscilan entre el 36 % y más del 70 %, según edad y condiciones socioeconómicas. No es casualidad: el problema nace de una combinación de factores que comienzan a actuar desde los primeros meses de vida, y uno de los más importantes es la exposición precoz y sostenida a azúcares, que es lo que está pasando en Perú (o al menos, en la Lima metropolitana), según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud (INS), el Ministerio de Salud (MINSA) y UNICEF. El trabajo, publicado en septiembre de 2025, ha revelado que la mayoría de los sucedáneos de leche materna y los alimentos para la primera infancia contienen exceso de azúcar y grasas. Y lo más grave es que –advierte el paper en el resumen– los primeros “fueron los principales responsables del exceso de grasas saturadas y azúcares totales”. Como si fuera poco, veremos a continuación, los excesos son más altos aún si se miden con los parámetros de la OPS, respecto de los de la ley peruana: “Se analizaron un total de 64 productos, incluyendo 39 sucedáneos de la leche materna, 13 cereales infantiles y 12 purés. Según los parámetros establecidos por la Ley N° 30021, el 74,5 %, el 1,6 % y el 37,3 % de los productos presentaban altos niveles de azúcares totales, sodio y grasas saturadas, respectivamente. De acuerdo con los parámetros de la OPS, la proporción de productos clasificados como altos en azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas aumentó al 83 %, 6,3 % y 41,3 %”. 

¿Por qué es grave este inicio tan precoz? Porque –señalan los investigadores- “la primera infancia constituye un período crítico para el desarrollo de las preferencias gustativas y el establecimiento de patrones alimentarios que a menudo perduran hasta la edad adulta”, y agregan: “Este período formativo de aprendizaje del sabor es altamente susceptible al entorno alimentario circundante (…), y puede moldear el paladar hacia perfiles poco saludables”. El estudio propone acciones, entre ellas, mejorar el etiquetado de los productos para que los padres sepan claramente qué contienen; regular la publicidad; promover la lactancia materna como la mejor opción para alimentar a los bebés, y fomentar una alimentación basada en productos naturales y frescos, como frutas, verduras y cereales sin procesar. Claro que –veremos- es fácil de recomendar, pero no tanto de llevar a cabo.

Un combo no saludable

Por supuesto, los azúcares no son la única causa (en las ENT casi nunca hay una sola). También confluyen la falta de percepción de riesgo y el consecuente el inicio tardío del contacto con el sistema de salud: muchos niños son llevados al odontólogo cuando ya hay dolor o lesión avanzada, a pesar de que el MINSA establece que el primer control odontológico debe realizarse antes del año de vida. Pero hay otro tipo de variables, que tienen que ver con la desigualdad. Sucede que una de las estrategias públicas de prevención, como también destaca la OMS, es añadir flúor al agua de red, además del uso de pastas dentales que lo contengan.  Y en Perú confluyen dos problemas: según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales (ENAPRES), alrededor de 3.5 millones de peruanos no tienen acceso a agua potable por red pública, y en zonas rurales, solo el 13 % accede a redes de agua.

Pero incluso si el acceso fuera mucho mayor, tampoco ayudaría a cuidar la salud bucal, pues, debido a la “complejidad técnica y geográfica” no se puede fluorar todas las redes de agua; así las cosas, el Ministerio de Salud (MINSA) implementa, sobre la base Decreto Supremo 015-84-SA, la fluorización de la sal de consumo humano. Pero el decreto no se cumple: según reconoce el propio Ministerio de Salud “aproximadamente el 60% de la sal que se comercializa en el Perú no contiene el flúor necesario para prevenir las enfermedades bucodentales, pese a que existe una norma sanitaria vigente”. 

La otra cuestión relacionada con las desigualdades tiene que ver con la “alimentación  saludable”. Ya lo advertía la OMS: las enfermedades bucales afectan más a poblaciones vulnerables y de menor nivel socioeconómico, que solo acceden a alimentos más baratos y azucarados; por otro lado, tienen menos acceso a servicios de salud y, por consiguiente,  reciben menor educación sanitaria (la higiene dental no es, a priori, una preocupación). Todo esto hace que, por supuesto, haya menor cobertura preventiva. Y así es como la mitad de los niños peruanos ya tiene caries en los dientes de leche.

 

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