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Publicado el 27 de agosto de 2026

Lenguaje y memoria en Parkinson

La memoria en Parkinson: un nuevo abordaje desde el procesamiento del lenguaje natural

El análisis automatizado del lenguaje podría aportar una evaluación más sensible, rápida y escalable de las alteraciones cognitivas asociadas con la enfermedad de Parkinson. Un estudio en hablantes de español muestra que no solo importa cuánto se recuerda, sino también qué tan precisa y organizadamente se reconstruye una experiencia.

Autor/a: Sterpin, L. F., Inchauspe, J., Avendaño Avello, C., Ferrante, J. F., Pérez, G. N., Muñoz, E., Chaná-Cuevas, P., Bocanegra, Y., Moreno, L., Amoruso, L., & García, A. M

Fuente: npj Parkinson’s disease 22 de jul 2026 Digitizing episodic memory assessments in Parkinson’s disease via natural language processin

Introducción

La enfermedad de Parkinson suele asociarse, ante todo, con temblor, rigidez y lentitud de movimientos. Sin embargo, también puede afectar distintas funciones cognitivas. Entre ellas se encuentra la memoria episódica, sistema que sustenta nuestra capacidad de recordar acontecimientos integrando personas, objetos, acciones y contextos en una secuencia coherente. Estas alteraciones pueden aparecer de manera temprana y afectar la autonomía y la calidad de vida.

Tradicionalmente, la memoria episódica se evalúa presentando una lista o una historia y contabilizando cuántos elementos logra recordar la persona. Esta estrategia es útil, pero ofrece una visión parcial: dos individuos pueden recuperar una cantidad similar de información y, sin embargo, diferir considerablemente en la precisión de lo recordado, en las palabras que utilizan o en la forma en que organizan el relato. Además, estas evaluaciones suelen requerir administración y puntuación por personal especializado.

En nuevo estudio exploramos si el procesamiento del lenguaje natural (PLN) podía capturar esas dimensiones más sutiles. Participaron 74 personas hispanohablantes de Colombia: 35 pacientes con enfermedad de Parkinson en estadios tempranos y 39 controles sanos, comparables en edad, sexo y nivel educativo. Los participantes leyeron dos historias y luego debieron reconstruirlas con sus propias palabras. Una contenía numerosas acciones corporales (como correr, saltar o bailar) y la otra enfatizaba principalmente estados internos y situaciones sin acciones físicas.

Más que contar palabras

Usando PLN, analizamos automáticamente tres aspectos de cada relato. El primero fue la verbosidad, es decir, cuántas palabras y palabras de contenido producía cada participante. El segundo fue la precisión semántica, que estimaba mediante modelos computacionales hasta qué punto el significado global del relato se parecía al de la historia original. El tercero fue la similitud organizacional: utilizando grafos de habla, examinamos cómo se conectaban y repetían las palabras y hasta qué punto la estructura resultante reproducía la organización del texto leído.

Los resultados mostraron diferencias en las tres dimensiones. Las personas con Parkinson produjeron relatos más breves que los controles, especialmente al reconstruir la historia rica en acciones. Además, independientemente del tipo de historia, sus relatos fueron semánticamente más distantes del original y presentaron una organización menos similar. En otras palabras, las alteraciones no parecían reducirse a “recordar menos”: también involucraban menor precisión conceptual y diferencias en la manera de organizar y secuenciar la información recuperada.

La especial sensibilidad de las historias sobre acciones resulta particularmente interesante. Existe evidencia previa de que en las personas con enfermedad de Parkinson pueden alterarse ciertos procesos lingüísticos vinculados con conceptos de movimiento. Los nuevos datos sugieren que ese fenómeno también podría hacerse visible cuando la persona intenta reconstruir verbalmente un episodio.

¿Puede el lenguaje ayudar a detectar cambios cognitivos?

Cuando combinamos todas las medidas lingüísticas en un modelo de aprendizaje automático, este logró diferenciar a los pacientes con Parkinson de los controles con un área bajo la curva ROC de 0,79. Como comparación, un modelo basado en pruebas convencionales de cognición general, funciones ejecutivas y memoria obtuvo un valor de aproximadamente 0,70. Las variables más informativas fueron, en gran medida, las relacionadas con el relato de acciones.

En un análisis exploratorio, el mismo enfoque también diferenció a pacientes con y sin deterioro cognitivo leve, alcanzando un ROC-AUC de 0,87. Estos resultados deben considerarse preliminares por el reducido tamaño de esos subgrupos. Además, las principales variables lingüísticas no se asociaron con la gravedad de los síntomas motores ni con el estadio de la enfermedad, lo que sugiere que podrían estar capturando aspectos cognitivos relativamente independientes del compromiso motor.

El atractivo clínico del enfoque reside también en su potencial para ser automatizado, repetido y administrado en forma remota. Esto podría facilitar evaluaciones longitudinales y ampliar el acceso en contextos donde los recursos neuropsicológicos son limitados. No se propone reemplazar la evaluación clínica tradicional, sino complementarla con información más granular sobre cómo una persona reconstruye un episodio.

Por ahora, se trata de una prueba de concepto. La muestra fue relativamente pequeña, tenía un nivel educativo superior al promedio de la población de origen y no permitió controlar factores como reserva cognitiva o complejidad ocupacional. Será necesario validar el método en cohortes más grandes y diversas y, sobre todo, en escenarios clínicos reales.

El mensaje central, sin embargo, es sugerente: para comprender la memoria en la enfermedad de Parkinson quizá no alcance con preguntar cuánto recuerda una persona. La forma en que cuenta lo que recuerda también contiene información clínica.

Este estudio, liderado por Lucas Sterpin y dirigido por Lucía Amoruso y Adolfo M. García, resulta de una colaboración entre la Universidad de Santiago de Chile, el Centro de Neurociencias Cognitivas (CNC, Universidad de San Andrés, Argentina) y la Universidad de Antioquia (Colombia), con participación de Jeremías Inchauspe, Camilo Avendaño Avello, Franco Ferrante, Gonzalo Pérez, Edinson Muñoz y Pedro Chaná-Cuevas. El proyecto cuenta con financiamiento de ANID y los NIH. Con este trabajo buscamos generar medidas más granulares que complementen a los métodos tradicionales de evaluación de la memoria episódica.

El análisis automatizado del lenguaje natural permite refinar la evaluación de la memoria episódica en la enfermedad de Parkinson.


Autores:
Lucas F. Sterpin
§ Centro de Neurociencias Cognitivas, Departamento de Ciencias de la Vida y el Comportamiento, Universidad de San Andrés (CNC, UdeSA), Victoria, Buenos Aires, Argentina.

Adolfo M. García
§ Centro de Neurociencias Cognitivas, Departamento de Ciencias de la Vida y el Comportamiento, Universidad de San Andrés (CNC, UdeSA), Victoria, Buenos Aires, Argentina.
§ Global Brain Health Institute, University of California San Francisco, San Francisco, EE.UU.
§ Departamento de Lingüística y Literatura, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Chile, Santiago, Chile.