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Publicado el 27 de septiembre de 2009

Rebrote a finales del otoño

La influenza, reto difícil de enfrentar en México

Deberá implementarse una estrategia de control adecuada, apostar al tratamiento de los casos graves y la prevención.

Autor/a: Laura Romero

Fuente: Gaceta UNAM

En México, el rebrote de la influenza por el virus AH1N1 en la próxima temporada de frío no será una situación fácil, tampoco se contará a tiempo con las dosis de vacuna necesarias; por ello, deberá implementarse una estrategia de control adecuada, apostar al tratamiento para los casos graves e impulsar la prevención con el lavado de manos, cuidar la manera de estornudar y no acudir a sitios concurridos.

En el invierno el virus puede propagarse por más tiempo. Si en lugar de dos días, como ocurrió en los mese pasados, es capaz de infectar durante cuatro, podría incrementarse en 30 por ciento el número de afectados, con respecto del brote anterior, según un modelo matemático desarrollado por científicos de la UNAM.

De ese modo, opinó Malaquias López Cervantes, epidemiólogo y académico de la Facultad de Medicina, "vamos a tener que apoyarnos en la población, en su disciplina, en su respaldo y en sus conductas correctas". No obstante, un equipo requiere un líder que sepa qué hacer; en este caso, se trata del sistema de salud, que deberá guiar a los ciudadanos y ser claro en sus indicaciones.

La gente debe operar en medio de un plan público bien definido y asimilado, en coordinación con los responsables de los diversos servicios de sanidad, añadió el experto.

Epidemia que no acaba

En tanto, Antonmaría Minzoni y Panayiotis Panayotaros, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, aclararon que lo ocurrido a finales de julio e inicios de agosto en Chipias y Yucatán no fue el rebrote, sino la misma epidemia que afectó desde abril al centro del país y que apenas se propagó en aquella región.

Al respecto, López Cervantes sostuvo que esas entidades no habían sido infectadas debido a su clima caluroso; no obstante, bajó la temperatura. "Se nubló y comenzaron las lluvias; la humedad es un factor importante en la posibilidad de que el virus esté presente, sobreviva y alcance a más personas".

Ello propició que se estableciera una cadena de transmisión que terminó por ser más grave que la primera, opinó el médico. Lo que se vio en el sureste fue tan grave o peor que la primera etapa que padeció el Valle de México y San Luis Potosí, cuando se disparó la cifra de contagios en Chiapas y Yucatán y ocurrieron 632 nuevos casos y 10 muertos en sólo cuatro días.

La epidemia como las olas, se van extendiendo. Allá no habían visto un número tan importante de casos como los observados en el Distrito Federal donde, probablemente, el clima propició las condiciones de contagio.

Rebrote, a finales de otoño o en invierno

El verdadero rebrote, aseguraron los científicos, se vivirá hasta finales del otoño o en el invierno, con la consiguiente propagación en el territorio, aunque se desconoce dónde iniciará.

El AH1N1 es un virus que causa una enfermedad respiratoria llamada influenza, que es una forma de gripe que tiene como caracteristica ser más intensa, rápido y aguda, con capacidad de ser mortal en algunas ocasiones.

Enfermos y muertos

Muchas personas se enferman, aunque pocas mueren, cuando desarrollan una complicación conocida como neumonía atípica. De cada mil individuos con virus, uno presentó síntomas y, de quienes los tuvieron, murieron 0.2.

Entre los pacientes que perecieron se ha visto que antes de la neumonía tenían otras afecciones, como obesidad y diabetes pero, sobre todo, recalcó López Cervantes, se trataba de personas que fumaban.

Los principales síntomas de los fallecidos fueron fiebre en 84.9 por ciento de los casos; tos, en 84.2; dificultad para respirar, en 76, y flemas en 53.4 por ciento, entre otros.

El contagio se da por aerosol, es decir, cuando una persona habla, y en espcial cuando estornuda y se forma una nube de partículas de saliva tan pequeñas que no se ven y que flotan en el ambiente; quienes esten cerca las pueden respirar y esa es la forma más importante de transmisión, dijo el experto.

Lo mismo ocurre cuando el enfermo se tapa con las manos durante un estornudo o tos y luego toca algún objeto; otras personas también lo palpan y si se llevan las manos a los ojos, nariz o boca ocasionarán por sí mismas el ingreso del virus a su organismo. De ahí la importancia de las medidas sanitarias conocidas: cubrirse al estornudar, lavarse la smanos constantemente y distanciamiento social, entre otras.

Historia y matemáticas

Las epidemias tienen una larga historia; la primera ocurrida de influenza en el siglo XX fue de origen porcina, la llamada "gripe española"; azotó al mundo entre 1918 y 1919 y, se estima, generó entre 40 y 60 millones de decesos.

En tanto, el origen de los modelos matemáticos de las enfermedades se remonta al siglo XVIII, cuando un matemático y médico holandés, Daniel Bernoulli, estudió la propagación de la viruela entre la población francesa y propuso a la Academia de Ciencias de París como técnica para reducir la mortandad por viruela, que era de 10 por ciento entre la población joven, la inoculación con virus vicos obtenidos de pacientes. Introdujo las ecuaciones diferenciales -que involucran derivadas- como método de estudio.

Los modelos matemáticos, explicó Antonmaría Minzoni, son esencialmente predicticos. Así lo descubrió Isaac Newton, quien explicó y predijo el movimiento de los planetas. Su idea esencial era que si se conocen las condiciones de inicio de un fenómeno, es posible pronostricar qué ocurrirá al final, en este caso, de la epidemia.

Si con ayda de la biología se sabe qué pasa en un día, cuántas personas se infectan y cuánto tiempo dura el virus, puede estimarse cuántos afectados más habrá dentro de cierto número de días. "La única manera que la humanidad conoce de hacer predicciones es resolviendo ecuaciones diferenciales", sostuvó.

Con ese modelo se estudió el efecto de las medidas sanitarias, en especial, el aislamiento de la población. "La pregunta era cómo se comportaría la epidemia en el Distrito Federal si la gente se encerraba. Eso se entendió y nos dio una buena idea de cuáles son los parámetros; el siguiente paso que se trabaja es entender el rebrote".

Panayiotis Panayotaros agregó que ese modelo no es espacial, es decir, no toma en cuenta la geografía, sino a una población, al número total de paciente. "Es el más básico, el más sencillo correspondiente a la información que teníamos disponible en ese momento".

Contiene una variable independiente, el tiempo, y dos dependientes: la cantidad de infectados y la de susceptibles, para las que se tienen dos ecuaciones y características del mecanismo de infección: el tiempo que el virus está activo y la rapidez con la que la gente se contagia. El cociente de esos dos tiempos es el llamado número reproductivo; cuando es menos a uno no hay epidemia, y cuando es mayor ésta se produce.

Para ello, se contó con los datos de comienzo de la propagación, añadió Minzoni. El número reproductivo básico se obtuvo usando datos del brote en la comunidad de la Gloria, Veracruz: 591 casos de influenza en una comunidad de dos mil 243 personas en 27 días. El número reproductivo al comienzo de la epidemia en la Ciudad de México fue de 1.72, y dismunuyi a 1.3 cuando iniciaron las medidas sanotarias.

Predicciones

Con el modelo puede predecirse, por ejemplo, la máxima cantidad de infectados que es posible haya y el tiempo que durará la epidemia, días, semanas o meses. Así, se predijo que el máximo pico del fenómeno se alcanzaría el 20 de mayo, tal y como lo reportó el gobierno de la ciudad.

También pudo determinarse que relajar las medidas sanitarias aumentaría los contagios. Los resultados de la investigación fueon publicados en el artículo "Modeling of the Influenza A(H1N1)v Outbreak in Mexico City, April-May 2009, with Control Sanitary Measures", de la revista Eurosurveiliance (2 de julio de 2009).

El trabajo, aclaró Panayotaros, no fue sólo de matemáticos, sino también de médicos, incluido el propio Malaquías López, que tienen experiencia con otras epidemias, su comportamiento, duración y "pico". Además participaron, por la UNAM, Luis Durán, de la Facultad de Medicina; Gustavo Cruz Pacheco, del Instituto de Investigaciones en Metemáticas Aplicadas y en Sistemas, y Lourdes Esteva, de la Facultad de Ciencias, así como integrantes de la Secretaría de Salud del Distrito Federal.

Fue y es importante el apoyo mutuo, interdisciplinario, "de otro modo estaríamos escribiendo cosas en el pizarrón, que podrían ser lejanas a la realidad", abundó.

De cara al invierno, se vaticina que si el virus dura dos días más habrá 30 por ciento más de personas contagiadas. "¿Cuándo ocurrirá eso? Hay que ponerse muy listos y ver cómo se incrementa el número de infectados cuando baje la temperatura la gente que hace el conteo tendrá que estar atenta a fines de octubre y principios de noviembre, y determinar cuántos días más puede afectar el virus. Si sabemos eso, podremos estimar cuándo va a terminar la epidemia", añadio Antonmaría Minzoni.