Artículos

/ Publicado el 28 de septiembre de 2025

Emergentología en el Siglo XXI

La especialidad que nunca duerme y los desafíos que la ponen a prueba

Este breve artículo incluye un desarrollo histórico, el análisis de los problemas actuales, incluidos el agotamiento profesional, la sobrecarga y las horas de trabajo a largo plazo, así como las posibilidades propuestas por las nuevas tecnologías y los modelos de atención de justicia.

Autor/a: Guillermo Bizantino

En solo medio siglo, la medicina de emergencia ha cambiado de la práctica local discreta a una especialidad reconocida en más de 50 países. Se cree que la estabilidad de la especialidad depende de la reforma estructural, el método de preparación continua e integración, protegiendo tanto a los pacientes como a los trabajadores de la salud.

Hace cincuenta años, la atención de emergencia depende principalmente de la transferencia de pacientes rápidamente al hospital, sin protocolos estándar o base oficial para los trabajadores de la salud. La fundación de la American College of Emergency Physicians (ACEP) en 1968 y el certificado oficial de especialidad en 1979 significaban el comienzo de su profesionalización (American College of Emergency Physicians). En Argentina, desde 2010, la especialidad médica de Emergentología (Resolución 2273/2010, Artículo 1) ha sido aprobada y con el reconocimiento nacional del Ministerio de Salud de la Nación.

El avance de la Emergentología fue promovido por la combinación de una demanda de atención más amplia y complicada, la necesidad urgente de una respuesta ágil y experta para aumentar la supervivencia del paciente, así como importantes progresos en la tecnología médica para diagnóstico y tratamiento.

La Emergentología ha vivido un cambio significativo, pasando de ser una tarea secundaria realizada por médicos de diferentes áreas a establecerse como una especialidad  oficialmente reconocida, apoyada por programas de formación organizados y de alta calidad, tanto a nivel internacional como en Argentina. La Emergentología ha experimentado una profunda transformación, dejando atrás su carácter de función complementaria ejercida por médicos de otras disciplinas para consolidarse como una especialidad plenamente reconocida, respaldada por programas de formación estructurados y de alto nivel, tanto en el ámbito internacional como en la Argentina.

En el mundo actual, la Emergentología ha evolucionado hacia un enfoque de atención integral, capaz de funcionar en lugares previos al hospital, dentro de hospitales, en comunidades y también en áreas remotas. No solo atiende urgencias médicas de forma rápida, sino que también organiza recursos, conecta redes de cuidado y toma el liderazgo en circunstancias críticas que afectan a la población. De una práctica limitada a salas de urgencias locales, la especialidad creció hasta ser reconocida en más de cincuenta países.

Hoy constituye un sistema integral con enfoque poblacional. 

La Emergentología contemporánea es una especialidad transversal, con capacidad para tomar decisiones críticas en segundos, coordinar múltiples niveles de atención,  gestionar flujos masivos de pacientes en contextos de crisis (víctimas múltiples), incorporar tecnologías diagnósticas avanzadas en tiempo real y mantener estándares éticos y clínicos en entornos de alta presión.

La especialidad se verá sometida a dos presiones significativas: el aumento de la demanda, causado por el envejecimiento de la población y la alta tasa de enfermedades crónicas, y la falta de personal, que se ha intensificado debido a la pandemia de COVID-19. Las modificaciones realizadas para atender a pacientes que pudieran estar infectados o que ya estaban contagiados con COVID-19 afectaron los servicios de urgencias. Era crucial organizar y coordinar los procedimientos en colaboración dentro de los Servicios de Emergencias, que se convirtieron en la única vía para ingresar al hospital, junto a un plan de calidad instaurado por la institución.

En Estados Unidos, el 50 por ciento del personal de urgencias experimentó agotamiento en 2020, y el 29 por ciento pensó en renunciar a su puesto. El informe RAND (2025) advierte que la saturación crónica, la baja remuneración, el aumento de la violencia contra el personal y la complejidad creciente de los casos amenazan la viabilidad de los servicios para brindar una atención adecuada. Los profesionales enfrentan jornadas prolongadas, guardias nocturnas y múltiples turnos consecutivos. La exposición a  emergencias de alta complejidad y a un flujo incesante de pacientes genera desgaste físico y emocional. 

La combinación de la inteligencia artificial y la telemedicina en el ámbito de la salud constituye uno de los avances más fascinantes en la medicina actual. Estas tecnologías tienen la capacidad de mejorar los diagnósticos mediante algoritmos muy precisos, reducir notablemente los tiempos de espera y aumentar la colaboración entre diferentes niveles y redes de atención, lo que facilita que los pacientes accedan a especialistas sin enfrentar las barreras geográficas habituales. Además, la implementación de sistemas 
inteligentes puede acelerar la toma de decisiones basadas en datos, lo que mejora tanto la eficacia como la seguridad del paciente.

Sin embargo, este avance presenta diferentes dificultades. Hay preocupaciones relacionadas con la privacidad y la protección de datos importantes, así como vacíos en las normativas que dificultan una implementación segura y coherente. Además, los riesgos que surgen de fallos en los algoritmos pueden ayudar a perpetuar desigualdades en la atención médica.

Por lo tanto, el objetivo es encontrar un equilibrio entre la innovación, la ética, la regulación y la justicia social. La Emergentología está en un momento decisivo: nunca ha sido tan esencial ni ha enfrentado tanta presión. El agotamiento laboral no solo pone en peligro la salud de los trabajadores, sino que también afecta la seguridad de los pacientes y la estabilidad del sistema.

Las soluciones deben ser más que acciones aisladas.

Es fundamental realizar reformas estructurales en la organización de los servicios, invertir en el bienestar de los empleados, proporcionar formación continua en habilidades  écnicas y de liderazgo, y asegurar la integración ética de las nuevas tecnologías. Asimismo, adoptar enfoques humanistas y comunitarios podría ayudar a reducir la demanda 
necesaria y a mejorar la equidad en el acceso a la atención de emergencias.

Conclusiones

La Emergentología ha dejado de ser una disciplina confinada a las puertas de la sala de guardia. Hoy se rige como un sistema de atención vital, capaz de sostener el armazón de la respuesta sanitaria ante lo imprevisible.

Las pandemias, los eventos climáticos extremos, las migraciones masivas, los conflictos sociales y el incremento de enfermedades crónicas complejas confluyen en un escenario donde el tiempo clínico se acorta y la toma de decisiones debe ser inmediata. En ese terreno, la Emergentología no solo atiende, sino que lidera y coordina.

Protegerla implica cuidar a quienes la ejercen, asegurar su capacitación continua y dotarla de los recursos necesarios para enfrentar un futuro donde la demanda de respuestas rápidas y efectivas no hará más que aumentar. 

Pero, para entender por qué este llamado es urgente, es necesario mirar más allá de las paredes del hospital. En la escena final de cada caso de emergencia hay un paciente que vuelve a respirar, una hemorragia que se detiene, un corazón que late otra vez. Pero detrás de esa escena hay una red invisible de conocimientos, decisiones y recursos que solo la Emergentología puede articular.

Donde lo imprevisible es casi cotidiano, esta especialidad no es un lujo: es el escudo invisible que nos protege del caos, y como todo escudo, necesita ser forjado, cuidado y renovado.

 


Referencias 
• American College of Emergency Physicians. (2023). History of emergency medicine. ACEP. https://www.acep.org 
• RAND Corporation. (2025). Emergency department workforce report. RAND Health Care. https://www.axios.com/2025/04/07/emergency-care-risk-rand-report 
• Reiter M, Allen BW. The Emergency Medicine Workforce: Shortage Resolving, Future Surplus Expected. J Emerg Med. 2020 Feb;58(2):198-202. doi: 10.1016/j.jemermed.2020.01.004. Epub 2020 Apr 3. PMID: 32253112. 
• Shanafelt, T. D., Ripp, J., & Trockel, M. (2021). Understanding and addressing sources of anxiety among health care professionals during the COVID-19 pandemic. JAMA, 323(21), 2133–2134. https://doi.org/10.1001/jama.2020.5893 
• Bache J. Emergency medicine: past, present, and future. J R Soc Med. 2005 Jun;98(6):255-8. doi: 10.1177/014107680509800603. PMID: 15928374; PMCID: PMC1142228. 
• Topol, E. (2019). Deep medicine: How artificial intelligence can make healthcare human again. Basic Books. https://www.scirp.org/reference/referencespapers?referenceid=3758241  
• West CP, Dyrbye LN, Shanafelt TD. Physician burnout: contributors, consequences and solutions. J Intern Med. 2018 Jun;283(6):516-529. doi: 10.1111/joim.12752. Epub 2018 Mar 24. PMID: 29505159.  
• Tintinalli JE. Emergency Medicine: The Paradigm Shift. J Acute Med. 2025 Mar 1;15(1):1-10. doi: 10.6705/j.jacme.202503_15(1).0001. PMID: 40061301; PMCID: PMC11890634.


Guillermo BizantinoGuillermo Bizantino
Médico Emergentólogo y Toxicólogo
Staff del Servicio de Emergencias del Hospital Universitario Austral