Los autores de este reciente trabajo, pertenecientes al Fox Chase Cancer Center de Filadelfia (Estados Unidos), dirigieron un estudio entre 186 chicas de entre ocho y diez años de edad, que fueron asignadas al azar para alimentarse con una dieta baja en grasas o para un programa de cuidado habitual de la salud. Se evaluaron los niveles de hormonas sexuales en la sangre de estas niñas al comienzo y al final del estudio, y, más tarde, al cabo de 1, 3, 5 y 7 años.
Se observó que, después de cinco años, las chicas que se habían sometido a la dieta baja en grasa registraban un nivel de un 29,8% menor estradiol, un 30,2% menor de hormonas no sexuales, un 20,7% menor de estrona y un 28,7% menor de sulfato de estrona, durante la primera mitad de sus ciclos menstruales.
Además, sus niveles de testosterona eran un 27,2% más elevados durante la segunda mitad de sus ciclos menstruales, en contraste con las chicas del grupo que se sometió a los cuidados normales para su edad.
Al cabo de siete años, las chicas en el grupo que se sometió a la dieta registraba la mitad de los niveles de progesterona durante la segunda mitad de su ciclo menstrual en comparación con las chicas en el segundo grupo.
Publicado el 19 de enero de 2003
Hormonas sexuales
La dieta en la pubertad puede afectar los niveles de hormanas sexuales y aumentar el riesgo de cáncer
Una modesta reducción en la ingestión de grasas durante la pubertad se asocia con cambios en los niveles de ciertas hormonas sexuales, según un estudio de chicas adolescentes, que se publica en el "Journal of the National Cancer Institute". En adultos, los altos niveles de hormonas sexuales se asocian con un aumento en el riesgo de cáncer de mama.
Los autores de este reciente trabajo, pertenecientes al Fox Chase Cancer Center de Filadelfia (Estados Unidos), dirigieron un estudio entre 186 chicas de entre ocho y diez años de edad, que fueron asignadas al azar para alimentarse con una dieta baja en grasas o para un programa de cuidado habitual de la salud. Se evaluaron los niveles de hormonas sexuales en la sangre de estas niñas al comienzo y al final del estudio, y, más tarde, al cabo de 1, 3, 5 y 7 años.
Se observó que, después de cinco años, las chicas que se habían sometido a la dieta baja en grasa registraban un nivel de un 29,8% menor estradiol, un 30,2% menor de hormonas no sexuales, un 20,7% menor de estrona y un 28,7% menor de sulfato de estrona, durante la primera mitad de sus ciclos menstruales.
Además, sus niveles de testosterona eran un 27,2% más elevados durante la segunda mitad de sus ciclos menstruales, en contraste con las chicas del grupo que se sometió a los cuidados normales para su edad.
Al cabo de siete años, las chicas en el grupo que se sometió a la dieta registraba la mitad de los niveles de progesterona durante la segunda mitad de su ciclo menstrual en comparación con las chicas en el segundo grupo.