En un estudio, en el que se entrevistó a 1.131 mujeres embarazadas, aunque la mayor parte de las mujeres aseguraron que bebieron menos de una bebida semanal, algunas admitieron que habían consumido mayor cantidad. Incluso, alguna manifestó que en algún día había bebido al menos cinco o más copas.
Este nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos.), descubrió también que las mujeres que fumaban durante el embarazo tenían más tendencia a consumir alcohol, cosa que también ocurría cuando las mujeres en las primeras fases de la gestación. Tan solo la mitad de las mujeres que participaron en este estudio dijeron que sus médicos les habían preguntado por sus hábitos con la bebida.
Los autores señalan que los médicos que atienden a las mujeres embarazadas deberían evaluar a sus pacientes sobre sus hábitos con la bebida. Si bien los efectos para el feto, en relación con la dosis de ingestión de alcohol, aún se desconocen, la mayoría de las autoridades sanitarias aconsejan que las mujeres embarazadas se abstengan de beber alcohol. Algunos, trabajos llegan a la conclusión que incluso beber ocasionalmente puede suponer un riesgo para el futuro hijo.