Puntos de vista

/ Publicado el 6 de agosto de 2002

Geriatría

La atención de los ancianos

En la actualidad se sabe que la atención geriátrica puede mejorar la atención de los ancianos, aunque no en un grado tan importante como se hubiese esperado.

Autor/a: Dra. Marta Papponetti *

Indice
1. Desarrollo
2. Continuación

El envejecimiento es un proceso biológico poco conocido que afecta a las manifestaciones y la recuperación de las enfermedades, aunque el envejecimiento por sí mismo no es un enfermedad ni un indicador de deterioro inevitable. Las intervenciones médicas pueden modificar los factores de riesgo, mejorar la función y aumentar la calidad de vida. Lo habitual es que el sujeto anciano sufra las consecuencias de padecer la concomitancia de afecciones múltiples y la falta de identificación de los problemas en su comienzo, sin dejar de mencionar a las interacciones medicamentosas y las reacciones adversas, tan comunes cuando los ancianos reciben varios medicamentos en forma simultánea.

La Geriatría ha madurado como especialidad. En la actualidad existen programas de formación profesional con exámenes certificantes que han ido en aumento en todos estos años y muchos centros académicos de países desarrollados incluyen en su equipo a los geriatras, quienes participan en las investigaciones sobre envejecimiento, la enseñanza de la atención clínica de los ancianos y la prestación de salud particularmente adaptada a esa población. Los geriatras también se dedican a brindar la atención destinada a cubrir las necesidades de los pacientes ancianos, ya no solo de su salud.

El grupo etario que incluye a los ancianos es donde más puede observarse cómo, por su fragilidad, su salud psicofísica se ve afectada por diferentes razones de orden familiar, social y económico. Y ellos no solo se ven afectados por las carencias sino también los excesos. Me refiero a que los médicos no siempre tenemos en cuenta la vulnerabilidad de estos pacientes tantas veces aumentada por la multiplicidad de problemas médicos concomitantes. A veces, esa vulnerabilidad se combina con los "excesos de atención" a que están expuestos, producto de la fantástica tecnología que tenemos los médicos a nuestro alcance y la cantidad de fármacos a los cuales tenemos acceso, con un resultado obviamente opuesto a las principales metas de la Geriatría: disminuir los factores de riesgo, aliviar el dolor, mejorar la función y aumentar la calidad de vida..

Tantas veces hemos mejorado a un paciente anciano solamente reduciendo la cantidad de medicamentos que recibe, después de comprobar lo innecesario de muchos de ellos. En una población con tanta suma de síntomas y signos es muy común caer en el facilismo de prescribir medicamentos que dejan satisfecho al paciente y a su familiar, pero que se sabe que no traerán beneficio alguno. Algunos dirán que el efecto placebo también suele buscarse en algunos pacientes; no lo niego, pero hay muchas maneras de prescribir un placebo sin recurrir a carísimos neurolépticos, vasodilatadores cerebrales, vitaminas, polivitamínicos, "reconstituyentes", y tantos otros  fármacos que cada uno reconocerá en su práctica diaria.


* Especialista en Medicina Interna. Docente Autorizada de la UBA.