Noticias médicas

Publicado el 7 de junio de 2005

Un fenómeno que preocupa

La anorexia se aprende en Internet

Algunos sitios las presentan como filosofías de vida y no como enfermedades

En los Estados Unidos, cuatro de cada diez adolescentes con desórdenes alimentarios "aprende" los secretos de la bulimia y la anorexia por Internet, a través de sitios web donde se las presenta no como enfermedades, sino como filosofías de vida.

Así lo indica un estudio sobre casi 700 adolescentes de 10 a 22 años de la Universidad Stanford, presentado durante la última reunión científica de las Sociedades Americanas de Pediatría. En tanto, en la edición de este mes de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine los resultados de una investigación sobre 13.600 estudiantes secundarios de los EE.UU. demuestra que aquellos que se perciben muy gordos o muy flacos -independientemente de su peso real- tienen más del doble de riesgo de intentar quitarse la vida.

"Cuidado. Este sitio contiene imágenes e información pro desórdenes alimentarios. Si usted no sufre un desorden alimentario o si está en tratamiento, no ingrese aquí." Esta es la advertencia que aparece inmediatamente después del intento de entrar a uno de los sitios pro-ana (por anorexia) o pro-mia (por bulimia) de Internet. Pero en realidad, dice la doctora Rebecka Peebles, especialista en medicina adolescente del hospital de niños Lucile Packard, de Stanford, esto funciona más como una "carnada" que como un obstáculo.

La especialista dijo que estos sitios son ambivalentes: por un lado, justifican el derecho de ser anoréxicos o bulímicos; por otro, señalan las dificultades que generan esas conductas. "Pueden servir como grupos de soporte o ayuda -dijo-, no necesariamente un lugar adonde volverse más autodestructivos, sino un espacio donde hablar abiertamente de sus ideas y sentimientos sin miedo a ser juzgados."

A través de estos sitios de Internet es posible aprender, por ejemplo, cómo concentrarse en otras cosas para disminuir la sensación de hambre, de qué manera la aventura de comer en un restaurante puede ser menos difícil gracias a enormes vasos de agua helada con limón, bebidos entre plato y plato, o con qué técnicas es posible inducir el vómito o la diarrea.

Es sabido que la obsesión por el peso puede cobrarse aun la propia vida. Un estudio realizado en los EE.UU. entre 13.600 estudiantes secundarios mostró que aunque el 65% estaba en su peso normal, sólo la mitad se percibía con la silueta apropiada. La proporción restante se consideraba o muy gorda o muy delgada, y en este grupo había habido casi el doble de intentos de suicidio y un 10% más de intentos concretos.

The New York Times, AP y EFE