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¿Cuál es su balance del Congreso en términos cuantitativos y cualitativos?
Cuando comenzamos a trabajar en la organización del XII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial nos planteamos algunas premisas, y es bueno analizar una vez terminado el evento si cumplimos con ellas o no. En primer lugar, pensamos en un Congreso con un alto nivel académico, y creo que lo hemos logrado. Los diez invitados extranjeros y los ciento cuarenta invitados nacionales reflejaron acabadamente el estado del conocimiento científico en Hipertensión Arterial en el año 2005. Por otra parte, el Congreso contribuyó a la solidificación de la imagen de la Sociedad de Hipertensión Arterial tanto a nivel nacional como internacional, que la Sociedad Internacional de Hipertensión Arterial y la Organización Panamericana de la Salud hayan participado de este evento marca la relevancia y representatividad que está tomando nuestra Sociedad. Así mismo, es un hecho histórico para la Sociedad de Hipertensión Arterial haber podido compartir en su Congreso un espacio científico con la Federación Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Cardiología, lo que habla de la madurez que han alcanzado sus dirigentes, superando dificultades del pasado que limitaron el crecimiento de la comunidad Médica. En el mismo camino, creímos que las sociedades científicas deben renovar sus cuadros y dar espacio a los jóvenes profesionales Médicos que quieren crecer, y en este contexto abrimos un espacio de trabajo para el Concejo Argentino de Residentes de Cardiología, que esperamos en un futuro cercano continúe ampliándose. No menos importante, quisimos que cada uno de los asistentes al Congreso se sintiera como un invitado especial, y más aún, un amigo, y creo que los rosarinos hemos brindado toda nuestra calidez para que esto se lograra. Finalmente, y no menos significativo, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial inicia una nueva etapa con un respaldo económico y una solidez financiera importante.
¿Cuáles han sido sus puntos destacados?
Se desarrollaron temas muy interesantes como el de la “polipíldora”, un aspecto de discusión en prácticamente todos los Congresos internacionales, pasando por el glomérulo como órgano endócrino, o la realidad sudamericana y argentina en diagnóstico y tratamiento de la Hipertensión Arterial. Desde un punto de vista pedagógico, la diversidad de metodologías utilizadas motivó a los dos mil asistentes al Congreso a mantener una participación activa y constante durante los cuatro días. Por otra parte, la calidad de los trabajos científicos presentados, encabezados por los de los Dres. Ana Balaszczuck y Fernando Filippini, que se hicieron acreedores a los premios en Investigación Básica y Clínica, ponen de relieve la calidad de la investigación en Hipertensión Arterial en nuestro país. Así mismo, se generó un foro de discusión para investigadores básicos, como fue el Curso en Investigación Básica, al que fueron invitados tres investigadores argentinos radicados en el exterior, hecho inédito en nuestros Congresos, y que pone de manifiesto la jerarquía que da la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial a este aspecto.
¿Qué perspectivas ve para la sociedad argentina de HTA en el futuro mediato?
El hecho de haber hecho el XII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial en el interior del país, con una asistencia de dos mil Médicos, con el nivel académico alcanzado y con el fuerte respaldo de la industria farmacéutica habla de la fortaleza de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, que inequívocamente se ha transformado, con el esfuerzo de quienes nos precedieron, y seguramente con el trabajo de quienes nos seguirán , en referente de la temática en nuestro país. La Presidencia del Dr. Gabriel Waisman seguramente será muy exitosa, tanto como fue la de mi amigo el Prof. Dr. Luis Juncos; y no tengo dudas que el XIII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que será organizado por los Dres. Hernán Gómez Llambi y Daniel Suárez superará con creces las expectativas de nuestro Congreso. Por lo tanto, se vislumbra un futuro coronado de éxitos, aunque también de trabajo, para la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial
¿Quienes son a su criterios los sectores médicos que deben involucrarse en el control de la HTA?
La Hipertensión Arterial, junto con la Obesidad, son las dos enfermedades más prevalentes del mundo occidental; y las enfermedades cardiovasculares explican más del cincuenta por ciento de las muertes que ocurren en nuestros países. Por otra parte, las enfermedades cardiovasculares pueden ser vinculadas a Hipertensión Arterial en no menos del 60 % de los casos. Por lo expuesto, Hipertensión Arterial es un problema de salud pública, que los Médicos no podemos resolver individualmente, por lo tanto, debemos ser guiados dentro de un sistema nacional de salud ordenado, en el que a las autoridades nacionales, provinciales y municipales les corresponde una parte muy importante de la responsabilidad, del mismo modo que a los prestadores privados de salud, llámense Obras Sociales y Prepagas. Solamente con un programa ordenado se podrá avanzar en la prevención y tratamiento de la Hipertensión Arterial, y para ello, hace falta un cambio conceptual fundamental, el de dejar de pensar la prevención cardiovascular como un gasto, para comenzarla a pensar como una inversión.
¿A qué atribuye el escaso grado de control logrado en el mundo?
La Hipertensión Arterial es una enfermedad asintomática, silenciosa durante más de veinte años, que no limita mayormente la calidad de vida, al menos en forma evidente para quienes la padecen; y por otra parte, con una gran demanda conductual, como son los cambios en el estilo de vida, y la necesidad de consumir medicamentos por una larga extensión de años. Por lo expuesto, el paciente no percibe la seriedad de su afección, y por otra parte, sí advierte que el tratamiento puede interferir en su vida social, cultural o económica. Un programa sanitario, que incluya un aspecto educativo, sería necesario para revertir esta situación.
IntraMed, Mayo 2.005