Interviews

/ Published on May 2, 2005

Entrevista exclusivsa con IntraMed

El Congreso Mundial de Psiquiatría 2.011 tendrá su sede en Argentina

El Profesor Pedro Ruiz, presidente de la Asociación Americana de Psiquiatría, mantuvo una entrevista con IntraMed donde abordó temas de alto interés para la Psiquiatría latinoamericana."Intramed debe jugar un papel muy importante en la educación continuada"

Author: IntraMed

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¿Dr. Ruiz, qué impresión se lleva de este Congreso Argentino de Psiquiatría?

Este congreso ha sido, desde mi opinión, formidable. Está muy bien organizado y el nivel científico de la gente que se ha presentando ha sido magnífico, increíble. Estoy muy impresionado porque nunca he visto tantos expertos extranjeros en un congreso como éste. Los congresos de la Argentina en general han sido muy buenos desde el punto de vista científico y suelen traer mucha gente de afuera.
En este congreso en particular el énfasis se ha puesto en los programas sobre trastornos de personalidad (sobre todo con impulsividad) así como a los problemas adictivos que tienen que ver también con la impulsividad; han convocado expertos de Europa y los Estados Unidos y se han traído a los mejores, no sólo en cantidad sino en calidad. Además de eso, está muy bien organizada tanto la parte científica como la social, el soporte estructural administrativo ha sido formidable: es una organización magnifica.

¿Cuál es su opinión respecto de la participación de los psiquiatras argentinos?

Tengo entendido que hay más de 6.000 personas atendiendo este congreso lo que demuestra, sin lugar a dudas, el gusto que tiene la gente por aprender y el liderazgo que tiene la Sociedad que ha sido capaz de organizar un evento como este.

¿Qué puede decirnos de su contacto con las autoridades de APSA?

Tengo una muy buena noticia que darles. En la Asociación Mundial de Psiquiatría, donde ocupo el puesto de secretario para programas científicos, he logrado conseguir que el Congreso Mundial de Psiquiatría del año 2011 se realice en la Argentina. La noticia se confirmó ayer, así que hoy puedo decir que estaremos sentados aquí, de nuevo en Buenos Aires, en el año 2011, hablando de un nuevo congreso.
Se trata de un evento que se planifica con unos 7 a 8 años de anticipación  porque hay que organizarlo con todo detalle, hay que conseguir la sede del congreso, hay que conseguir los hoteles, etc. No sabemos aún si va a ser en agosto o septiembre: dependerá de la capacidad hotelera disponible, ya que esperamos que vengan entre 8.000 y 10.000 personas.
Creo que se trata de una oportunidad muy importante para Argentina. Es un momento crucial desde el punto de vista económico y un congreso de esta magnitud va a aportar al país entre unos 15 y 20 millones de dólares a la economía. La gente viene no sólo al congreso: va a los restaurantes, a los shows de tango, a pasear a Bariloche, al Iguazú y aportan dinero, alquilan carros. Por supuesto, además del aporte económico para el país, será una distinción y un homenaje al liderazgo psiquiátrico de la Argentina.

¿Cómo ha sido su estadía en nuestro país?

Volviendo a este congreso, es un congreso formidable, estoy muy contento. Estoy aquí en 3 condiciones: como latinoamericano, me gusta venir a la Argentina, me tratan muy bien, tengo muchas amistades y siempre aprendo algo; estoy representando a la Sociedad de Psiquiatría Americana que en los Estados Unidos agrupa aproximadamente a 50.000 psiquiatras organizados en esa institución. Yo fui elegido hace 3 meses presidente de esta organización y entro en funciones en el mes de mayo, como presidente electo en Atlanta donde va a ser nuestro meeting anual. Termino mi presidencia al año siguiente, en mayo, en San Diego y quedo como posterior presidente del Board en la Sociedad Psiquiátrica Americana por tres años más.
O sea que estoy comenzando un período de 5 años en el cual no solo voy a poder ayudar a los psiquiatras americanos que laboralmente están con nosotros; también voy a poder ayudar a los psiquiatras de Latinoamérica porque como soy cubano de origen, tengo un gran interés de ayudar a Latinoamérica: me siento latinoamericano.

¿De qué modo pueden participar los psiquiatras de Latinoamérica en los programas científicos que Ud. coordina a nivel internacional?

Bueno, en un evento científico, como este mundial, el hecho de que el liderazgo salga de Latinoamérica significa que va a haber por lo menos un sesenta por ciento de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras, o sea, va a ser una oportunidad enorme porque un 60 por ciento de los profesionales que asistan al congreso serán latinoamericanos.
Tenemos la obligación de que vengan también todos los psiquiatras representativos de todas las Sociedades del mundo. Tenemos en este momento 130 Sociedades que son miembros de la asociación mundial, disponemos de una serie de programas de ayuda para traer aproximadamente 150 psiquiatras jóvenes de todas las zonas del mundo para que participen en este congreso. Así mismo vienen los presidentes de las delegaciones, va a haber un 40 por ciento de gente que viene de otros países: Japón, China, Indonesia, Estados Unidos, Europa del Este.

¿Cree Ud que la prevalencia de las distintas patologías tiene que ver con los patrones culturales o Uds. ven que la distribución es homogénea en el mundo entero?

En los Estados Unidos, en ocasiones, hay un poco de discriminación hacia los obreros latinoamericanos hispanos. No es que los obreros latinoamericanos trabajen menos, pero a nosotros nos gusta socializar; si nos sentamos a tomar un café ahorita, ya somos amigos… Tenemos familias extendidas. En el trabajo tenemos más amigos, redes sociales más grandes que los americanos, nos reunimos en el almuerzo, conversamos, tomamos cerveza, café, etc. Muchas veces, en los Estados Unidos, no entienden ese comportamiento y lo consideran patológico. 
Hicimos un estudio en Houston, donde yo estoy viviendo y, en una semana, registramos a todos los pacientes psiquiátricos que estaban siendo tratados justo en ese momento.
Se encontró que el 75% de los morenos que estaban siendo tratados en las instituciones públicas de Houston  tenían un diagnóstico de esquizofrenia, problema psicótico; el 76% de los hispanos tenían un diagnóstico de trastorno de personalidad y el 75% de los blancos americanos  tenían un diagnóstico de depresión. Esos resultados no son creíbles desde los índices epidemiológicos: no tienen validez. Entonces nos preguntamos qué cosa pasó: la reflexión  cultural de los psiquiatras y de los otros trabajadores de salud mental los llevó a un diagnóstico basado en las características culturales que expresaban en la sintomatología los pacientes en los distintos grupos de riesgo.
Este estudio, que está publicado en nuestra nueva revista, está demostrando sin lugar a duda que la cultura tiene un factor importantísimo en la expresión de los síntomas y también en cómo el psiquiatra, con la propia cultura, influye en el diagnóstico.

Exactamente, eso es lo que quería preguntar. ¿Cuál es el punto fronterizo entre los rasgos culturales y los patológicos?

Tengo otro estudio que hice en Nueva York, cuando llegué a trabajar a la Universidad de Albert  Einstein que es una de las mejores de los Estados Unidos. Me dijeron que tenían un problema con un programa: el 54 % de los hombres hispanos, sobre todo portorriqueños, abandonaban el programa, y el 32 % de las mujeres hispanas, sobre todo portorriqueñas y dominicanas, se iban del programa. Los psiquiatras les decían a los pacientes que tenían un problema biológico, que era cierto, pero les decían: “tienes un problema biológico, se llama esquizofrenia, se llama depresión, te tengo que tratar con esta medicina”.
Pero mucha gente en Puerto Rico cree en el espiritismo. Ahí todo el mundo es católico y, antes de ir a ver a un psiquiatra, consultaban al cura, pues esta gente creyendo que tienen problemas morales, culturales, religiosos, se sienten mal porque le hicieron una pena a un familiar o porque la hija  hizo una cosa mala que disgusto al padre, que se siente deprimida… Y de buenas a primeras le dicen que tiene un problema biológico, lo cual es cierto, pero no sólo no tomaban la medicina, sino que se iban y no regresaban más.
Yo hice un programa de conexión, de colaboración con las iglesias católicas del área en donde nosotros trabajábamos, y también con algunos centros espiritistas. Hacíamos consultas con esa gente y bastaba un momento nada más, que el cura de la iglesia, el reverendo de la iglesia espiritista le dijera: “Oye, tu debes tomar esta medicina”, para que la empezara a tomar al otro día. Así empezamos a curar a la gente de las depresiones, de los problemas psicóticos: no porque les daba la prescripción sino porque el representante religioso les decía que el médico era un aliado.
Ese fue un programa modelo piloto que resolvió este problema en todos los Estados Unidos y le empezó a dar un respeto muy grande a la psiquiatría transcultural.

¿En los ejemplos que Ud aporta no sucede a veces que el médico lee como problema biológico lo que es un patrón de comportamiento culturalmente conformado y hace un diagnostico sobre eso sin tomar en cuenta ese factor?

En ocasiones eso pasa pero tú tienes que entender las dos cosas, tienes que entender lo biológico pero tienes que entender lo cultural y tienes que hacer una cosa más porque si no la haces, no funciona: tienes que saber integrar los dos.
Yo reporté el caso de un muchacho que trata una paciente, y este muchacho es hispano y se entrena en los Estados Unidos y la mujer está deprimida y es una mujer que enviuda y empieza a tener sentido de culpabilidad con la relación que tenía con el marido. Este psiquiatra entendía la cultura nuestra y sabía que algo estaba pasando al respecto y también era un muchacho muy ducho en la parte psicofarmacológica, pero no supo en esta paciente integrar las dos esferas y la mujer por poco comete suicidio. La refirieron a mí y yo pude integrar los dos, la mujer se puso bien, al final lo publiqué en la revista de psiquiatría de la Sociedad Americana de Psiquiatría. Es fundamental integrar lo cultural y lo científico.

Y tal vez agregar los aspectos antropológicos…

Las personas que saben integrar la parte biopsicosocial son los que triunfan en su carrera. Hay que reunir el punto de vista ideológico, el psicológico con la psicoterapia así como el tipo de intervenciones psicosociales y culturales.

En el resto de los países del área latina, ¿qué patologías tienen mayor prevalencia?

Hay muchos problemas de depresión y la razón es que en Latinoamérica, desde mi perspectiva, la parte económica fluctúa mucho, el mejor ejemplo de eso es la Argentina. Este es un país que estaba bien avanzado desde el punto de vista económico, un país de primera, y de buenas a primeras con los problemas con el Banco Mundial, la deuda, etc, se ha caído, y yo veo aquí una serie de depresiones reactivas entre mis propios amigos. Yo he venido muchas veces a la Argentina y creo que esos problemas aparecen como resultado de los cambios económicos y los conflictos que ellos tienen que ver: el desempleo, etc. No es lo mismo cuando Ud. se queda desempleado a los 25 años que cuando tiene 55 años. La persona que tiene 55 años, que tiene la familia, que todavía tiene un hijo que mandar al colegio, a la universidad... Es difícil empezar a entrenarse en una cosa que no se sabe y coger otro tipo de trabajo, es durísimo. Eso lo vimos también en los Estados Unidos cada vez que ha habido una crisis, como fue la crisis del petróleo al principio de los años 80, como fue la crisis del acero: una cantidad de gente entre 50 y 60 años se quedó sin trabajo y les fue muy difícil readaptarse. Toda su vida hicieron  pozos de petróleo y a los 55 años vieron que tenían que aprender otro tipo de oficio y les era muy difícil.
 
¿Cuál cree que es la formación ideal para un medico psiquiatra joven , cuál es el método que considera más apropiado a los tiempos que corren?

Yo creo que tú tienes un papel muy importante que jugar aquí: representas a una red (IntraMed) que cubre 15 países. Aquí, en los países latinoamericanos, todavía no le damos una importancia grande a la educación continuada, no se le da lo suficiente. Nos formamos en la escuela de Medicina, en los estudios de postgrado y venimos a un congreso como este, lo cual es bueno, sirve, ayuda. Pero hay que tener un concepto de disciplina de una  educación continuada y ponerse al día permanentemente. Hay nuevos fármacos que vienen, hay nuevos fármacos que tienen nuevos mecanismos, tú no puedes utilizar los conocimientos que adquiriste en el año 80 y aplicarlos en el 2005.

Hay que crear una disciplina profesional aquí, entre los médicos, entre los psiquiatras: que exista una educación continuada, que las organizaciones como APSA  y otras exijan que todos los miembros tengan un número de horas de educación continuada todos los años, que exista una acreditación (yo vine de consultante aquí hace 5 años y los ayudé -con el Dr. Inzúa- a crear una acreditación). Que al gobierno también, desde el punto de vista laboral, colabore en exigir que haya una acreditación y una recertificación en una forma continuada para que los psiquiatras de la Argentina, de Latinoamérica, estén actualizados.

Desde ese punto de vista en los Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, etc, está mucho mejor organizado que en los países latinoamericanos, pero “no van lejos los primeros si los de atrás corren bien”. Lo que tenemos que hacer, sobre todo tú en la posición que tienes en IntraMed, es proveer el liderazgo necesario para desarrollar este tipo de programas dentro de las comunidades nuestras profesionales y que sean aceptados y seguidos por la mayor cantidad de colegas.