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Publicado el 22 de abril de 2003

Teoría

Interfaces de la investigación clínica

En el presente contexto, queremos aplicar el vocablo a actividades y estudiar las zonas de contacto entre la investigación clínica y otras que se desarrollan conjunta o secuencialmente.

Autor/a: Dr. Fernando Lolas Stepke

No siempre es posible distinguir, por la actividad misma o por sus productos, la investigación clínica de otras. Incluso el informe del Banco Mundial sobre enseñanza superior señala la vaguedad del término "investigación" y reconoce que está incorporado a veces implícitamente a muchas acciones dentro de las instituciones de enseñanza, entre otras la docencia y la divulgación pública.

Aceptando ese planteo, cabe señalar que en muchas instituciones -y no sólo en las universidades- se desarrolla un complejo que cabría llamar "capacidad académica", que tiene como componentes, y a veces como etapas de un proceso, lo que suele llamarse docencia, extensión, investigación, administración. Este complejo puede ser analíticamente descompuesto por caracteres estructurales, por destinatarios, por productos o por recursos en los diversos constituyentes canónicos de docencia, investigación y extensión. El problema mayor se plantea cuando se espera que el rendimiento de un individuo sea uniformemente excelente y relevante en esos tres ámbitos. Es por ello que para fines de planificación y evaluación -y también para la distribución de recursos -se recurre a "institucionalizar" las actividades y "profesionalizar" su ejercicio. Ello no significa negar su indisoluble ligazón sino más bien, como se ha señalado, introducir distinciones dentro del complejo "capacidad académica".

Las consecuencias de este ejercicio tienen que ver con la "identidad" de los individuos. Como se sabe, éstas son múltiples y dependen del campo o "contexto" en que se esté. Se es amigo, padre, hermano, profesor, vendedor, comprador, en fin, todos los papeles sociales, en la medida en que se establece una relación, un inter-esse, un entre-seres, un interés. Padre de un hijo, hermano de un hermano, madre de alguien, comprador de algo a alguien, profesor de alumnos. Del mismo modo, se es investigador en la medida en que se es miembro de un "grupo de investigación", de una "comunidad científica", de un "colegio invisible" de pares. Obsérvese que las audiencias de un investigador son múltiples: por un lado, sus colegas más inmediatos, los que constituyen su unidad de investigación o su grupo; por otro, los pares de su disciplina, que a menudo están lejos y no son visibles sino a través de recompensas abstractas. Esta audiencia no conoce tiempo ni espacio. Puede ser contemporánea, o estar antes o después, conocida o desconocida.

Aunque tal vez pudiera decirse lo mismo de la docencia y de la actividad publicística, lo esencial es que las actividades de renovación disciplinaria -la invención, la innovación, la transformación personal e institucional- se caracterizan por un  proceso poiético de cambio, por producción y no reproducción del discurso y por un cambio incesante del "campo intelectual". Es este carácter autodestructivo y autoperpetuante -o perpetuador de la autodestrucción y la reformulación- lo que distingue la investigación en forma eminente. En la medida que las disciplinas y los oficios se renuevan, puede decirse que en ellos ocurre investigación y no al revés. La investigación es un resultado -o inferencia- del cambio, no siempre ni necesariamente su causa. Cuando se puede retrospectivamente descubrir designio, intención, método y propósito, puede decirse que lo investigativo, el componente renovador, ha sido causal de transformaciones. La "saga" de la ciencia ha consistido en atribuirse la maternidad de todo cambio y ser la fuente de todo "progreso". Esta saga se transforma en leyenda en las profesiones con base científica, que creen derivar su valía de ser fruto de la ciencia fundamental. Con la planificación, retrospectivamente se "justifica" algo con el razonamiento sistemático. En el "contexto de la justificación", antecedente y componente del contexto de la publicación científica, no se consideran los imponderables del contexto del descubrimiento, que a veces es fundamental.

Como ya decía Ortega, no todo ajetreo intelectual es investigación. Es investigación el ajetreo intelectual con designio, con método y con orden y sobre todo con impacto renovador. Como se dice: una innovación es un cambio que tiene mercado, así también: el verdadero proceso de investigación tiene como producto un nuevo proceso social, una nueva realidad, una nueva mirada, una nueva forma de relación entre personas y cosas. Es invención, innovación o transformación.

Es por eso relevante recordar que saber es participar. De una comunidad que legitima lo ya sabido y lo da por sabido. De un lenguaje, que justifica la forma de aludir a las realidades que las disciplinas fabrican en sus discursos. Este participar se extiende a "tomar parte" en grupos dedicados a estas actividades. Tales grupos se configuran sobre la base de compartir métodos, ideas, propósitos y también por reconocer liderazgos pasados o actuales. Son ellos los responsables de los "efectos de campo" que permiten calificar de "investigación" un cierto resultado. La autoperpetuación es propia de los oficios intelectuales. Se nutren de sí mismos, y en ese sentido son "gratuitos", ajenos a externa validación. Eso no significa que sean inútiles. La utilidad es universal, así sean inaplicables o irrelevantes para otros los productos.