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Publicado el 19 de febrero de 2002

Efecto del cigarrillo en el embarazo

Impacto de los programas para dejar de fumar en las embarazadas

Se analizó la relación entre las madres fumadoras y el síndrome de muerte súbita (SMS) y el balance costo-beneficio de los programas para dejar de fumar. También se evaluó el impacto de aconsejar a las mujeres y a sus parejas que dejen de fumar antes de lograr un embarazo.

Autor/a: Dres. Sabina de Weerd, Chris M. G. Thomas y col.

Fuente: American Journal of Public Health. Noviembre 2001, Vol 91, No. 11 1733-1734

Pollack analizó la relación entre las madres fumadoras y el síndrome de muerte súbita (SMS) y el balance costo-beneficio de los programas para dejar de fumar. Para ello investigó a todos los recién nacidos desde 1995 con SMS con más de 500 gramos. Encontró que el 23.6% puede atribuirse a madres fumadoras en período prenatal. Dejar de fumar podría prevenir 108 SMS por año con un costo de $210,500 por cada vida que se salva. Por lo tanto, estos programas para dejar de fumar son muy costosos y producen un leve impacto en la incidencia de SMS.

De Weerd y colaboradores coinciden en que los programas de prevención son importantes pero recalcan que deberían focalizarse en la mujer antes de la concepción para proteger al embrión en desarrollo de la exposición al tabaco durante la organogénesis y minimizar otros riesgos.

Se llevó a cabo un estudio en los países bajos donde se evaluó el impacto de aconsejar a las mujeres y a sus parejas que dejen de fumar antes de lograr un embarazo. En este trabajo se confirmó si fumaban con un dosaje en sangre de nicotina y se tomó en cuenta si la pareja fumaba. El trabajo de Pollack tuvo dos limitaciones, la mujer informaba si fumaba o no y no se tomó en cuenta si el resto de los miembros de la familia fumaban.

Los hallazgos fueron similares a los reportados por otros trabajos. De un grupo de 111 mujeres estudiadas por un año, 16 reportaron que fumaban y 24 fueron identificadas como fumadoras por el dosaje sanguíneo (33% no lo reportaron). El mismo patrón fue hallado en los hombres; sólo 20 admitieron que fumaban versus 36 que fueron identificados como fumadores (44% no lo reportaron). Utilizando un modelo lineal para mediciones repetidas para analizar los datos recolectados por 12 meses luego de aconsejar no fumar, encontraron que las concentraciones de nicotina disminuyeron significativamente en las mujeres fumadoras (de 214 µg/L a 99 µg/L; P = 0.016). A pesar de que ninguna dejó de fumar, el 75% de las fumadoras establecidas por dosaje sérico de nicotina y el 88% de las fumadoras que lo admitieron, disminuyeron la cantidad luego del asesoramiento. Los hombres, sin embargo, no redujeron ni suspendieron el cigarrillo.

En este estudio, a diferencia del de Pollack no se obtuvieron más datos sobre los resultados obstétricos. El trabajo pone especial interés en recalcar el alto índice de fumadores no reportados tanto en hombres como en mujeres. Esto habla a favor de lo difícil que es erradicar el hábito de fumar. Aconsejar que dejen de fumar no sería suficiente para que las parejas que buscan un embarazo dejen de hacerlo. Se encontró una disminución en los niveles de nicotina mayor en las que admitieron seguir fumando que en las que no lo hicieron.

Esta es otra demostración de lo difícil que resulta para los obstetras convencer a sus pacientes y sus parejas que dejen de fumar para evitar el SMS y otros resultados adversos del embarazo.