Noticias médicas

Publicado el 27 de diciembre de 2005

Según los especialistas en medicina del sueño

Hombres y mujeres son cada vez más parecidos a la hora de dormir

Aunque los cambios hormonales los diferencian, el exceso de obligaciones femeninas los une.

Como en el resto de los procesos biológicos, la eclosión hormonal que se desata en las mujeres al llegar a la pubertad también diferencia al género femenino del masculino a la hora de dormir... Sin embargo, en los últimos años, las hormonas han cedido una parte de su reinado a la acumulación -a veces en exceso- de obligaciones familiares y laborales que priva a las mujeres de horas de sueño y les provoca los mismos desórdenes que hasta ahora eran sólo de ellos.

"Sólo el 50% de los trastornos son responsabilidad de factores hormonales, en especial del estrógeno y de la progesterona, ya que, en general, los cambios hormonales afectan la calidad del sueño. Pero el otro 50% depende, casi exclusivamente, de la privación involuntaria de sueño a la que se ve sometida la mujer actualmente. Y las causas de ese problema las encontramos en la ecuación «maternidad + profesión + labores del hogar»", explicó la neuróloga Mirta Averbuch, directora del Centro Integrativo de Medicina del Sueño (CIMS) de TCba Salguero.

Reconocidos expertos en medicina del sueño coincidieron en señalar a la primera menstruación, el embarazo y la menopausia como los tres momentos en la vida de la mujer que suelen disparar las alteraciones más frecuentes, también entre los hombres: insomnio, apneas del sueño, ronquidos y el síndrome de las piernas inquietas, un trastorno neurológico que produce un impulso incontrolable de moverse durante el descanso y cuya causa puede ser la pérdida de hierro durante el período menstrual.

"Con la edad, las mujeres se vuelven más parecidas al hombre en el sueño. En la menopausia, a medida que bajan los niveles de estrógenos y progesterona, el tejido graso se redistribuye y comienza a parecerse más a la del cuerpo del hombre. Y es en ese momento, por ejemplo, cuando hay más posibilidades de desarrollar apneas del sueño a diferencia de lo que ocurre con el insomnio, cuya frecuencia en las mujeres es el doble que entre los varones", dijo ayer a LA NACION por vía telefónica el doctor Meir Kryger, director de la Fundación Nacional del Sueño de los EE.UU. ( www.sleepfoundation.org/enespanol ) y del Centro de Desórdenes del Sueño del St. Boniface Hospital en Winnipeg, Canadá.

Típicamente argentino

Pero, a diferencia de lo que afirma el doctor Kryger, autor de la Guía para mujeres sobre los desórdenes del sueño ( www.guidetosleep.com ), el insomnio en nuestro país dejó de ser un desorden típicamente femenino.

"En la Argentina, la última crisis económica aumentó el insomnio en los hombres. Antes de 1998, comenzaron a quejarse en la consulta a partir de las privatizaciones, los despidos y las quiebras de empresas. En cambio, entre las mujeres, la queja comenzó con la gran incorporación laboral después de los años 60 y a esto se sumó la tendencia al cambio de su rol en la sociedad", puntualizó la doctora Margarita Blanco, jefa de la Sección de Medicina del Sueño del Centro Neurológico del Hospital Francés y directora médica del Club del Sueño.

En general, según Averbuch, el 22% de las mujeres padece insomnio. En la menopausia, esa cifra sube al 35% y, cinco años después, al 40 por ciento.

"No sé si ocurre lo mismo en la Argentina, pero el problema actual es que muchas mujeres son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, y esto tiene que ver con sus obligaciones familiares y laborales -afirmó Kryger-. El problema es que el trabajo, en especial el que es por turnos, tiene un alto impacto en la cantidad de horas de sueño, de modo que las mujeres tienden a tener trabajos y obligaciones en el hogar que afectan su descanso."

Autoprivación

Al respecto, la doctora Blanco fue contundente: "Desde su entrada en el mundo laboral, la mujer comenzó a exigirle a su organismo más de lo que éste puede dar. Esta situación lleva a padecer una autoprivación crónica e involuntaria de sueño, cuyas consecuencias son la disminución imperceptible de las funciones de la memoria, el bajo rendimiento laboral, la alteración del ánimo (irritabilidad, decaimiento) y la somnolencia excesiva diurna. Las mujeres que conducen automóviles en largos trayectos o realizan tareas de precisión pueden tener accidentes y complicaciones en las tareas más simples, como los accidentes hogareños, o en la relación con familiares, amigos o parejas".

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Los 13 consejos básicos para un buen descanso

1. Use la habitación para dormir y no para controlar las cuentas de la casa, navegar por Internet o hacer ejercicio.

2. Si no concilia el sueño luego de 20 minutos, salga de la cama y haga algo que lo relaje.

3. Cinco horas antes de dormir, evite actividades que exciten el cerebro, como discutir o mirar TV.

4. No cene comidas picantes o pesadas, que pueden producir reflujo gástrico o acidez.

5. Si tiene reloj despertador, aléjelo de la cama y evite mirar la hora durante la noche.

6. Siga un ritual relajante antes de dormir, como leer libros "tranquilos".

7. Si tiene obligaciones durante la noche, como atender a un bebe, mascotas o un adulto mayor, compártalas o busque ayuda.

8. Evite dormir siesta 5 horas antes de acostarse. Si lo hace, que no supere los 45 minutos.

9. Haga ejercicio físico, pero no cerca de la hora de dormir. Su organismo liberará sustancias que "despertarán" el cerebro.

10. Limite el tiempo que pasa en la cama e intente cumplir un horario regular para acostarse y levantarse.

11. Para relajarse antes de dormir, tome un baño tibio o una infusión caliente sin alcohol ni cafeína, que ayudarán a aumentar la temperatura corporal.

12. No fume y limite el consumo de café. Si sufre de insomnio, reduzca el consumo de alcohol y no ingiera cafeína luego de almorzar ni más de 3 tazas de café por día.

13. Si no puede dormir y está tomando algún medicamento, consulte con su médico.