En los últimos años hemos asistido a un incremento en la atención que reciben las infecciones alimentarias. El número de casos informados se ha incrementado en muchos países, aún el los de mayores recursos.
Se han reconocido nuevos gérmenes como causa de patologías relacionadas con alimentos, por ejemplo especies de campilobacter, E. Coli O 157 H7 , calicivirus, etc.
Un ejemplo importante de una patología relacionada con un agente emergente es la enfermedad tipo Creutzfeld-Jakob. A comienzo de la década del 80 se produjo en Inglaterra una epidemia en bovinos de encefalopatía espongiforme relacionada con cambios en los métodos de producción de alimentos para el ganado. El primer caso de patología humana fatal fue informado en 1996 y desde entonces han aparecido 40 casos más bien documentados. La evidencia disponible muestra que los agentes de la encefalopatía bovina y la enfermedad humana son muy parecidos o idénticos. Por lo tanto se presume que la enfermedad humana fue adquirida a partir del ganado infectado probablemente por la ingesta de carne contaminada.
La población de pacientes inmunocomprometidos que son muy susceptibles a padecer enfermedades intestinales se ha incrementado. Los gérmenes patógenos que actúan en el intestino pueden ocasionar lesiones extra intestinales severas. Como ejemplo podemos mencionar el Síndrome Urémico hemolítico secundario a la gastroenteritis por E. Coli O157, H7, el síndrome de Guillén-Barre después de una enteritis a campilobacter y las infecciones invasivas por listeria en embarazadas o huéspedes inmunocomprometidos. En la actualidad preocupa además que muchos de estos patógenos intestinales se están haciendo resistentes a los antibióticos usualmente administrados.
Los pediatras tienen un rol fundamental en la promoción de la seguridad en cuanto al consumo y la preparación de los alimentos. El consejo de los pediatras es un determinante de la conducta de los pacientes.