Cosas tan sencillas como envolver el colchón en una funda de plástico y tomar medidas para que el polvo en el dormitorio de los niños sea el mínimo reducen el riesgo de que desarrollen alergia y posiblemente asma, según muestra un artículo publicado en "Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine".
La reducción del riesgo se reduce con esas estrategias a la mitad, según escriben los autores. Su estudio incluyó a 566 niños europeos de 1,5 a 5 años de edad. Todos tenían al menos un progenitor con asma, fiebre del heno o eccema, lo que incrementaba su riesgo de desarrollar enfermedad alérgica.
Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine 2002;156:1021-1027
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