Noticias médicas

Publicado el 15 de junio de 2008

Las provincias declaran la emergencia

Faltan pediatras y neonatólogos

Vocacion y condiciones de trabajo.


Por Martin de Ambrosio

Por problemas relacionados con el ejercicio de la profesión, que van desde la ausencia de recursos hospitalarios hasta la falta de una buena retribución económica, cada vez menos médicos eligen curar a los niños. Llamativamente no hay estadísticas confiables, pero la carencia se siente en guardias y cuerpos estables de hospitales y clínicas de todo el país. La situación se agrava en el cuidado de los recién nacidos. Los ministros de Salud de las provincias hablan de una “emergencia nacional generalizada”. Polémica entre autoridades bonaerenses y la Sociedad Argentina de Pediatría.

Exigencias. Para ser pediatra, un médico debe hacer cuatro años de residencia o cinco de concurrencia. Y si quiere ser neonatólogo, tiene que sumarle dos años más.
Para el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Zin, “existe una crisis vocacional”, que lleva a que haya menos pediatras. Pero para los médicos y para la misma Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los motivos de esta carencia son menos espirituales y más materiales. Para ellos, las razones hay que buscarlas en las pésimas condiciones en las que llevan a cabo su tarea. El tema ya fue tratado en el Comité Federal de Salud (Cofesa), que reúne a los ministros del área de cada provincia, donde se calificó a la situación como de “emergencia”.

“Tenemos un panorama muy complejo de insatisfacción que detectamos desde hace dos años”, dijo a PERFIL Mario Grenoville, presidente de la SAP. Y agregó que “hoy hay especializaciones que seducen más que la pediatría cuando hay que optar por una residencia”.

Por su parte, Pablo Andreatta, presidente de la filial Mar del Plata de la SAP, indicó que “la crisis se nota a la hora de buscar pediatras para guardias en hospitales y clínicas, y los fines de semana”, indicó. “Cuesta mucho más encontrarlos, y a veces los puestos lo deben cubrir los médicos clínicos”, contó. Andreatta también comentó que es un problema que se remonta a unos diez años pero que se ha agudizado en los últimos cuatro o cinco. “Para nosotros hace mucho que es tema de agenda y de debate en cursos y congresos”, completó.

La carga horaria extrema es una parte grave del problema. Según confió Kumiko Eiguchi, directora de Capacitación Profesional y Técnica del Ministerio de Salud del Gobierno porteño, esta semana renunció a la residencia pediátrica del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez quien había obtenido el mejor promedio en el examen de residencia. ¿Las razones? Le exigían realizar cuatro guardias semanales de 24 horas. “Buscamos que se cumpla la ley y que los hospitales no reclamen tantas horas”, dijo Eiguchi. Este caso es un buen ejemplo de la ecuación “bajos salarios, alta carga horaria” que hace peligrar la profesión, a lo que se suma muchas veces la falta de insumos y recursos y practicar la medicina en zonas críticas desde lo social.

Dardos. En ese contexto se inscribe la polémica entre el ministro Zin y los pediatras, que incluyó una carta abierta firmada por el propio presidente de la SAP y su secretaria general, Nélida Valdata. Zin había hablado de una supuesta “crisis vocacional” de alcance mundial y los pediatras asociados rechazaron de plano la apreciación. Ellos prefieren culpar a las debilidades propias de los sistemas de salud. “Se han congelado vacantes con planteles insuficientes de profesionales, se han realizado nombramientos precarios en forma de becas u otras contrataciones que significaron reemplazos eternizados de la planta permanente por personal transitorio y desmotivado”, escribieron en la carta. Y remataron: “Existe un alto y creciente grado de desgaste profesional entre los miembros del equipo de salud nunca asumido por las autoridades y que la SAP transmitió formalmente a las máximas autoridades de Salud de la Provincia de Buenos Aires en abril de 2007”.

Sin números. La falta de estadísticas fiables ya es un problema endémico en la Argentina. Ni los ministerios de Salud ni la Facultad de Medicina de la UBA llevan un registro de la evolución de las residencias en las distintas especialidades médicas, de modo que las conclusiones se hacen siempre en base a percepciones y problemas de carencias puntuales. Sólo el Gobierno porteño pudo exhibir algunos números parciales, que no demuestran una caída abrupta en las residencias pediátricas, pero sí específicamente en las de neonatología (cuidado de los recién nacidos), donde en 2008 de 11 cargos disponibles sólo se cubrieron cinco.

Neonatología es un área clave dentro de la pediatría, y más justamente ahora que en la Argentina se vuelve a discutir sobre mortalidad infantil. “Dos de cada tres casos de chicos fallecidos son recién nacidos. Este es un hecho que se oculta y en cambio se le da publicidad a temas menores como la meningitis”, indicó Celia Lomuto, especialista de la Maternidad Sardá. “La salida laboral para nosotros es sólo de guardia, entonces hay que hacer dos o tres por semana y eso te convierte en un zombie para tener un sueldo más o menos digno”, finalizó.

De enfermeras a geriatras

La pediatría no es la única especialidad de la medicina en la que faltan doctores. En el Ministerio de Salud de la Nación, confirmaron que, por lo menos, existen carencias de similar envergadura en geriatría y enfermería. Y cada una tiene su propia particularidad.

En el primer caso, el problema es la tendencia –que la población argentina comparte curiosamente con los países del llamado Primer Mundo– a que la proporción de ancianos crezca y la ausencia de personal capacitado para tratarlos agrave la situación.

En el caso de la enfermería, la Argentina necesita la friolera de 80 mil profesionales más. Y, por poco prestigio y apreciación social que tenga, se trata de una de las áreas clave para la salud pública ya que diversos estudios avalan la relación directa entre enfermeros y el descenso en las muertes de hospitalizados. “Faltan especialistas en muchas áreas de la atención primaria”, alertó Kumiko Eiguchi, del Ministerio de Salud porteño. “Según las organizaciones internacionales, el 40% de los médicos debería dedicarse a ella, pero todos quieren ir a centros de alta complejidad”, se lamentó.