El aumento de la tasa de infección por HIV en distintas regiones del mundo marca un cambio epidemiológico. Debido a que el ritmo de infección es más rápido en las mujeres que en los hombres, se estima que en un futuro próximo habrá más mujeres que hombres infectados. Se considera que la mujer es más vulnerable a la infección por tener mayor cantidad de superficie de mucosa expuesta. La inflamación del Tracto Genital Inferior, con el consiguiente infiltrado de mononucleares, aumenta el numero de células anfitrionas del virus, por lo que las enfermedades de transmisión sexual con sus micro ulceraciones y secreciones facilitan el acceso de las células CD4 activadas al tejido celular subyacente. Además la mujer está más expuesta a transfusiones en partos e intervenciones quirúrgicas. En zonas donde las mujeres no pueden acceder a controles de detección periódicos, el compromiso inmunitario de la infección por HIV se asocia a un riesgo más elevado de contraer infecciones, neoplasias intraepiteliales del Tracto Genital Inferior o neoplasias invasoras.
El desarrollo de nuevas estrategias antirretrovirales, tiende a transformar la infección por HIV en una entidad crónica y esto obliga al ginecólogo a adoptar una metodología de control y/o seguimiento en el consultorio general. Por lo tanto debe alertarse sobre las patologías más frecuentes y los factores que condicionan el riesgo de adquirir HIV en mujeres inmunocompetentes, tanto así como la metodología de control y tratamiento.
El manejo integral de las pacientes HIV positivas no solo compete a clínicos e infectologos sino también a ginecólogos y obstetras en la atención primaria de la mujer.