Una encuesta a 67 adultos, con una edad promedio de 78 años y que tenían riesgo de fractura de huesos por el debilitamiento provocado por la osteoporosis, mostró que la mayoría prefería tomar una pastilla para fortalecerlos a usar un protector de cadera externo.
No obstante, como indican los autores del sondeo, que se publica en la revista “Journal of Rheumatology”, la encuesta tuvo la limitación de que más de la mitad de los consultados (un 57%) estaba tomando un bifosfonato y ninguno había oído hablar sobre un protector de cadera. "No pudimos reclutar un número suficiente de participantes de alto riesgo en un momento relevante de la toma de decisión", admitió la Dra. Liana Fraenkel de la Yale University School of Medicine en New Haven, Connecticut.
La preferencia por protectores de cadera fue mayor entre los participantes que no tomaban fármacos (36% frente a 19%) y entre los que prefierían alternativas a los medicamentos para resolver problemas de salud (44% frente a 12%). En general, "los participantes estuvieron más influenciados por el tipo de tratamiento que por los beneficios esperados y, cuando se les ofreció una alternativa, la mayoría prefirió tomar una pastilla a usar un protector", explican los autores del informe.
Por ejemplo, cuando se les dijo que ambas opciones eran igualmente efectivas, el 9% prefirió protectores de cadera, el 88% prefirió el consumo semanal oral de bifosfonato, y el 3% rechazó todas las opciones. Cuando se les dijo que los protectores de cadera eran más efectivos que los bisfosfonatos, el 26% siguió prefiriendo los primeros, el 71% eligió el bifosfonato, y el 3% continuó rechazando ambas opciones.
"El sondeo sugiere que es improbable que los protectores de cadera, según su diseño actual, sean mayoritariamente aceptados entre los ancianos", concluyeron Fraenkel y su equipo.
Journal of Rheumatology 2006;33:2064-2068