El glaucoma es la segunda causa de pérdida de visión, en la actualidad en los Estados Unidos y es la primera entre afro-americanos. Constituye una neuropatía óptica progresiva caracterizada por cambios en la estructura del disco óptico, afinamiento de la capa de fibra nerviosa retiniana y pérdida de la función visual que comienza en el campo periférico. El deterioro visual ocasionado por el glaucoma tiene impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. Los choques automovilísticos (CA) son una de las potenciales consecuencias adversas asociadas con el glaucoma. No todos los estudios realizados al respecto han encontrado una relación. De hecho, existen estudios que han documentado que muchas personas con deterioro de la visión se autolimitan en el manejo y tratan de reducir la exposición a situaciones de manejo más complicadas (lluvia, noche, transito pesado y hora pico), con lo cual son menos proclives a tener conductas de manejo riesgosas.
El objetivo de este estudio de cohortes, retrospectivo, ha sido evaluar la relación entre el glaucoma y los choques automovilísticos en pacientes mayores de cincuenta y cinco años, o que se evite conducir.
Pacientes y métodos:
Intervinieron dos grupos de pacientes, uno con glaucoma y otro sin. Se obtuvieron datos demográficos, clínicos y características de manejo, mediante gráficos y encuestas a los pacientes y la información relacionada con los CA se obtuvo de los archivos policiales.
Los conductores mayores con diagnóstico de glaucoma tuvieron un índice de participación en choques cerca del 40% al 50% menor que los pacientes sin glaucoma. En contraposición a un estudio anterior que informó que los conductores mayores con glaucoma incrementan el riesgo de accidentes, el presente estudio muestra lo contrario. Cuando el análisis se centra en choque por negligencia (es decir cuando el oficial presente al momento del choque informa que el sujeto tuvo la culpa), el índice de choques de conductores con glaucoma no es distinto al grupo sin glaucoma. Desde el punto de vista de la seguridad pública, los conductores con glaucoma no deben ser considerados como más inseguros que otros conductores de edad que no padecen la enfermedad, en realidad cuando se tienen en cuenta los choques, los conductores con glaucoma son más seguros en la ruta que la contraparte sin la enfermedad.
Los conductores con glaucoma suelen autolimitarse, evitando situaciones de manejo más difíciles o en las que se pueda producir un accidente. Si se los compara con conductores sin la enfermedad, es entre dos y tres veces más probable que eviten conducir de noche, con niebla, con lluvia, en la hora pico y en autopistas y rutas interestatales. Aunque tienen glaucoma, continúan conduciendo, pero tienen en cuenta su seguridad y evitan exponerse a situaciones en las que puedan producirse accidentes.
Sería interesante saber si el menor índice de choque de los conductores con glaucoma se debe a que evitan manejar en situaciones peligrosas. La similitud de los resultados no ajustados y ajustados implica que el menor índice de choque de los conductores mayores con glaucoma no puede explicarse por la tendencia a evitar manejar en situaciones difíciles, sino por otros factores.
La interpretación de los resultados del presente estudio debe realizarse considerando sus aciertos y limitaciones. La información sociodemográfica, sobre consumo de alcohol y tabaco, sobre características médicas y de manejo se obtuvo mediante una encuesta telefónica realizada varios años después del inicio del período de seguimiento. Los sujetos debían recordar información de varios años atrás. Aunque no tenemos razones para dudar de la veracidad de la información proporcionada, pueden existir potenciales inexactitudes. En segundo lugar, la información sobre el primer tema de interés del estudio, los accidentes automovilísticos, está tomada de una fuente objetiva, lo que reduce la posibilidad de que los resultados sean manipulados.
Como conclusión, las personas con glaucoma son tan o más seguras en el manejo que las personas que no padecen la enfermedad. Asimismo, son más precavidas en cuanto a los riesgos que corren y sus habilidades de manejo. Debería realizarse una investigación para evaluar las características clínicas y funcionales de un subgrupo de pacientes (por ejemplo los que tienen una pérdida severa de campo visual), para confirmar que este subgrupo no constituye un riesgo para la seguridad del manejo.