La ciencia médica ha dado pasos agigantados para contrarrestar el desarrollo de la enfermedad
La esclerosis múltiple, cuando no se trata de manera puntual, se convierte en una enfermedad discapacitante.
Los pacientes que padecen esclerosis múltiple (EM) y reciben a tiempo el tratamiento efectivo, podrán llevar una vida saludable y productiva.
Esta conclusión fue expuesta en el IV encuentro del Comité Latinoamericano para el Tratamiento y la Investigación de la esclerosis múltiple (Lactrims), en Isla Margarita, Venezuela.
El médico Shiaw-Lin Wu, de la Universidad de Boston, Estados Unidos, afirmó que el uso adecuado de medicamentos a base de interferon beta 1 –no copias que carezcan de certificación y pueden alterar el sistema inmune– son los recomendados para tratar este padecimiento.
El fármaco que se inyecta de manera subcutánea, es una sustancia que contiene la modificación de una proteína natural del cuerpo humano que regula el sistema inmunológico, para prevenir daños a las neuronas.
La eficacia radica en aplicarlo en pacientes menos sintomáticos, ya que demora el aparecimiento de signos por los menos el 50% y retarda el surgimiento entre uno y otro brote (conjunto de síntomas) y la severidad de éstos, dijo Xavier Montalbán, director del Departamento de Neurología de la Universidad Hospital Vall d´Hebrón, en España.
Éste podría provocar efectos secundarios como la reducción de linfocitos –un tipo de células blancas en la sangre–, debilidad y dolor de cabeza, por lo que debe usarse con precaución en pacientes con enfermedades del hígado. También puede afectar la glándula tiroidea.
El padecimiento
La EM es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central cuando anticuerpos atacan la mielina, un tejido que protege la conexión entre las neuronas, degenerando así las funciones cerebrales como coordinación muscular, visión, habla y control de la vejiga.
Existen tres tipos: remitente-recivivante (en forma de brotes y sin efectos colaterales), primaria-progresiva (da un brote y deja secuelas) y secundaria-progresiva (puede o no derivar anomalías), opina el neurólogo y neurofisiólogo guatemalteco Jenner Velásquez.
Cuando no se trata de manera puntual, se convierte en una enfermedad discapacitante, porque los brotes aparecen cada vez en intervalos más cortos, aunque varían en periodicidad e intensidad.
Su diagnóstico suele ser difícil, tiende a ser confundido con pérdida de equilibrio hereditaria (ataxia familiar), Guillain Barre, inflamaciones nerviosas (neuropatía periférica) y problemas oculares, pues la inflamación del nervio óptico produce visión borrosa, dolores de cabeza, alteraciones para detectar los colores rojos, etc. añade Velásquez.
La identificación de la enfermedad se obtiene a través del examen de análisis del líquido cefalorraquídeo. También se practican tomografías, encefalogramas, pruebas de azúcar, para descartar otro tipo de enfermedades como epilepsias, diabetes, etc.
Un paso adelante
Guatemala tuvo participación en Lactrims y formó la Unión Latinoamericana de pacientes con EM. Ésta quedó instituida con el nombre Unión Latinoamericana de Asociaciones de Esclerosis Múltiple.
Está integrada por pacientes de Paraguay, Ecuador, Perú, México, Brasil, Costa Rica, Guatemala y la sede estará en Estados Unidos, comentó Patricia de Calderón, directora de la Asociación guatemalteca de EM, organizada en 1999.
Estadísticas
La EM ataca a un varón por cada tres o cuatro mujeres.
En Latinoamérica tiene una prevalencia de 12-15 casos por cada 100 mil habitantes.
En Guatemala afecta a 1.1 por cada 100 mil habitantes.
Testimonio
“Acababa de cumplir los 29 años. Estaba acostado cuando empecé a sentir mareos y náuseas, a partir de entonces cambió mi vida”, dice Juan Carlos Gilardoni, un paciente que 10 años atrás fue diagnosticado con esclerosis múltiple.
“Siete meses después, tuve otro brote. Sentía que la cabeza me explotaría, por lo que me hicieron múltiples exámenes y al parecer todo estaba en orden. Pero finalmente tras desfilar frente a varios médicos, uno de ellos dio el diagnóstico: tiene una enfermedad degenerativa, no hay cura y los síntomas van a volver.
En efecto regresaron; pasé unos días con visión fija y por un mes con parálisis facial en la mitad del rostro, vértigo y sin sentido del gusto. Sentía morirme, hasta que 1998, me puse al cuidado de otro especialista quien me dio a tiempo un tratamiento efectivo y desde entonces, no he tenido recaída.
Me inyecto betaferón (interferón beta-1) un día sí y un día no, y me siento muy bien. Estoy felizmente casado y tengo un hijo”, compartió Gilardoni, en una conferencia de prensa.
Publicado el 25 de julio de 2006
Ciencia contribuye para contrarestar el desarrollo de la Esclerosis múltiple
Esclerosis múltiple
La ciencia médica ha dado pasos agigantados para contrarrestar el desarrollo de la enfermedad.
Esclerosis múltiple
La ciencia médica ha dado pasos agigantados para contrarrestar el desarrollo de la enfermedad
La esclerosis múltiple, cuando no se trata de manera puntual, se convierte en una enfermedad discapacitante.
Los pacientes que padecen esclerosis múltiple (EM) y reciben a tiempo el tratamiento efectivo, podrán llevar una vida saludable y productiva.
Esta conclusión fue expuesta en el IV encuentro del Comité Latinoamericano para el Tratamiento y la Investigación de la esclerosis múltiple (Lactrims), en Isla Margarita, Venezuela.
El médico Shiaw-Lin Wu, de la Universidad de Boston, Estados Unidos, afirmó que el uso adecuado de medicamentos a base de interferon beta 1 –no copias que carezcan de certificación y pueden alterar el sistema inmune– son los recomendados para tratar este padecimiento.
El fármaco que se inyecta de manera subcutánea, es una sustancia que contiene la modificación de una proteína natural del cuerpo humano que regula el sistema inmunológico, para prevenir daños a las neuronas.
La eficacia radica en aplicarlo en pacientes menos sintomáticos, ya que demora el aparecimiento de signos por los menos el 50% y retarda el surgimiento entre uno y otro brote (conjunto de síntomas) y la severidad de éstos, dijo Xavier Montalbán, director del Departamento de Neurología de la Universidad Hospital Vall d´Hebrón, en España.
Éste podría provocar efectos secundarios como la reducción de linfocitos –un tipo de células blancas en la sangre–, debilidad y dolor de cabeza, por lo que debe usarse con precaución en pacientes con enfermedades del hígado. También puede afectar la glándula tiroidea.
El padecimiento
La EM es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central cuando anticuerpos atacan la mielina, un tejido que protege la conexión entre las neuronas, degenerando así las funciones cerebrales como coordinación muscular, visión, habla y control de la vejiga.
Existen tres tipos: remitente-recivivante (en forma de brotes y sin efectos colaterales), primaria-progresiva (da un brote y deja secuelas) y secundaria-progresiva (puede o no derivar anomalías), opina el neurólogo y neurofisiólogo guatemalteco Jenner Velásquez.
Cuando no se trata de manera puntual, se convierte en una enfermedad discapacitante, porque los brotes aparecen cada vez en intervalos más cortos, aunque varían en periodicidad e intensidad.
Su diagnóstico suele ser difícil, tiende a ser confundido con pérdida de equilibrio hereditaria (ataxia familiar), Guillain Barre, inflamaciones nerviosas (neuropatía periférica) y problemas oculares, pues la inflamación del nervio óptico produce visión borrosa, dolores de cabeza, alteraciones para detectar los colores rojos, etc. añade Velásquez.
La identificación de la enfermedad se obtiene a través del examen de análisis del líquido cefalorraquídeo. También se practican tomografías, encefalogramas, pruebas de azúcar, para descartar otro tipo de enfermedades como epilepsias, diabetes, etc.
Un paso adelante
Guatemala tuvo participación en Lactrims y formó la Unión Latinoamericana de pacientes con EM. Ésta quedó instituida con el nombre Unión Latinoamericana de Asociaciones de Esclerosis Múltiple.
Está integrada por pacientes de Paraguay, Ecuador, Perú, México, Brasil, Costa Rica, Guatemala y la sede estará en Estados Unidos, comentó Patricia de Calderón, directora de la Asociación guatemalteca de EM, organizada en 1999.
Estadísticas
La EM ataca a un varón por cada tres o cuatro mujeres.
En Latinoamérica tiene una prevalencia de 12-15 casos por cada 100 mil habitantes.
En Guatemala afecta a 1.1 por cada 100 mil habitantes.
Testimonio
“Acababa de cumplir los 29 años. Estaba acostado cuando empecé a sentir mareos y náuseas, a partir de entonces cambió mi vida”, dice Juan Carlos Gilardoni, un paciente que 10 años atrás fue diagnosticado con esclerosis múltiple.
“Siete meses después, tuve otro brote. Sentía que la cabeza me explotaría, por lo que me hicieron múltiples exámenes y al parecer todo estaba en orden. Pero finalmente tras desfilar frente a varios médicos, uno de ellos dio el diagnóstico: tiene una enfermedad degenerativa, no hay cura y los síntomas van a volver.
En efecto regresaron; pasé unos días con visión fija y por un mes con parálisis facial en la mitad del rostro, vértigo y sin sentido del gusto. Sentía morirme, hasta que 1998, me puse al cuidado de otro especialista quien me dio a tiempo un tratamiento efectivo y desde entonces, no he tenido recaída.
Me inyecto betaferón (interferón beta-1) un día sí y un día no, y me siento muy bien. Estoy felizmente casado y tengo un hijo”, compartió Gilardoni, en una conferencia de prensa.