Cada temporada de vacunación reaparece la misma pregunta en el consultorio: ¿conviene administrar las vacunas contra COVID‑19 e influenza en la misma visita? La estrategia simplifica el acceso, reduce oportunidades perdidas de inoculación y mejora las coberturas, aunque todavía genera dudas entre profesionales y pacientes acerca de su perfil de seguridad.
El escenario epidemiológico cambió desde los primeros ensayos. Las formulaciones frente a SARS‑CoV‑2 se actualizaron para nuevas variantes y la mayoría de la población desarrolló inmunidad híbrida. Por eso, la evidencia generada durante los primeros años de la pandemia no necesariamente refleja la situación actual.
Además, la disminución de la circulación de variantes previas, la incorporación de formulaciones adaptadas y los cambios en las recomendaciones de inmunización hicieron necesario reevaluar la seguridad de la administración simultánea en condiciones representativas de la práctica clínica actual.
En este contexto, investigadores publicaron en Annals of Internal Medicine un trabajo destinado a evaluar la seguridad de la aplicación concomitante utilizando registros clínicos de alcance nacional. Para minimizar el efecto de factores de confusión propios de los estudios observacionales, los autores compararon exclusivamente personas que habían decidido vacunarse contra influenza, diferenciando a quienes recibieron ambas vacunas el mismo día de quienes recibieron únicamente la antigripal.
El estudio |
La cohorte incluyó 2.518.329 adultos vacunados entre septiembre de 2022 y agosto de 2025. De ellos, 705.124 recibieron las vacunas contra COVID‑19 e influenza el mismo día y 1.813.205 únicamente la vacuna antigripal.
Los participantes fueron seguidos durante 90 días. El análisis contempló 46 eventos adversos prespecificados, agrupados en eventos graves, clínicamente significativos y leves, e incluyó las formulaciones bivalente, XBB y KP.
Los análisis de sensibilidad y los diferentes períodos evaluados mostraron resultados concordantes, sin señales consistentes que sugirieran un incremento del riesgo asociado con la coadministración, independientemente de la formulación de la vacuna contra COVID-19 utilizada.
Resultados e implicancias para la práctica |
La administración simultánea no se asoció con un incremento del riesgo de eventos adversos en ninguna de las tres categorías analizadas. Tampoco se observaron diferencias consistentes al evaluar cada uno de los 46 desenlaces por separado.
Dos hallazgos alcanzaron significación estadística inicial —una ligera mayor frecuencia de síncope y una menor frecuencia de tinnitus—, pero perdieron significación tras corregir por comparaciones múltiples, por lo que los autores consideran que son compatibles con hallazgos atribuibles al azar.
Los resultados fueron consistentes en los tres períodos analizados, lo que indica que el perfil de seguridad se mantuvo con las formulaciones actualizadas utilizadas en los últimos años.
El principal aporte del estudio es proporcionar evidencia contemporánea obtenida en una población ampliamente expuesta al SARS-CoV-2 e inmunizada con formulaciones adaptadas a variantes recientes. La comparación entre personas que acudieron a recibir la vacuna antigripal reduce el riesgo de sesgos habituales en los estudios observacionales y fortalece la validez de los resultados para la práctica cotidiana.
Conclusiones |
En esta cohorte, recibir las vacunas contra COVID-19 e influenza durante la misma consulta no incrementó el riesgo de eventos adversos graves, clínicamente significativos ni leves. Los hallazgos respaldan la coadministración como una estrategia segura en el contexto epidemiológico actual y aportan evidencia que puede favorecer su implementación para mejorar las coberturas de vacunación estacional y reducir oportunidades perdidas de inmunización.