Antecedentes:
La eritromicina oral prolonga la repolarización cardíaca y está asociada con casos notificados de torsades de pointes. Dado que la eritromicina se metaboliza extensamente por la isoenzima del citocromo P-450 3A (CYP3A), medicaciones comunmente usadas que inhiben los efectos del CYP3A pueden aumentar las concentraciones de eritromicina en plasma, aumentando por consiguiente el riesgo de arritmias ventriculares y de muerte súbita. Estudiamos la asociación entre el uso de eritromicina y el riesgo de muerte súbita de causas cardíacas y si este riesgo aumentó con el uso conjunto de inhibidores fuertes del CYP3A.
Métodos:
Estudiamos una cohorte de Medicaid Tennessee previamente identificada, que incluyó 1.249.943 personas por año de seguimiento y 1476 casos de muerte súbita por causas cardíacas confirmadas. Los inhibidores del CYP3A usados en este estudio eran agentes antifúngicos de nitroimidazoles, diltiazem, verapamilo, y troleandromicina; cada uno dobla, por lo menos, el área bajo la curva de tiempo-concentración para un substrato de CYP3A. La amoxicillina, un agente antimicrobiano con indicaciones similares pero que no prolonga la repolarización cardíaca, y el uso previo de la eritromicina también fue estudiado, para evaluar la posible confusión en la indicación.
Resultados:
La tasa adaptada multivariante de muerte súbita por causas cardíacas entre pacientes que usan eritromicina actualmente, fue el doble de alta (relación de la tasa de incidencia, 2,01; 95% intervalo de confianza, 1,08 a 3,75; P=0,03), tanto como entre aquéllos que no habían usado ninguna de las medicaciones antibióticas del estudio. No hubo aumento significativo en el riesgo de muerte súbita entre los usuarios previos de eritromicina (relación de la tasa de incidencia, 0,89; 95% intervalo de confianza, 0,72 a 1,09; P=0,26) o entre aquéllos que usan amoxicillina en la actualidad (relación de la tasa de incidencia, 1,18; 95% intervalo de confianza, 0,59 a 2,36; P=0,65). La tasa adaptada de muerte súbita de causas cardíacas (relación de la tasa de incidencia, 5,35; 95% intervalo de confianza, 1,72 a 16,64; P=0,004) fue cinco veces tan alta como entre aquéllos que conjuntamente usaron inhibidores de CYP3A y eritromicina, como entre aquéllos que no habían usado inhibidores del CYP3A ni cualquiera de las medicaciones antibióticas del estudio. En contraste, no hubo aumento en el riesgo de muerte súbita entre aquéllos que conjuntamente usaron amoxicillina e inhibidores del CYP3A o entre aquéllos que usan actualmente cualquiera de las medicaciones antibióticas del estudio, que habían usado previamente los inhibidores del CYP3A.
Conclusiones:
Debe evitarse el uso conjunto de eritromicina y los inhibidores fuertes del CYP3A.