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Publicado el 29 de septiembre de 2026

Consenso Nacional GMEPOC

EPOC en México: transformación de su manejo con nueva Guía Oficial

Fruto de la alianza entre la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax (SMNyCT) y el INER, la nueva GMEPOC establece recomendaciones para cerrar la brecha del subdiagnóstico poblacional en México.

Autor/a: Vázquez-García JC, Hernández-Zenteno RJ, Arroyo-Hernández M, Elizondo-Ríos A, Casillas-Suárez C, Cortés-Téllez A, et al.

Fuente: Neumol Cir Torax. 2025; 84 (Supl 1): s8-s108. Guía de Práctica Clínica Mexicana de EPOC 2025

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se consolida como la tercera causa de muerte a nivel global; en el contexto mexicano, su tendencia es ascendente, habiéndose duplicado la tasa de mortalidad general desde 1990.

Este nuevo protocolo establece el marco operativo de cumplimiento obligatorio para mitigar el impacto de una patología que no solo compromete la supervivencia, sino que genera una carga económica y de discapacidad insostenible para el sistema de salud mexicano. La mortalidad por EPOC en México presenta disparidades geográficas: con una tasa nacional de 40,7 muertes por cada 100 000 habitantes, se observan fluctuaciones que van desde 22,4 en Baja California Sur hasta 64 en Zacatecas, lo que representa una brecha de mortalidad de 2,85 veces dentro del territorio nacional.

La eficacia del sistema también se ve comprometida por la brecha diagnóstica. El estudio PLATINO revela que el 86 % de los pacientes con EPOC en México carecen de diagnóstico previo. El error diagnóstico es igualmente grave: aproximadamente la mitad de los pacientes etiquetados médicamente como "obstructivos" nunca se han realizado una espirometría.

Búsqueda de casos y diagnóstico

La detección temprana es el primer paso para reducir la morbimortalidad. El personal de primer contacto debería proceder a la búsqueda activa de casos bajo los siguientes criterios de identificación: se requiere investigar EPOC en todo individuo mayor de 40 años que presente síntomas crónicos (disnea, tos o expectoración) y cuente con factores de riesgo por un periodo mayor a 10 años, incluyendo:

  • Tabaquismo activo (más de 10 paquetes-año) o exposición pasiva.
  • Exposición a humo de biomasa (leña/carbón).
  • Exposición laboral (polvos, vapores, gases y humos) y contaminación atmosférica directa.

Es obligatorio el uso de la escala PUMA en la evaluación inicial. Todo paciente con un puntaje igual o mayor a 5 será referido de forma inmediata para la realización de una espirometría.

El estándar de oro diagnóstico es la confirmación exclusivamente funcional y obligatoria. La herramienta es la espirometría con broncodilatador y el criterio es el cociente FEV1/FVC < 0,70 post-broncodilatador. No se debería aceptar el diagnóstico clínico sin un respaldo espirométrico.

Evaluación clínica

El personal profesional de salud debería utilizar las siguientes herramientas validadas:

  • mMRC: Evaluación de la limitación funcional por disnea.
  • CAT: Evaluación integral del impacto de los síntomas en la vida diaria.
  • BOSA90: Evalúa IMC, obstrucción, tabaquismo activo, edad y saturación de oxígeno < 90 %.
  • BOSEA90: Incluye las variables de BOSA90 más la capacidad de ejercicio.

El bajo peso y la baja oxigenación son predictores de mortalidad en la población mexicana.

En el segundo y tercer nivel de atención se realizarán:

  • DLCO: Para medir capacidad de oxigenación y presencia de enfisema.
  • Caminata de seis minutos (C6M): Para objetivar la funcionalidad.
  • Imagen: Todo paciente debe contar con una radiografía de tórax para descartar patologías concurrentes.

Manejo integral de la EPOC estable

El tratamiento debe ser una combinación de intervenciones conductuales y farmacológicas para frenar la progresión de la enfermedad. Entre los pilares terapéuticos no farmacológicos tenemos a la cesación tabáquica, que es la intervención prioritaria de mayor impacto, el control de las exposiciones (eliminación del contacto con humo de biomasa y contaminantes laborales/ambientales), y la vacunación para reducir exacerbaciones.

La terapia farmacológica inhalada de base utiliza LABA y LAMA de larga acción. Los CEI (corticoesteroides inhalados) son reservados para pacientes con alto riesgo de exacerbación y recuentos de eosinófilos en sangre igual o mayores a 300 células/microlitro.

La detección oportuna previene los ingresos hospitalarios evitables y reduce la mortalidad aguda. Ante un empeoramiento agudo de los síntomas (disnea, tos, flema), se procederá a la determinación de PCR (un valor igual o mayor a 10 mg/dL clasifica la exacerbación como moderada o grave) y es obligatorio solicitar hemoglobina y hematocrito para identificar anemia o poliglobulia como parte de la evaluación integral del evento agudo.

El egreso hospitalario, por otro lado, se autorizará únicamente tras alcanzar estabilidad clínica, oxigenación adecuada y haber establecido un plan de seguimiento ambulatorio riguroso. 

En estadios avanzados con síntomas refractarios, se implementarán medidas de cuidados paliativos orientadas al control de la disnea y el soporte emocional. El objetivo es garantizar la dignidad en el final de la vida, priorizando el bienestar del paciente cuando la terapia curativa no es viable.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo extrínsecos asociados al desarrollo de la enfermedad en el contexto mexicano?

Los principales son el tabaquismo activo y pasivo, la exposición prolongada al humo de biomasa (combustibles sólidos), las exposiciones laborales a polvos, vapores o humos, y la contaminación atmosférica directa.

¿Cuál es el estándar de oro para el diagnóstico de la EPOC y bajo qué criterios se establece?

El diagnóstico se confirma mediante espirometría con broncodilatador, la cual demuestra una obstrucción al flujo aéreo no completamente reversible. El criterio común es un cociente FEV1/FVC < 0,70 posbroncodilatador.

¿Qué utilidad clínica tienen las escalas mMRC y CAT en el abordaje del paciente?

Estas escalas clinimétricas permiten medir con precisión la intensidad de la disnea y el impacto global de los síntomas en la vida del paciente. Son herramientas esenciales para la evaluación inicial, el seguimiento y el ajuste personalizado del tratamiento farmacológico.

¿Qué biomarcadores de laboratorio son recomendados para la clasificación de exacerbaciones y la predicción de respuesta a tratamiento?

La cifra de eosinófilos en sangre predice la respuesta a corticoesteroides inhalados. Por otro lado, la proteína C reactiva (PCR) es útil durante las exacerbaciones.