Existen estudios epidemiológicos que indican que el 20- 40 % de la población adulta experimenta regularmente pirosis así como que hasta el 10 % de la población general experimenta este síntoma diariamente y el 40% en forma mensual siendo controlado en una importante proporción de casos a través de la automedicación con antiácidos.
Debe tenerse en cuenta sin embargo que aunque la pirosis constituye el principal motivo de consulta relacionado a esta enfermedad existen otras manifestaciones clínicas extra digestivas que deberían hacer sospechar la presencia de esta enfermedad.
Fisiopatología
Aunque el desarrollo de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD) se considera multifactorial hoy se sabe que depende fundamentalmente de la perdida de eficiencia del EEI en la prevención del pasaje del contenido gástrico al esófago.
Dicha perdida de eficiencia obedecería principalmente a dos mecanismos :
· bajo tono basal del EEI
· aumento de la frecuencia de las relajaciones transitorias del EEI
Si bien se desconoce a ciencia cierta cual es el origen de la alteración funcional que da lugar al aumento de la frecuencia y duración de las relajaciones transitorias se conocen algunos factores que predispondrían a la aparición de reflujo:
· consumo de alimentos ricos en grasas y otros (café, cítricos, gaseosas, menta, alcohol, chocolate)
· hábito de fumar
· utilización de fármacos: anticolinérgicos, bloqueantes de canales de calcio, teofilina, betabloqueantes
· obesidad
· presencia de hernia del hiato
Aunque algunos de estos elementos no se relacionarían en forma directa con el trastorno funcional antes mencionado, de todas formas facilitarían el reflujo del contenido gástrico a través de diversos mecanismos tales como el aumento de la presión intragástrica, el enlentecimiento del vaciado gástrico, el descenso del pH intragástrico, o la alteración de la "barrera mecánica"
Manifestaciones clínicas y diagnóstico
Habitualmente el diagnostico se lleva a cabo sobre la base de los síntomas referidos por el paciente dentro de los cuales, como hemos mencionado anteriormente, la pirosis y la regurgitación se constituyen como los mas característicos.
Cuando ambos síntomas se presentan asociados se puede establecer el diagnostico de GERD con mas de un 90% de certeza y los pacientes podrían ser tratados empíricamente sin mas estudios.
Debe tenerse en cuenta sin embargo la existencia de otros síntomas distintos de la regurgitación y la pirosis, considerados como "atípicos" , que son expresión del compromiso extradigestivo de la enfermedad y que en el caso de estar presentes deberían hacer sospechar la posibilidad de una enfermedad por reflujo. Dado que en estos casos la prevalencia de lesión endoscópica suele ser baja (aproximadamente 10%) la utilización de un método complementario como la pHmetria de 24 hs. se vuelve de gran utilidad a fin de establecer la presencia de un reflujo patológico.
La expresión endoscópica de esta afección dependerá lógicamente del grado de lesión mucosa pudiendo observarse desde una mucosa normal (GERD no erosiva) hasta una mucosa severamente comprometida con erosiones que afectan la totalidad de la circunferencia del órgano o incluso en periodos mas avanzados las lesiones propias de las complicaciones de esta enfermedad. Debe tenerse en cuenta sin embargo que ni la presencia ni la frecuencia de aparición de la pirosis son predictoras del grado de lesión como lo demuestra por un lado el hecho de que solo el 50-60 % de los pacientes que refieren este síntoma presentan algún grado de lesión en el examen endoscópico, y por otro el hecho de que se ha observado el desarrollo de complicaciones de la enfermedad en pacientes asintomáticos.
* Reproducido con permiso de Gastroenlared