THE WASHINGTON POST. ESPECIAL
Según un estudio publicado ayer, más de un tercio de las mujeres de EE.UU. que rondan los 24 años, están infectadas con el papilomavirus humano (PVH), que es un factor importante para un posible desarrollo de cáncer de cuello uterino.
Las nuevas estimaciones indican que hay 7,5 millones de chicas y mujeres de 14 a 24 años infectadas con el microbio, dos tercios más de lo establecido por un estudio anterior.
En líneas generales, alrededor de 25% de las mujeres menores de 60 años se infectan en algún momento con el PVH, y es de lejos la enfermedad de transmisión sexual más común en EE.UU. Sin embargo, la noticia de esta frecuencia mayor que la esperada no causó alarma, porque el mismo estudio descubrió que sólo el 2.2% de las mujeres son portadoras de una de las dos cepas del virus con mayores probabilidades de causar cáncer de cuello uterino, una tasa 50% inferior a la de estudios anteriores.
El principal investigador advirtió que los resultados no significan que las tasas de PVH estén aumentando, sólo que son más altas de lo que se pensaba.
"Para nosotros, es simplemente una medición diferente y más exacta", dijo Eileen F. Dunne, médica de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Estos datos son parte de la actual encuesta sobre la salud y la nutrición de EE.UU., que ofrece una instantánea clara sobre la salud de la población.
Los nuevos resultados, publicados ayer en la revista científica Journal of the American Medical Association podrían estimularán el uso de una vacuna contra el PVH, aprobada en junio por la Food and Drug Administration para mujeres de 9 a 26 años. Su fabricante, Merck, ejerció una gran presión en las legislaturas estatales para declarar obligatoria la vacunación de chicas en el secundario: medida que aprobarían más de 18 estados.
Algunos padres se opusieron a esta obligación de vacunar a sus hijas adolescentes por considerar que la infección sólo se transmite por contacto sexual y esto se puede por la abstención. Otros piensan que la vacuna puede disminuir las inhibiciones contra la actividad sexual, aunque no hay pruebas de que el temor a infectarse sea una razón para la abstinencia sexual de las chicas.
TRADUCCION: Cristina Sardoy