La doctora María Ampuero (Perú) comenzó su conferencia diciendo que para poder establecer el diagnóstico de vértigo, lo primero que se necesita es que el médico de primer nivel piense en él a la hora de establecer el interrogatorio y al explorar a su paciente.
Resulta difícil valorar el vértigo, pues se trata de un síntoma subjetivo.
El vértigo es más frecuente dentro del primer nivel de consulta de lo que la mayoría supone. De ahí la importancia de que nosotros como otorrinos trasmitamos nuestra experiencia a los médicos generales.
Si logramos que desde el primer nivel de consulta se piense en el vértigo, y se hagan algunos exámenes sencillos, no se requerirán grandes gastos en estudios específicos y complejos para pacientes que no tienen vértigo.
No podemos recibir pacientes con vértigo en los servicios de otorrino si no nos son remitidos, por lo que esto debe volverse un reto a vencer.
Algunos estudios refieren que el 30% de la población de 60 años ha presentado al menos un episodio de vértigo.
Debemos pensar en todos los sistemas involucrados en el equilibrio para poder evaluar si existe o no una alteración de los mismos, y por tanto, si tenemos realmente un paciente con vértigo.
Además de diagnosticar el vértigo, también es importante llevar desde la primera referencia una preclasificación del tipo de vértigo.
Una adecuada búsqueda del nistagmus nos puede orientar a la hora de diferenciar de qué tipo de vértigo se trata.
Debemos provocar el nistagmus en nuestros pacientes si queremos tratar pacientes con vértigo. Por ejemplo, nosotros en el Hospital Nacional Hipólito Unánue de Lima Perú, realizamos una estadística sobre los 121,600 pacientes que asistieron a la consulta externa en el 2001, y resultó que 558 pacientes fueron diagnosticados con vértigo.
De éstos, fueron referidos primordialmente por la consulta de otorrino, presentándose 334 pacientes, seguidos por neurología 128, medicina general 80, geriatría 10, neurocirugía 3, pediatría 2 e infectología sólo 1. Estos datos han permanecido prácticamente sin cambios desde hace 5 años atrás.
También en este estudio pudimos observar que el vértigo es tomado casi siempre como un segundo diagnóstico, por lo que pasa a un segundo término también a la hora del tratamiento y registro.
La doctora Ampuero concluyó diciendo: “Los invito a estimular a los otros niveles de consulta a pensar en el vértigo como un síntoma importante e interesante”.