Datos acumulados durante 17 años muestran que en los casos de trasplantes de hígado de donante vivo la tasa de éxito es del 73%, frente al 63% cuando se trata de órganos procedentes de cadáver.
Según los autores, esa mayor efectividad tiene menos que ver con la salud original del injerto que con la salud relativa del receptor y con el menor tiempo que transcurre entre la obtención y la implantación del órgano.
El estudio examinó un total de 8.771 trasplantes hepáticos pediátricos realizados en Estados Unidos entre 1987 y 2004. De ellos, el 81% correspondían a trasplantes de órganos enteros de cadáver, un 8% de secciones de hígados de cadáveres y un 11% de secciones de hígado de donantes vivos. La tasa de fracaso global fue del 35%, lo que provocó que la mayoría de los pacientes necesitaran otro órgano. El número de muertes de pacientes fue de 1.329.
Webs Relacionadas
Vanderbilt University Medical Center
Archives of Surgery