Es probable que con esta renovación se despejen conflictos enquistados como el de la Cirugía torácica y la cardiovascular, ramas que en el resto de Europa están fusionadas. Otras especialidades, como Pediatría o Psiquiatría, se postulan como puras, y otras actividades médicas, como las urgencias, lo que reclaman es ser, definitivamente, especialidad. Los propios profesionales piden generosidad en el debate y en los planteamientos para que no sea el corporativismo el que domine, finalmente, la situación.
Las especialidades médicas asisten expectantes ante el proceso de reforma que se acerca
El proceso de renovación general afecta a cada una de las 48 Comisiones Nacionales de Especialidades y también al propio Consejo Nacional de Especialidades Médicas, que con la nueva normativa en vigor pasará a llamarse Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, al integrarse en él otras disciplinas que cuentan también con un sistema formativo (farmacia, enfermería o biología, por ejemplo).
La pugna entre especialidades es entendida por algunos a partir de la defensa que cada especialista hace de su campo de acción
Redactados ya por las respectivas Comisiones Nacionales, los programas formativos para los residentes, aunque todavía no en vigor, el paso siguiente que tiene que dar el Consejo, es el de la troncalidad, "porque especialidad y troncalidad van bastante unidos", apunta a el Dr. Alfonso Moreno.
Proceso laborioso
Algunas especialidades asisten expectantes ante el proceso de reforma que se avecina, ante el rediseño de la formación de los futuros profesionales de la Medicina. "La troncalidad lleva pareja un problema difícil y largo, pero establecerla es imprescindible para luego desarrollar las áreas de capacitación específica (ACE)", explica Manuel Crespo Hernández, presidente de la Comisión Nacional de Pediatría. "Hay que agrupar –añade– las especialidades que sean afines en un mismo tronco formativo inicial, y luego a partir de ahí desarrollar las ACE".
El propio Crespo Hernández percibe su especialidad, la Pediatría, como una "formación troncal clara, y la Psiquiatría y la Ginecología también, pero en las demás especialidades médicas no está tan claro". "¿Cómo se va a definir este proceso, por criterios básicos, por ejemplo, todo lo quirúrgico un tronco único y luego diferenciarse? Eso no es posible. El oftalmólogo, el traumatólogo, el cirujano cardíaco no tienen ninguna afinidad, salvo la técnica elemental de Cirugía. Eso no puede definir la troncalidad, sería dar un paso atrás tremendo en la formación medica", subraya este especialista.
El doctor Crespo Hernández señala también que, más allá de las novedades, la práctica médica ya ha incorporado cambios anticipándose a la Ley y ya hay en hospitales pediatras trabajando como expertos en Neuropediatría, Oncología, Nefrología o alergias. "Las mismas necesidades que tiene el adulto tiene el niño. En la práctica existe pero el reconocimiento oficial todavía no está hecho".
El presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Alfonso Delgado, destaca, por su parte, que “lo lógico es que estuvieran reconocidas todas las especialidades que se han desarrollado dentro de la Pediatría, porque ésta es la Medicina interna del niño y del adolescente, por lo tanto, la Pediatría tiene las mismas especialidades que la Medicina Interna, lo que pasa es que nosotros tratamos de que no se desmembre nuestra especialidad como le ha pasado a la Medicina Interna, que casi se ha quedado vacía de contenido, porque los internistas cada uno ha tirado por un lado y han hecho su especialidad de espaldas al resto. Nosotros lo que pretendemos es que lo mismo que está reconocida la Neonatología y la Psiquiatría infantil, tienen que estar todas las especialidades pediátricas".
El presidente de la AEP considera que sería bueno que salieran plazas de Pediatra general y plazas de especialista en Pediatría, de tal manera que el primero tuviera cinco años de formación y el segundo dos años de Pediatría general y tres más de especialización. Por ejemplo, "una persona quiere ser cardiólogo infantil, entonces realiza dos años de Pediatría general y tres año de Cardiología pediátrica, y acaba con cinco años con un título de cardiólogo infantil".
Por su parte, Miquel Vilardell, presidente de la Comisión Nacional de Medicina Interna, entiende que es una "barbaridad" señalar que su especialidad está perdiendo contenido. "Creo que la Medicina Interna está fuerte en este momento porque ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades asistenciales, sobre todo en nuevas unidades de atención como son unidades de corta estancia, unidades de diagnóstico rápido, coordinación con Primaria, hospitalización domiciliaria, aparte de haber profundizado en unidades específicas como enfermedades sistémicas autoinmunes, unidades con pluripatología, y creo que el internista ha sabido encontrar su hueco en unidades con enfermos pluripatológicos, y que trabaja en una especialidad muy consolidada. Yo no veo ningún temor en cuanto a Medicina Interna como tal".
Si habrá nuevas especialidades que salgan de la Medicina Interna "ya se verá, pero en principio no parece que los vientos soplen en ese sentido, sino más bien hacia la capacitación, en emergencias medicas o en enfermedades infecciosas, por ejemplo".
Apartarse de los corporativismos
El futuro de las especialidades pasa, a su juicio, por dar en la clave de la troncalidad que agrupe a varias especialidades, médicas, por un lado, y quirúrgicas, por otro. "Tiene que haber un gran debate, una gran generosidad por parte de especialidades médicas y quirúrgicas, dejarnos de corporativismos, y evidentemente partir de un gran tronco común de Medicina desde el que salga el resto de especialidades médicas, entre ellas los internistas, y todo ello con permeabilidad entre las disciplinas".
El presidente de la Comisión Nacional de Medicina Interna insiste en que "si no hay humildad y no hay generosidad en este campo, veo dificilísimo llegar a un consenso" entre las diferentes especialidades y entre las Sociedades Científicas que las avalan.
A su entender, es "normal" que se dé una lucha entre especialidades "porque no dejan de ser centros corporativos en los que cada especialista defiende su campo de acción, y tiene implicaciones de toda índole, incluida la laboral, con el número de plazas que pueden ocupar y que deben crearse, y eso significa poder, y es normal y lógico. Además, a nivel de la Medicina privada, compartir un mismo paciente varias especialidades puede llegar a convertirse en un auténtico problema, y el profesional especialista se comporta como una persona que defiende su corporación". Cuando no se da el necesario "consenso y acuerdo debe ser la Administración la que imponga unas pautas de cómo debe ser la Medicina en el futuro y cómo deben estar formados sus profesionales".
Publicado el 28 de marzo de 2006
Zona de debate
El rediseño de las especialidades médicas
En España, las Comisiones Nacionales están llevando a cabo la renovación de su estructura para rediseñar el sistema de las especialidades. Aunque el modelo básicamente funciona, los cambios afectarán, fundamentalmente, a la actividad formativa.
Autor/a: IntraMed
Es probable que con esta renovación se despejen conflictos enquistados como el de la Cirugía torácica y la cardiovascular, ramas que en el resto de Europa están fusionadas. Otras especialidades, como Pediatría o Psiquiatría, se postulan como puras, y otras actividades médicas, como las urgencias, lo que reclaman es ser, definitivamente, especialidad. Los propios profesionales piden generosidad en el debate y en los planteamientos para que no sea el corporativismo el que domine, finalmente, la situación.
Las especialidades médicas asisten expectantes ante el proceso de reforma que se acerca
El proceso de renovación general afecta a cada una de las 48 Comisiones Nacionales de Especialidades y también al propio Consejo Nacional de Especialidades Médicas, que con la nueva normativa en vigor pasará a llamarse Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, al integrarse en él otras disciplinas que cuentan también con un sistema formativo (farmacia, enfermería o biología, por ejemplo).
La pugna entre especialidades es entendida por algunos a partir de la defensa que cada especialista hace de su campo de acción
Redactados ya por las respectivas Comisiones Nacionales, los programas formativos para los residentes, aunque todavía no en vigor, el paso siguiente que tiene que dar el Consejo, es el de la troncalidad, "porque especialidad y troncalidad van bastante unidos", apunta a el Dr. Alfonso Moreno.
Proceso laborioso
Algunas especialidades asisten expectantes ante el proceso de reforma que se avecina, ante el rediseño de la formación de los futuros profesionales de la Medicina. "La troncalidad lleva pareja un problema difícil y largo, pero establecerla es imprescindible para luego desarrollar las áreas de capacitación específica (ACE)", explica Manuel Crespo Hernández, presidente de la Comisión Nacional de Pediatría. "Hay que agrupar –añade– las especialidades que sean afines en un mismo tronco formativo inicial, y luego a partir de ahí desarrollar las ACE".
El propio Crespo Hernández percibe su especialidad, la Pediatría, como una "formación troncal clara, y la Psiquiatría y la Ginecología también, pero en las demás especialidades médicas no está tan claro". "¿Cómo se va a definir este proceso, por criterios básicos, por ejemplo, todo lo quirúrgico un tronco único y luego diferenciarse? Eso no es posible. El oftalmólogo, el traumatólogo, el cirujano cardíaco no tienen ninguna afinidad, salvo la técnica elemental de Cirugía. Eso no puede definir la troncalidad, sería dar un paso atrás tremendo en la formación medica", subraya este especialista.
El doctor Crespo Hernández señala también que, más allá de las novedades, la práctica médica ya ha incorporado cambios anticipándose a la Ley y ya hay en hospitales pediatras trabajando como expertos en Neuropediatría, Oncología, Nefrología o alergias. "Las mismas necesidades que tiene el adulto tiene el niño. En la práctica existe pero el reconocimiento oficial todavía no está hecho".
El presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), Alfonso Delgado, destaca, por su parte, que “lo lógico es que estuvieran reconocidas todas las especialidades que se han desarrollado dentro de la Pediatría, porque ésta es la Medicina interna del niño y del adolescente, por lo tanto, la Pediatría tiene las mismas especialidades que la Medicina Interna, lo que pasa es que nosotros tratamos de que no se desmembre nuestra especialidad como le ha pasado a la Medicina Interna, que casi se ha quedado vacía de contenido, porque los internistas cada uno ha tirado por un lado y han hecho su especialidad de espaldas al resto. Nosotros lo que pretendemos es que lo mismo que está reconocida la Neonatología y la Psiquiatría infantil, tienen que estar todas las especialidades pediátricas".
El presidente de la AEP considera que sería bueno que salieran plazas de Pediatra general y plazas de especialista en Pediatría, de tal manera que el primero tuviera cinco años de formación y el segundo dos años de Pediatría general y tres más de especialización. Por ejemplo, "una persona quiere ser cardiólogo infantil, entonces realiza dos años de Pediatría general y tres año de Cardiología pediátrica, y acaba con cinco años con un título de cardiólogo infantil".
Por su parte, Miquel Vilardell, presidente de la Comisión Nacional de Medicina Interna, entiende que es una "barbaridad" señalar que su especialidad está perdiendo contenido. "Creo que la Medicina Interna está fuerte en este momento porque ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades asistenciales, sobre todo en nuevas unidades de atención como son unidades de corta estancia, unidades de diagnóstico rápido, coordinación con Primaria, hospitalización domiciliaria, aparte de haber profundizado en unidades específicas como enfermedades sistémicas autoinmunes, unidades con pluripatología, y creo que el internista ha sabido encontrar su hueco en unidades con enfermos pluripatológicos, y que trabaja en una especialidad muy consolidada. Yo no veo ningún temor en cuanto a Medicina Interna como tal".
Si habrá nuevas especialidades que salgan de la Medicina Interna "ya se verá, pero en principio no parece que los vientos soplen en ese sentido, sino más bien hacia la capacitación, en emergencias medicas o en enfermedades infecciosas, por ejemplo".
Apartarse de los corporativismos
El futuro de las especialidades pasa, a su juicio, por dar en la clave de la troncalidad que agrupe a varias especialidades, médicas, por un lado, y quirúrgicas, por otro. "Tiene que haber un gran debate, una gran generosidad por parte de especialidades médicas y quirúrgicas, dejarnos de corporativismos, y evidentemente partir de un gran tronco común de Medicina desde el que salga el resto de especialidades médicas, entre ellas los internistas, y todo ello con permeabilidad entre las disciplinas".
El presidente de la Comisión Nacional de Medicina Interna insiste en que "si no hay humildad y no hay generosidad en este campo, veo dificilísimo llegar a un consenso" entre las diferentes especialidades y entre las Sociedades Científicas que las avalan.
A su entender, es "normal" que se dé una lucha entre especialidades "porque no dejan de ser centros corporativos en los que cada especialista defiende su campo de acción, y tiene implicaciones de toda índole, incluida la laboral, con el número de plazas que pueden ocupar y que deben crearse, y eso significa poder, y es normal y lógico. Además, a nivel de la Medicina privada, compartir un mismo paciente varias especialidades puede llegar a convertirse en un auténtico problema, y el profesional especialista se comporta como una persona que defiende su corporación". Cuando no se da el necesario "consenso y acuerdo debe ser la Administración la que imponga unas pautas de cómo debe ser la Medicina en el futuro y cómo deben estar formados sus profesionales".