La utilización de tratamientos no convencionales en los países occidentales alcanza proporciones alarmantes. Se calcula que un tercio de los adultos en Estados Unidos han recurrido a estos tratamientos en el ultimo año. Entre el 50 y el 75% de los que lo hacen no lo comunica a su medico clínico.
Esta situación comienza a darse en la población pediátrica, especialmente entre aquellos niños que padecen discapacidades o enfermedades crónicas. Se cree que alrededor del 50% de los niños autistas están utilizando algún tipo de tratamiento no convencional.
Estos enfoques no tradicionales han sido descriptos como "alternativos" cuando se reemplazan los tratamientos convencionales o "complementarios" cuando se agregan a ellos.
Respondiendo en parte a esta situación los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos crearon en 1998 un Centro Nacional para evaluar estas terapéuticas. Para algunos esto significó que los standars científicos de la medicina tradicional resultarían triunfantes. Muchos otros, entre ellos los promotores de las medicinas no convencionales y sus seguidores lo tomaron como una legitimización de sus creencias.
Se estima que en los Estados Unidos alrededor de las medicinas alternativas se mueven 1500 millones de dólares por año. Si bien inicialmente, las aseguradoras de salud no cubrían estos tratamientos, en los últimos años y en forma creciente algunas practicas son "aceptadas" por las mismas.
Diversos planteos se han realizado para explicar el auge de estos tratamientos en detrimento de la medicina clásica. En primer lugar, no utilizan drogas con potentes efectos colaterales ni cirugía, por lo tanto, estos tratamientos parecen ser menos riesgosos y dañinos que la terapéutica convencional.
Muchas veces, la medina tradicional no descubre la causa de una patología, y aun cuando la encuentre, en general no ofrece tratamientos con "éxito garantido". Los tratamientos alternativos siempre ofrecen alguna esperanza.
Los tratamientos no tradicionales utilizan medicamentos "naturales". Mucha gente cree que lo que es natural es necesariamente mejor y mas seguro que lo "artificial" (como las distintas drogas).
Muchos médicos "tradicionales" en esta época de la medicina "manejada" tratan a las patologías en primer lugar, y a las personas, en segundo lugar. Los practicantes de los tratamientos alternativos son frecuentemente "holísticos" y afirman que tratan la mente, el cuerpo y el alma del paciente.
Otra razón fundamental por la que se buscan los cuidados alternativos es porque los pacientes creen que funcionan. Se sienten mejor, mas sanos, mas vitales, etc., después del tratamiento. Por supuesto los médicos tradicionales afirman que esto se debe a diagnostico inicial equivocado, tratamiento clásico concurrente o al siempre presente efecto placebo.
Como argumento final, pero no por ello menos importante, debemos tener en cuenta que muchos de los practicantes de los tratamientos alternativos se niegan a admitir los fracasos. Cuando estos se producen, se atribuyen a que no se comenzó antes con el mismo. Este pensamiento mágico es frecuente entre los que se sienten vulnerables y están desesperados, características comunes entre aquellos que buscan estos tratamientos diferentes.
Para finalizar me parece importante dejar planteadas las recomendaciones que efectuara la Academia Americana de Pediatría en relación al manejo de las familias de niños con discapacidades o enfermedades crónicas que planteen que quieren efectuar tratamientos alternativos.
Frente a esta situación los pediatras deberíamos ser capaces de:
1- buscar información y compartirla con las familias
2- evaluar los meritos científicos de los distintos esquemas terapéuticos
3- identificar los riesgos o efectos dañinos potenciales
4- suministrar a las familias información sobre distintas opciones terapéuticas
5- educar a las familias de modo que puedan evaluar la información que se les ofrece
6- evitar el descarte tajante de los tratamientos alternativos de modo tal que esta actitud pueda ser sentida como falta de interés o empatía por nuestra parte
7- reconocer que podemos sentirnos amenazados y, por lo tanto, debemos tener cuidado de ponernos a la defensiva
8- si finalmente se va a recurrir a medicinas alternativas, ofrecernos para ayudar en monitorear y evaluar la respuesta
9- escuchar siempre activamente a la familia y al niño con enfermedades crónicas