Puntos de vista

Publicado el 12 de enero de 2005

El Dolor

El Médico ante el Dolor

“La obligación de aliviar el sufrimiento es un componente esencial de la ética médica, es imperativo para los profesionales de la salud mantener la habilidad clínica para conocer el manejo del dolor, incluso cuando los programas curriculares no lo incluyan”. Caín and Hammes, 1994

Autor/a: Dra. Nora Godínez Cubillo,*

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Con la aparición del hombre sobre la faz de la Tierra surge el dolor y, paralelamente, la necesidad de aliviarlo. Conforme la humanidad y su pensamiento evolucionan, nace la urgencia de conceptuar a niveles superiores de raciocinio, la percepción de aquella vivencia llamada dolor. Así, en un principio se le atribuyó al dolor un origen mágico-divino, idea que posteriormente se fue transformando gracias a la incorporación de experiencias comunes. Hoy en día, la suma de conocimientos y avances han conducido al aprendizaje de todo lo que implica el concepto de dolor, manifestado como una auténtica expresión individual, única e intransferible.

El médico debe entender, por lo tanto, que más allá de un síntoma, el dolor tiene connotaciones irrepetibles para cada hombre, las cuales son el resultado de procesos bioquímicos y fisiológicos aunados al caudal de experiencias aprendidas tanto individual como socialmente, por lo que la evaluación del proceso que origina dolor debe ser realizado en forma integral.

El significado del dolor es inicialmente positivo, ya que su propósito es alertar al organismo sobre la presencia de procesos que generan daño (ocasionalmente es la primera manifestación de  enfermedad). No obstante, el dolor puede perder su carácter positivo cuando la señal de daño que lo generó ha desaparecido y persiste o pasa de ser una respuesta fisiológica a ser parte de la propia enfermedad.

Como se mencionó, con la vida aparece también el dolor y la necesidad de paliarlo; bajo esta premisa se puede decir que la misión de la profesión médica es el alivio del sufrimiento. Es en los papiros chinos y egipcios donde se constata que, desde épocas remotas, el médico tiene como objetivo principal combatir el dolor. Este concepto se diversificó según cada cultura, persistiendo hasta la época actual.

No se debe olvidar entonces que en el ámbito médico el alivio del dolor no es sólo una razón científica, sino también una cuestión ética inherente a todo profesional de la salud. Una vez que el dolor cumplió con la función de centinela, su alivio merece prioridad debido a que no tratarlo causa sufrimiento innecesario y la alteración de los procesos fisiológicos de dolor y disminución de la actividad, lo que impacta las esferas física, psicológica y social.

Dado que el dolor es un fenómeno extraordinariamente complejo, la expresión del mismo depende de los aspectos sociales, culturales, religiosos y emocionales de cada individuo, así como de su idiosincrasia, todo lo cual exige un tratamiento multifactorial.

Es de vital importancia recordar que el dolor es una experiencia subjetiva, por lo que los médicos tienen la obligación de dar crédito al paciente en cuanto a la presencia e intensidad del dolor, aun en ausencia de lesión tisular evidente. El clínico debe proporcionar alivio óptimo del dolor durante todas las etapas de la enfermedad, primordialmente en aquellos pacientes en los que el dolor perdió su significado positivo. Es necesario establecer con el paciente un vínculo que permita evaluar y tratar el dolor, sin que esto atente contra sus principios culturales y religiosos.

La recomendación de acciones metódicas que faciliten la evaluación del dolor como síntoma, síndrome o enfermedad deben abarcar todos los aspectos. En ese sentido, la entrevista inicial permite al médico entablar una adecuada relación con el paciente, valiéndose de la empatía para crear un ambiente de confianza con el paciente y los familiares de éste.

A pesar de que el dolor es, sin duda, el primer motivo de consulta médica, en la mayoría de los programas académicos mundiales para futuros médicos no se contempla su estudio como materia básica, restando importancia a la necesidad primordial de conocer, entender, evaluar y tratar el dolor.

El control del dolor sigue siendo un grave problema de salud; a pesar de que los avances tecnológicos permiten que éste pueda manejarse eficazmente hasta en 90 por ciento, el asunto se agrava cuando el dolor traspasa la barrera del tiempo y se convierte en un fenómeno crónico o cuando el origen del algia es una enfermedad terminal, como es el caso del paciente oncológico.

La importancia del manejo efectivo del dolor va más allá de la analgesia, de tal modo que abarca la calidad de vida del paciente y su capacidad de vivir en familia y en sociedad.
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*Profesora Adjunta de la Residencia Médica de Anestesia en la Universidad Autónoma del Estado de México. Médico Especialista en Anestesia del Hospital General de Atizapán “Dr. Salvador González Herrejón”. Algóloga Adscrita al Centro Nacional de Capacitación en Terapia del Dolor.