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/ Published on July 19, 2004

Cribado de Cancer de Cuello Uterino

El futuro del cribado de cáncer de cuello uterino pasa por una combinación de tecnología viral y citológica

El futuro del cribado del cáncer de cuello uterino pasa por combinar las tecnologías viral y citológica, según ha explicado el Dr. Xavier Bosch, del Instituto Catalán de Oncología, en una conferencia titulada "Utilidad clínica de la tecnología de cáncer de cérvix", que ha impartido en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

Entre las técnicas para la detección del virus del papiloma humano (VPH), principal responsable de estos tumores, se encuentra la captura de híbridos, que centra la mayor parte de los estudios de cribado que se están realizando en este momento, y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Los resultados de esta última técnica son tan buenos como los de la captura de híbridos. La diferencia radica en que no existen reactivos comerciales que aseguren unos resultados estándares y que para realizar un análisis de PCR de calidad es imprescindible contar con un laboratorio especializado.

Según el Dr. Bosch, como cribado primario en mujeres mayores de 30 años, el test del VPH ofrece una ganancia en sensibilidad de entre un 15% y un 20% sobre la citología, y una pérdida de especificidad en torno al 10%.

No obstante, ha precisado que uno de los principales problemas que plantean las técnicas de cribado es que cuando se gana en sensibilidad también se suele perder en especificidad, lo que lleva inevitablemente al sobrediagnóstico.

Los especialistas centran sus investigaciones en el desarrollo de test aún más específicos. "Se está discutiendo sobre el número de tipos virales que hay que incorporar en los cócteles de detección, sobre la posibilidad de incorporar otros marcadores de progresión neoplásica y sobre la combinación de estrategias de vacunación con el cribado, que será probablemente el camino al que nos dirijamos en el futuro", ha comunicado el Dr. Bosch.

El Instituto Catalán de Oncología está probando dos vacunas profilácticas dirigidas a uno, dos o cuatro tipos virales. "De momento sabemos que la respuesta inmunitaria es muy buena y que la protección que ofrecen frente a la infección persistente es alta. Ahora nos falta comprobar si esa protección se traduce también en una prevención de las lesiones preneoplásicas", ha señalado el Dr. Bosch. Una de las principales estrategias futuras incluye la combinación de vacunas y cribado, ya que las vacunas no cubren todo el espectro de tipos virales que inducen neoplasia y están dirigidas, principalmente, a la población joven, por lo que las mujeres adultas seguirían necesitando una estrategia de prevención secundaria.

Webs Relacionadas
Instituto Catalán de Oncología
http://www.iconcologia.catsalut.net/
Hospital Ramón y Cajal 
http://www.hrc.es/