Noticias médicas

Publicado el 7 de marzo de 2018

La cardiología argentina de luto

El fallecimiento del Profesor Dr. Osvaldo Robiolo

La Cardiología argentina se encuentra de duelo. Y es que la partida física del Profesor Dr. Osvaldo Robiolo deja un hondo vacío que será muy difícil mitigar.

Autor/a: Dr. Juan Carlos Linares Casas

DESPEDIDA AL PROFESOR DOCTOR OSVALDO ROBIOLO

Resultado de imagen para Profesor Dr. Osvaldo RobioloLa Cardiología argentina se encuentra de duelo. Y es que la partida física del Profesor Dr. Osvaldo Robiolo deja un hondo vacío que será muy difícil mitigar.

Fue uno de los especialistas más brillantes del siglo XX en nuestro país. Ernesto Paolasso, un recordado discípulo, dijo una vez con acierto: “Si Robiolo hubiera nacido en Estados Unidos, hoy sería Braunwald”. Magnífica pincelada que lo define con precisión.

Apasionado de la Cardiología, exquisito semiólogo cardiovascular, clínico brillante en la especialidad, tuvo una enorme vocación por la docencia universitaria y una envidiable capacidad didáctica. A ello se agregaba su natural y amable predisposición a la enseñanza. Sus clases, de una jerarquía y nivel pocas veces igualadas, rebosaban de alumnos entusiasmados con los didácticos enfoques prácticos y modernos que brindaba al frente de las Cátedras de Semiología primero y Cardiología después, en una Facultad de Medicina de Rosario que ya no existe como en sus tiempos.

Su aporte científico fue muy grande: libros que aún hoy tienen clara vigencia, publicaciones pioneras en cardiología pediátrica y fonocardiografía, conferencias y seminarios son testimonios de la riqueza de alguien que ensanchó el horizonte del saber, que honró y enalteció a nuestra Cardiología. Varias generaciones de cardiólogos son el producto de las enseñanzas que supo brindar a lo largo de su fecunda vida.

Fundador y Presidente de la Sociedad de Cardiología de Rosario, integrante del núcleo constituyente de la Federación Argentina de Cardiología y presidente de la misma en el periodo 1967 y 1968, desempeñó sus cargos con dedicación, tiempo y el enorme esfuerzo que en ese entonces significaba enfrentar los desafíos de un país adolescente. La FAC lo reconoció como Miembro Emérito en el 2000, en reconocimiento a su enorme tarea.

Y ya casi al filo de sus 80 años, en 1996, brindó su último aporte como Presidente de la Fundación Cardio, a la que dedicó tiempo y esfuerzos como no se habían visto hasta entonces.

Lo define una aseveración que me brindó alguna vez y que posiblemente no le pertenezca: “¿Sabe Ud cuál es el elemento más importante para sanar a los enfermos? Es la silla. Esa en la que se sienta el médico a escuchar, a observar y a comprender al hombre enfermo, porque más que enfermedad hay un hombre enfermo”.

Apenas unas palabras, pequeñas, para despedir a un gran hombre.

Dr. Juan Carlos Linares Casas