Pese a que el estudio no informa sobre ningún efecto negativo en la salud fetal, los hallazgos confirman que los cambios con base emocional en la actividad cardiovascular pueden tener efectos en tiempo real en el feto. Estudios anteriores han mostrado que el estrés durante el embarazo puede aumentar el riesgo de que el niño nazca con poco peso o prematuramente. Cada vez hay más evidencias que indican que el estrés durante el embarazo puede "reprogramar" el medio ambiente fetal de muchas formas que atañen al comportamiento del bebé y a su rendimiento en fases posteriores de su vida, según han manifestado los autores del estudio.
En los análisis realizados, se hizo un seguimiento de 32 mujeres embarazadas en el tercer trimestre. Se observó que el ritmo cardíaco fetal durante el tests del estrés tenía relación con el nivel general de ansiedad de la madre. Por otra parte, la actividad cardiovascular de la madre y su nivel general de ansiedad se asociaban con cambios en el ritmo cardíaco fetal durante el periodo de recuperación, después de que estas mujeres terminaran un test para medir su nivel de estrés.
Los investigadores señalan que la relación entre el ritmo cardíaco fetal y el nivel de ansiedad diario de una mujer pueden indicar que los patrones de ritmo cardíaco han sido ya perfilados en el embrión por el estado anímico de la mujer durante los meses anteriores del embarazo.
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Columbia University
Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics