Noticias médicas
Publicado el 12 de junio de 2001
El ejercicio físico y la heparina favorecen la angiogénesis en niños
Una nueva terapia con heparina y ejercicio físico favorece el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y el desbloqueamiento de arterias ocluidas en niños con la enfermedad de Kawasaki.
Una de los autores del ensayo, Masaru Terai, jefe de la División de Cardiología de la Universidad de Chiba, en Japón, señala que "algunos de los pacientes con la enfermedad de Kawasaki no pueden someterse a una intervención quirúrgica o a una revascularización por catéter dado el alcance de su enfermedad, por lo que este método les ofrece una alternativa terapéutica".
El equipo estudió a 7 niños, de entre 6 y 19 años, con un bloqueo total de sus arterias coronarias que no podían someterse a una angioplastia o a una revascularización quirúrgica. Los niños realizaron 10 minutos de ejercicio en una bicicleta estática dos veces al día durante 10 días, e incrementaron gradualmente la intensidad. La heparina la tomaban diez minutos antes de realizar el ejercicio.
El equipo coordinado por Terai examinó el flujo sanguíneo en las arterias bloqueadas por medio de angiografías realizadas antes y después de la terapia de ejercicio y heparina. La última angiografía mostraba que en dos de los pacientes se había formado una red de nuevos vasos sanguíneos diminutos.
Además, en todos se observaba que la terapia había incrementado el tamaño de la arteria bloqueada, permitiendo un mayor paso de sangre. El diámetro de la arteria bloqueada se amplió, pasando de 1,21 a 1,35 milímetros.
Publicado el 12 de junio de 2001
Enfermedad de Kawasaki
El ejercicio físico y la heparina favorecen la angiogénesis en niños
Una nueva terapia con heparina y ejercicio físico favorece el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y el desbloqueamiento de arterias ocluidas en niños con la enfermedad de Kawasaki.
Fuente: Circulation 2001 103: 2591 - 2597
El equipo estudió a 7 niños, de entre 6 y 19 años, con un bloqueo total de sus arterias coronarias que no podían someterse a una angioplastia o a una revascularización quirúrgica. Los niños realizaron 10 minutos de ejercicio en una bicicleta estática dos veces al día durante 10 días, e incrementaron gradualmente la intensidad. La heparina la tomaban diez minutos antes de realizar el ejercicio.
El equipo coordinado por Terai examinó el flujo sanguíneo en las arterias bloqueadas por medio de angiografías realizadas antes y después de la terapia de ejercicio y heparina. La última angiografía mostraba que en dos de los pacientes se había formado una red de nuevos vasos sanguíneos diminutos.
Además, en todos se observaba que la terapia había incrementado el tamaño de la arteria bloqueada, permitiendo un mayor paso de sangre. El diámetro de la arteria bloqueada se amplió, pasando de 1,21 a 1,35 milímetros.