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Publicado el 7 de octubre de 2001

Inesperado debate en la 16ª Reunión Anual celebrada en París

El Codex Alimentario se debate entre lo económico y lo científico

La 16ª. Reunión del Codex Alimentario tuvo claras diferencias con las de años anteriores: hubo una activa intervención de los países en desarrollo y la Organización Mundial de Comercio (OMC) participó casi como un miembro más.

Autor/a: Susana González

Fuente: Consultor de Salud

El encuentro de este año estuvo presidido por Catherine Geslain- Laneelle, en su carácter de Directora General de Alimentación; se presentaron 248 delegados y observadores en representación de 60 estados miembros y de otras 30 organizaciones internacionales y las sesiones fueron inauguradas por el Ministro de Agricultura y Pesca francés, Jean Glavany. El Codex, máximo organismo mundial del cual surgen normas consensuadas internacionalmente sobre alimentos y alimentación, en su edición 2001, tuvo un alto tenor de discusión acompasado con una realidad de crisis económica global que afecta a buena parte de países en desarrollo, muchos de los cuales, con alta vulnerabilidad financiera y económicamente dependientes, solo les queda seguir los pasos de las decisiones de los más poderosos. En esta ocasión, el ministro francés en su discurso inaugural estableció "la necesidad de establecer un marco claro y transparente para su aplicación en el plano nacional como internacional en la gestión de riesgos sobre protección de la salud, aportes ecológicos, protección de la ganadería y las inquietudes de los consumidores".

Economías regionales jaqueadas, avance de transgénicos, riesgos sanitarios por problemas medioambientales, progresiva pérdida de identidad de la ética al servicio de la ciencia y el protagonismo creciente de las beneficios comerciales en desmedro de los métodos, fueron solo algunas de las problemáticas que se desarrollaron, donde la Argentina tuvo un rol fundamental con la participación en varias de las mesas de discusión.

Precisamente la Argentina, participó de proyectos de consenso, excepto de las de aguas minerales, de cacao, chocolate, nutrición y alimentos para regímenes especiales.

Ocurre que los países participan (lo hacen desde sus gobiernos respectivos) solo en aquellas mesas donde se traten temas que regionalmente los afecta. Aquellos, no son temas calificados para que los traten grupos de América Latina y el Caribe.