
Por F.B.
Comunicacion. Los padres deben estar atentos a si sus hijos comprenden lo que se les dice.
“Es vago, no le gusta hablar, pero yo entiendo lo que quiere”, justifica una mamá sobre el comportamiento de su hijo de tres años. Aunque pueda parecer simpático que un niño se comunique por señas o no comprenda órdenes sencillas, si esto ocurre entre el primer y segundo año de vida debería ser una señal de alarma ya que el problema puede derivar en un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), patología que afecta entre el 5% y 7% de los chicos y es tres veces más común en los varones.
“La mayoría de la gente conoce a alguien que padece un TEL. Un tío o primo que tiene problemas de lectura (dislexia) o se demoró en aprender a hablar. Eso es el comienzo de un retraso que, en el 40% de los casos, se puede resolver a los cuatro o cinco años de edad. Pero en el 60% no se resuelve, persiste y son los niños que tienen TEL”, explicó la fonoaudióloga Gina Conti Ramsden, profesora de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y una de las mayores expertas del mundo sobre el tema. “Es un trastorno en el lenguaje y no en el habla, porque los TEL van mas allá de la pronunciación, significan no comprender lo que se está diciendo y no poder expresar lo que se quiere decir. Es como si uno estuviera hablando otro idioma”, dijo la especialista, que pasó por Buenos Aires para dar una conferencia en la Fundación Sanatorio Güemes sobre el impacto social y educativo de los TEL. Según ella, la adquisición del lenguaje tiene que ver con cuestiones sociales, cognitivas y hasta físicas.
—¿Qué signos deben observar los padres para saber si su hijo tiene un TEL?
—Primero, si hay en la familia un antecedente, pero lo más importante es saber si ese niño comprende lo que se le dice. También hay algunas reglas simples: en general, los niños pueden decir algunas palabras sueltas al año. A los dos, ya hacen combinaciones (“más leche”). Si el niño tiene dos años y no dice palabras consistentes para referir al mundo, es una señal de alarma. El consejo es que si los padres están preocupados, lo mejor es que vayan al médico. La mayoría de los TEL se detectan tarde y el problema es que esos niños llegan a la consulta con cierta historia de frustración.
—Usted realizó un seguimiento de niños con TEL, ¿qué problemas tienen en su desarrollo?
—Aquellos en los que es severo tienen problemas para entablar una amistad y pocas oportunidades sociales de interactuar con sus pares; no siempre los invitan a los cumpleaños o a las salidas. También hay un costo académico, dado que la educación está basada en el lenguaje. Los niños con TEL necesitan que se les simplifique las instrucciones para realizar una tarea y lamentablemente la escuela muchas veces no tiene tiempo para eso, por lo cual el rendimiento académico es bajo.
—¿De qué forma pueden ayudar los padres a que su hijo desarrolle el lenguaje?
—Lo interesante es que los niños están capacitados para aprender el lenguaje. Si un niño nace en la Argentina pero viaja a China, va a aprender chino, si es el idioma que escucha en su entorno. Los primeros agentes de enseñanza y de interacción con el lenguaje son los padres.
—Si usan palabras en diminutivo, ¿lo están ayudando?
—Los diminutivos, el simplificar las oraciones, son adaptaciones importantes para que el niño entienda lo que se le dice. Lo que es necesario es que haya interacción, debe haber verbalización, oportunidades de hablar con el niño. La forma de colaborar en su desarrollo lingüístico es que haya comunicación entre padres e hijos.
Publicado el 11 de abril de 2010
Trastornos del lenguaje
El 5% de los niños tiene problemas a la hora de comenzar a hablar
La fonoaudióloga Gina Conti Ramsden, referente mundial en adquisición del lenguaje, brinda pistas para que los padres puedan detectar dificultades en la comunicación de sus hijos. Por qué es clave la consulta temprana.
Fuente: Perfil
Por F.B.
Comunicacion. Los padres deben estar atentos a si sus hijos comprenden lo que se les dice.
“Es vago, no le gusta hablar, pero yo entiendo lo que quiere”, justifica una mamá sobre el comportamiento de su hijo de tres años. Aunque pueda parecer simpático que un niño se comunique por señas o no comprenda órdenes sencillas, si esto ocurre entre el primer y segundo año de vida debería ser una señal de alarma ya que el problema puede derivar en un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), patología que afecta entre el 5% y 7% de los chicos y es tres veces más común en los varones.
“La mayoría de la gente conoce a alguien que padece un TEL. Un tío o primo que tiene problemas de lectura (dislexia) o se demoró en aprender a hablar. Eso es el comienzo de un retraso que, en el 40% de los casos, se puede resolver a los cuatro o cinco años de edad. Pero en el 60% no se resuelve, persiste y son los niños que tienen TEL”, explicó la fonoaudióloga Gina Conti Ramsden, profesora de la Universidad de Manchester (Inglaterra) y una de las mayores expertas del mundo sobre el tema. “Es un trastorno en el lenguaje y no en el habla, porque los TEL van mas allá de la pronunciación, significan no comprender lo que se está diciendo y no poder expresar lo que se quiere decir. Es como si uno estuviera hablando otro idioma”, dijo la especialista, que pasó por Buenos Aires para dar una conferencia en la Fundación Sanatorio Güemes sobre el impacto social y educativo de los TEL. Según ella, la adquisición del lenguaje tiene que ver con cuestiones sociales, cognitivas y hasta físicas.
—¿Qué signos deben observar los padres para saber si su hijo tiene un TEL?
—Primero, si hay en la familia un antecedente, pero lo más importante es saber si ese niño comprende lo que se le dice. También hay algunas reglas simples: en general, los niños pueden decir algunas palabras sueltas al año. A los dos, ya hacen combinaciones (“más leche”). Si el niño tiene dos años y no dice palabras consistentes para referir al mundo, es una señal de alarma. El consejo es que si los padres están preocupados, lo mejor es que vayan al médico. La mayoría de los TEL se detectan tarde y el problema es que esos niños llegan a la consulta con cierta historia de frustración.
—Usted realizó un seguimiento de niños con TEL, ¿qué problemas tienen en su desarrollo?
—Aquellos en los que es severo tienen problemas para entablar una amistad y pocas oportunidades sociales de interactuar con sus pares; no siempre los invitan a los cumpleaños o a las salidas. También hay un costo académico, dado que la educación está basada en el lenguaje. Los niños con TEL necesitan que se les simplifique las instrucciones para realizar una tarea y lamentablemente la escuela muchas veces no tiene tiempo para eso, por lo cual el rendimiento académico es bajo.
—¿De qué forma pueden ayudar los padres a que su hijo desarrolle el lenguaje?
—Lo interesante es que los niños están capacitados para aprender el lenguaje. Si un niño nace en la Argentina pero viaja a China, va a aprender chino, si es el idioma que escucha en su entorno. Los primeros agentes de enseñanza y de interacción con el lenguaje son los padres.
—Si usan palabras en diminutivo, ¿lo están ayudando?
—Los diminutivos, el simplificar las oraciones, son adaptaciones importantes para que el niño entienda lo que se le dice. Lo que es necesario es que haya interacción, debe haber verbalización, oportunidades de hablar con el niño. La forma de colaborar en su desarrollo lingüístico es que haya comunicación entre padres e hijos.