Medical News

/ Published on September 28, 2006

Un fenómeno que no cede

El 30% de los chicos ve 6 horas de TV por día

Según un sondeo oficial, leen entre uno y tres libros por año.

Los chicos de 11 a 17 años ven hasta tres horas de televisión por día y el 30% de ellos llega a consumir hasta seis horas. Además, escuchan música de 2 a 3 horas diarias, con lo cual, un adolescente dedica alrededor de 6 horas por día a esas dos formas de esparcimiento, algo más de lo que está en la escuela.

En el otro extremo se ubica el consumo de libros: el 70% de los chicos sólo lee entre uno y tres libros por año, y el 50% lee el diario una vez por semana.

Estos resultados surgen de una amplia encuesta nacional sobre los consumos culturales de los jóvenes que dio a conocer ayer el Ministerio de Educación. El trabajo comprendió 3360 entrevistas en hogares de todo el país, entre abril y junio de este año. Según la encuesta, la televisión es el objeto que más lamentarían perder los jóvenes y adolescentes. Así lo afirma el 75% de los consultados. Los programas que destacaron son Los Simpson , Casados con hijos y Floricienta . El 35% lamentaría perder el celular y un CD. Le siguieron la radio (30%), la computadora (25%) y los libros (10%).

"Lo que los jóvenes valoran de los medios de comunicación es el entretenimiento, pero no todos los entretienen por igual. A pesar de que pasan seis horas por día con los medios, lo que más les gusta es salir con sus amigos", dijo a LA NACION Roxana Morduchowicz, responsable del Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación. El trabajo de campo de la encuesta lo realizó la consultora Knack, que dirige Gerardo Adrogué.

Los chicos definieron como días divertidos aquellos en los que salen con amigos (65%), hacen deportes (40%), escuchan música (35%) y ven televisión (15%). En los días aburridos prefieren dormir (60%), mirar televisión (35%), leer (35%) y escuchar radio (15%).

Distancias socioeconómicas

En cada hogar hay por lo menos un televisor y el 60% tiene dos o más aparatos. Lo mismo ocurre con la radio, mientras que el 60% tiene acceso a diarios y revistas. Sólo el 30% tiene una computadora, y el 15%, conexión a Internet. Pero estos porcentajes se modifican si se tiene en cuenta el acceso de acuerdo con el nivel socioeconómico. En ese caso, el 75% de los hogares con mayores recursos tiene una PC, contra el 10% de los de menores recursos. Y el 45% de los primeros cuenta con Internet contra el 3% de los segundos.

En cuanto a los libros, el 85% de las familias con mayor poder adquisitivo posee "muchos libros" contra el 55% de los hogares menos pudientes, y el acceso a diarios y revistas varía del 80% al 40%. Entre los títulos preferidos están Harry Potter y Las crónicas de Narnia, y optan por los géneros de terror y de ciencia ficción. En el caso de los diarios, prefieren las secciones de deportes e información general. El acceso al teléfono es del 90% en la población con mayores recursos y del 35% en los de menores ingresos. Los porcentajes son del 65% y 45% en los celulares.

El equipamiento de libros, CD, revistas e Internet es hasta tres veces mayor en Europa. "Las desigualdades en el acceso son muy importantes y el Estado tiene que ayudar a resolverlas. Hacemos este trabajo para elaborar políticas que no sean a ciegas", señaló el ministro de Educación, Daniel Filmus.

Las brechas también se verifican en los distintos usos que hacen de la computadora. El 40% de los chicos la utiliza para hacer la tarea escolar y, dentro de este grupo, el 70% pertenece a hogares de alto poder adquisitivo y el 30%, a los de menores ingresos. Entre los chicos de mayores recursos, el 30% escucha música por radio y el 70%, por PC. La relación se invierte en las familias más pobres. En general, los jóvenes usan la computadora para chatear (65%), jugar (55%), buscar información (50%), usar correo electrónico y escuchar música (45%).

A Filmus le llamaron la atención el papel de los cíber en el acceso a la computadora (sobre todo, en los chicos de menores recursos), el extendido uso del celular y la utilización de los medios en forma simultánea. El trabajo indica que mientras mira la TV, el 50% de los jóvenes hace la tarea, el 30% escucha música y el 10% usa la PC.

"Me llamó la atención el punto que derriba el mito de que, a mayor consumo de TV, menos lectura", comentó Margarita Poggi, directora del Instituto de Planeamiento de la Educación de la Unesco. El informe indica que los que ven de 4 a 6 horas por día de TV leen la misma cantidad de libros por año que los que ven sólo una hora diaria.

El 65% de los chicos fue al cine en el último año. Pero mientras el 70% de los más beneficiados económicamente van de 3 a 6 veces, el porcentaje desciende al 30% entre los más pobres. En cuanto al teatro, el 85% de los encuestados no va y sólo el 5% vio cine argentino.

La encuesta también abarcó las áreas rurales. Las mayores diferencias respecto de las zonas urbanas se dan en el uso de la TV: el 100%, en las ciudades, y el 60%, en las zonas rurales. El acceso a la PC es del 30% en la ciudad y del 2% en las regiones rurales, y la radio acompaña al 70% de los pobladores rurales, contra el 30% de la ciudad.

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION

 
Opinión

El poder de la imagen veloz
Por Guillermo Jaim Etcheverry

En esta investigación se confirma ampliamente la poderosa influencia que los medios de comunicación ejercen sobre la sociedad actual. En promedio, nuestros jóvenes de entre 11 y 17 años declaran pasar 6 horas por día acompañados por esos medios. Tal vez el dato más sugerente sea el relacionado con lo que esos jóvenes "más lamentarían perder." La TV lidera la nómina de lo que más extrañarían (75%), un medio al que, junto con la radio, accede prácticamente la totalidad de este grupo de población, independientemente de sus recursos. Mientras el 35% echaría de menos su teléfono celular, sólo el 10% lamentaría perder los libros.

El hecho de que en los hogares de mayores recursos el 15% vea más de 4 horas de TV por día (y el 50% lea más de 3 libros por año) mientras que lo haga el 35% de los provenientes de hogares de menores recursos (grupo en el que sólo el 30% lee más de 3 libros por año) refleja vinculaciones entre consumos culturales. Los jóvenes escuchan entre 2 y 3 horas de música por día, sólo la mitad de ellos lee el diario una vez por semana, va poco al cine y casi nada al teatro. El uso de la informática está muy ligado a la formación cultural. El 60% de quienes leen 3 libros por año usa la computadora para buscar información y hacer su tarea escolar. Y sólo lo hace el 35% de los que leen un libro por año, que principalmente juegan.

Otro dato muy ilustrativo es que 4 de cada 10 jóvenes pasan más de la mitad del tiempo en su cuarto. Esto muestra la tendencia creciente a la constitución de ámbitos aislados, protegidos de la realidad, hasta de la del resto de la familia. Allí los jóvenes reinan y tienen a su disposición las herramientas que les permiten vincularse con la realidad exterior. El 65% de los jóvenes que tienen TV en su habitación la miran solos, en contraposición al 40% de quienes no la tienen.

Esta impresionante dedicación del tiempo de los jóvenes durante un período crucial en su formación al contacto con los medios supone riesgos y oportunidades. La cultura de la imagen veloz y emocional parece imponerse aceleradamente. Pero esos mismos medios brindan la posibilidad de mostrar a los jóvenes que el ser humano ha sido y es capaz de creaciones más trascendentes. Ponerlos en contacto también con ellas es nuestra responsabilidad.

El autor es médico, fue rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y escribió La tragedia educativa , entre otras publicaciones.


Consumidores y creadores
Por Emilio Tenti Fanfani

Según los datos divulgados por el Ministerio de Educación, todos los hogares donde viven chicos de 11 a 17 años disponen de TV y radio. Pero sólo el 15% accede a Internet desde su casa. Casi un tercio tiene PC. Pero sólo un 15% no usa computadora, lo cual indica que la mayoría recurre al cibercafé. Los programas de TV más vistos son Los Simpson , Casados con hijos y Floricienta . Y los libros más leídos y las películas más vistas, Harry Potter y Crónicas de Narnia . Parecería que los consumos culturales de los adolescentes son muy homogéneos. Pero es preciso ir más allá para encontrar las diferencias. Lo más importante es preguntarse por aquello que se ve y escucha.

En la mayoría de los hogares de los chicos hay libros. Incluso el 70% dice que lee de uno a tres por año. Pero el 85% nunca va al teatro.

Los consumos culturales de los chicos tienen otro significado cuando se los compara con los de los docentes. Las evidencias muestran que los docentes también son consumidores intensivos de TV y de radio. Es probable que las diferencias más significativas en los consumos culturales de adultos/docentes y adolescentes/alumnos se encuentren en la relación con la cultura escrita y en el contenido y modo de consumo de los medios masivos de comunicación (TV y radio).

¿Qué tiene que ver la cultura que "consumen" los chicos por TV, radio o Internet con la estructura y el contenido del programa escolar? Es sabido que entre ambas puede haber continuidad o ruptura. En el segundo caso la cuestión es más compleja. El chico puede tener más interés por lo que ve, lee o escucha fuera de la escuela que por la lección del maestro. Las evidencias indican que éste es el caso más frecuente. Para resolver esta distancia que "hace ruido" en la comunicación es preciso que el docente "conozca y comprenda" los lenguajes, los gustos y los modos de ser de sus alumnos.

Pero no se trata de reemplazar el programa escolar por el "programa de los medios". Se suele decir que la escuela perdió el monopolio de la información. Pero hay que recordar que no ha perdido el de la educación, entendida como la incorporación sistemática de los criterios de percepción, apreciación y valoración que nos permiten ser no sólo "consumidores" inteligentes, sino también sujetos "creadores" de cultura.

El autor, sociólogo, es investigador del Conicet, consultor de la Unesco y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


Un país partido al medio
Por Mempo Giardinelli

Hay que saludar la encuesta dada a conocer ayer por el Ministerio de Educación, que ofrece datos utilísimos para conocer mejor la identidad cultural de los jóvenes argentinos. La encuesta permite una visión interesante, aunque -hay que decirlo- es una visión parcial, porque siendo eficaz para determinar los gustos y hábitos de los chicos de sectores urbanos, no refleja el país real, socioeconómicamente partido al medio que es la Argentina.

Sin dudar de la buena voluntad del encargo, tengo la impresión de que los encuestadores no indagaron más allá de algunos sectores medios bajos. Porque si, por ejemplo, "TV y radio son los medios más democráticos, sin diferencia social", y "4 de cada 10 chicos pasan más de la mitad del tiempo en la pieza", yo quisiera recordarles que los chicos que veo a diario, en los barrios marginales del Gran Resistencia, no sólo no tienen esos medios sino que ni siquiera tienen "pieza". En condiciones de hacinamiento y carencias extremas viven tres de cada cuatro chicos chaqueños y correntinos. No tienen videos, no tienen libros, no tienen computadoras, jamás van al cine ni al teatro, y apenas hay, en algunos ranchos, tele abierta y radios.

Los chicos miran entre dos y tres horas de televisión por día y el 30% de ellos, de cuatro a seis. Pasan 2 o 3 horas diarias escuchando música; el 85% usa computadora y se conectan a Internet casi una hora por jornada, a la vez que el 70% lee (dice esta encuesta, para mí con excesivo optimismo) de uno a tres libros por año. También se confirma que los chicos de hoy se relacionan tecnológicamente como ninguna otra generación y en el ranking de preferencia de uso de la compu se ubican primeros el chat, los juegos y la información, en ese orden.

Casi siempre, las encuestas argentinas se ocupan de libros, pero no de lectura. Que no son lo mismo, como explico en mi libro más reciente, y ésa no es una diferencia insustancial. De hecho, denota cómo las reglas del mercado moldean las preferencias de consumo. Los reparos no buscan debilitar el impacto de esta encuesta, que es útil y muestra algo auspicioso: que seguimos siendo un país de clases medias, en promedio, y que hay mucho trabajo por hacer. Pero saberlo impone la obligación de no cerrar los ojos a la otra, desgarrante realidad que nos rodea y ofende como Nación: que hay otro país, un país sumergido, que casi nunca se refleja cabalmente en las encuestas.

El autor es escritor y preside la fundación que lleva su nombre, dedicada a la promoción y el fomento de la lectura.

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Clarín
Los chicos son fanáticos de la tele, pero más de sus amigos

Según una encuesta nacional, el 30% de ellos pasa entre cuatro y seis horas diarias frente a la televisión. Y el 75% lamentaría perderla. Aun así, para la mayoría el mejor programa es salir con amigos.

La televisión es el aparato que domina el universo simbólico de los argentinos y argentinas de entre 11 y 17 años. Está en el ciento por ciento de los hogares y los pibes se pasan, en promedio, entre dos y tres horas diarias frente a la pantalla. (El 30% está entre cuatro y seis). Pero cuidado con las conclusiones apresuradas: más importantes son los amigos. El mejor programa para pasar un día divertido es, para el 65%, salir con sus pares, la mitad decide su consumo cultural en base a la opinión de los amigos y un 35% asocia mirar la tele con "un día aburrido".

Esta es una de las lecturas posibles de la encuesta nacional "Los consumos culturales de los chicos y jóvenes en la Argentina", realizada por el Ministerio de Educación de la Nación.

Quien expuso los principales datos de esta investigación sobre identidad cultural fue Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios, el área impulsora del trabajo.

En primera fila la escuchaban la representante de UNICEF Argentina, Gladys Acosta, la directora de IIPE Buenos Aires, Margarita Poggi —máxima autoridad de UNESCO en el país—, el secretario general de la Organizacion de Estados Iberamericanos (OEI), Francisco José Piñón, además de la presidenta del Banco Nación, Gabriela Ciganotto, y gerentes de las empresas Arcor, Petrobras y Telecom, que financiaron la investigación.

Se hicieron 3.000 entrevistas en todas las capitales del país. Otras 360 fueron hechas en tres áreas rurales de las regiones pampeana, nordeste y noroeste del país. Se encontraron notables diferencias regionales (ver Las diferencias...). Morduchowicz dijo que bien se puede pensar en estos hogares en los que viven jóvenes de esta edad como los más equipados, por la demanda de los pibes o por voluntad de los familiares relacionada con las expectativas educativas de los hijos.

Primera conclusión: todo el mundo tiene tele en la casa, y un 60%, dos o más. Y un 95% tiene radio. El 60%, diarios y revistas. Internet ocupa el último lugar, con un 15% de penetración en estos hogares. El 70% no tiene PC, pero la compu forma parte de la familia en el 75% de las casas con más recursos y en apenas el 10% de las más pobres.

Un 65% tiene muchos libros, y un 35%, pocos o ninguno. El trabajo saca una radiografía a la habitación de aquellos chicos que la tienen o la comparten. Y dice que 4 de cada 10 pasan más de la mitad del tiempo en ella.

Las diferencias socioeconómicas también aparecen cuando responden a la pregunta sobre cuál es el medio que más lamentarían perder. El 75% dice la tevé, pero este porcentaje sube al 80% entre los de menores recursos y baja al 60% entre los más ricos. Claro, el 60% de estos últimos lloraría la pérdida de la compu. Tele y PC intercambian lugar según el nivel socioeconómico.

Los más pobres están más expuestos a la tele (más de 4 horas diarias el 35%). Esto baja al 15% en los niños ricos.

De la lectura de tantos datos se desprende que estos chicos son multimedia. Pasan 6 horas por día con la diversidad de medios que los rodea, y los usan en simultáneo, sumándolos. La mitad hace la tarea mientras ¿mira? tele (¿No habría que inventar un verbo para describir esta modalidad de consumo?). Además de ver entre 2 y 3 horas de tevé por día, escuchan otras tantas horas de música, en radio o CD, ven entre uno y dos videos por mes, usan la compu de uno a tres días por semana, ¡leen el diario! una vez por semana (el 50%), van al cine de una a cuatro veces por año (el 80%) y no van al teatro (el 85%).

Es decir, tele y música son los principales consumos culturales de los chicos. El 40% dijo que un día divertido hace deportes; y 35%, escucha música. ¿Leer? Poco: 1 a 3 libros por año (el 70%). Y no hay relación causa-efecto entre ver tele y leer menos. El 35% asocia leer (¿qué libros?) a un día aburrido. El 60%, con dormir; el 15%, con la radio.

¿Para qué sirve esta información? "Para diseñar políticas —dijo el ministro Daniel Filmus—. Debemos tener una política que tenga en cuenta a la televisión y la radio, garantizar el acceso a la computadora y a la conectividad en las casas". No es poco reto.


Las diferencias por regiones

En este estudio se realizaron 3.000 entrevistas en todas las capitales de provincias argentinas. En la ciudad de Buenos Aires se hicieron 300; en el Gran Buenos Aires, 350, y en las otras ciudades, entre 75 y 100. También en tres sitios rurales: Eduardo Madero, en la provincia de Buenos Aires por el area pampeana, Herradura, en Formosa, por el Nordeste, y San Pedro de Colalao, en Tucumán, por el Noroeste.

"La encuesta funcionó muy bien porque los chicos se engancharon mucho. Se hizo un cuestionario largo a los chicos y otro a los padres, con una duración estimada de 30 minutos. Pero en algunos casos duraron 45 minutos porque se entusiasmaban, se involucraban. Para ellos es un tema posible. Conocen, saben de lo que hablan", contó a Clarín el sociólogo Gerardo Adrogué, director de Knack, la consultora de investigación de opinión publica y mercado que hizo el estudio.

Para Adrogué, lo valioso del trabajo es que permite desagregar resultados por regiones y provincia. "Hay un corte geográfico entre Nordeste (NEA), Noroeste (NOA) y el resto del país, donde se ve un consumo cultural diversificado, complejo, sofisticado. Acá sobresale Capital Federal y la Patagonia".

Algunos datos: en Capital y Gran Buenos aires (AMBA), el acceso a Internet es del 30%; en NEA y NOA, del 4%. En Patagonia, del 30%. En teléfonos de línea: AMBA y Patagonia, 70%; NEA, 25%; NOA, 40%. Incluso en un bien que se supone en expansión universal, como el celular, hay grandes diferencias: en AMBA es el 60%; en NEA, 35%; en NOA, 30%.

Buenas compañías
Silvina Heguy
sheguy@clarin.com

Los de diez y pico, dice el estudio, son adolescentes multimedia: ven tele mientras hacen los deberes y escuchan la radio o navegan por Internet, de acuerdo a sus posibilidades económicas. Los de treinta y tantos —también aseguran los observadores— son una generación multidisciplinaria: capaces de sintetizar varias disciplinas, un fenómeno relacionado a que ellos también los acunó la televisión. Por eso, lo llamativo es la diferencia generacional que marca la encuesta. Muchos de los padres —que crecieron con la compañía de la tele como música de fondo— dicen que la pantalla chica les saca tiempo a la lectura en sus hijos. Ellos, los chicos, cuentan que verla no es lo más divertido y que, además, les gustaría hacerlo en compañía.

EDUCACION Y MEDIOS
"Los medios no marginan a los chicos"

Las casas de los adolescentes argentinos tienen más pantallas que libros, revistas y diarios. Esta elección no responde a motivos económicos, sino a decisiones familiares sobre el uso del tiempo libre de los hijos.

En los últimos años se produjo una "privatización" en el uso de los medios por su presencia en el cuarto de los chicos. Esto supone un uso más solitario de la TV, de la PC y de la música. La mitad de las familias argentinas ubica la TV en la habitación de los chicos promoviendo —aun sin saberlo— un uso en soledad de la pantalla.

Los medios tradicionales (TV y radio) ocupan el primer lugar en las 6 horas diarias que un joven pasa con los medios. La música es el indicador más fuerte del paso de la infancia a la adolescencia y es el consumo cultural más valorado por ellos.

Los medios no marginan a los chicos. Son soportes para su sociabilidad. Disfrutan mirar TV acompañados, usan la PC para "chatear", hablan de la música que escuchan y eligen sus filmes por recomendación de amigos. Los medios, lejos de aislar, generan nuevas formas de sociabilidad.

Los jóvenes son la generación multimedia por la oferta de que disponen y por su uso en simultáneo. Mientras ven TV, hacen la tarea, escuchan música, hablan por teléfono y navegan por Internet. Sólo el 20% de los chicos usa un medio a la vez. Los medios no compiten, se suman.

Finalmente, la brecha social es también cultural. Los chicos más pobres tienen menos acceso a los bienes culturales; ven más TV y escuchan más radio. Leen menos libros; van menos al cine; usan la PC en locutorios; navegan poco por Internet y en un uso poco diversificado (chat y juegos). En su relación con la cultura popular los jóvenes se definen a sí mismos. Es un espacio que les pertenece, que les habla a ellos y de ellos.

*Dirigió la investigación

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Página 12

Enchufados

Los chicos de 11 a 17 años ven entre dos y tres horas de TV por día, escuchan música otro tanto, usan la PC de 1 a 3 días por semana y por año leen de uno a tres libros y van de 1 a 4 veces al cine. La primera encuesta nacional sobre consumos culturales de adolescentes, cuyos resultados presentó el Ministerio de Educación, mostró que la brecha económica tiene su correlato cultural.

Por Cristian Alarcón

En un día aburrido, la mayoría de los chicos y chicas de entre 11 y 17 años de todo el país preferiría mirar televisión para matar el tedio. Por el contrario, puestos a imaginar un día divertido, los pibes y pibas de la Argentina preferirían no estar conectados a los medios electrónicos, sino simplemente salir con sus amigos, buscar en el afuera el pulso vital. Claro que no la tienen fácil, según la más amplia encuesta nacional sobre consumos culturales de adolescentes realizada hasta el momento y divulgada ayer por el Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación. Esa es apenas una de las conclusiones de un informe producido sobre la base de 3360 entrevistas a chicos de esa franja etaria. En el fondo, el estudio confirma una hipótesis que los expertos en educación y cultura conocen: la enorme brecha social que padecen los más chicos no es sólo económica, sino también cultural. Mientras el 75 por ciento de los de clase media alta hacia arriba tiene una computadora en la casa, solo uno de cada diez de los más pobres se puede dar ese lujo. Aunque claro, los pibes de los barrios van al cíber. La encuesta marca que los primeros usan la PC para estudiar. “Los demás van al cíber pero sólo para el videojuego. Tenemos que facilitar el acceso en la escuela y en la casa”, reflexionó el ministro Daniel Filmus.

La encuesta, que fue financiada por el aporte de las empresas Arcor, Telecom, Petrobras y el Banco Nación, es una muestra representativa a partir de 3360 entrevistas realizada por la consultora Knack en capitales de provincia y “áreas urbanas relevantes” de todo el país –además de tres zonas rurales del NOA, NOE y la región pampeana– entre abril y junio de 2006. Ayer, la presentadora del estudio y coordinadora del Programa Escuela y Medios, Roxana Morduchowicz, sintetizó las conclusiones más relevantes en tres puntos:

- La brecha social es también cultural.

- Los chicos argentinos pasan mucho tiempo conectados a los medios pero no es su primera opción; cuando pueden elegir, prefieren la sociabilidad.

- Lo que caracteriza a estos jóvenes es el uso simultáneo de los medios, su superposición en variadas combinaciones –TV más Internet, música más teléfono, etcétera.

Filmus fue el encargado de marcar las acciones del Estado ante el diagnóstico que aporta el estudio. “No es un interés periodístico el que nos movió a hacer este trabajo sino el de elaborar políticas públicas. En la Argentina lo hacemos a ciegas, sin tener un contacto concreto con los actores”, reconoció. En principio, el único dato que arroja cifras del ciento por ciento es el del acceso a la TV. Todos y todas acceden, y en 6 de cada diez casos tienen dos o más aparatos en casa. La radio llega a un 95 por ciento. Pero sólo el 30 por ciento de los adolescentes tiene computadora y un promedio del 15, conexión a Internet. En un análisis comparativo por Nivel Socio Económico (NSE) surge la brecha de la que habló el ministro: por un lado, la propiedad de la PC –el 10 por ciento contra el 75–, pero por otro el de la conectividad. Mientras entre los que más tienen, el 45 por ciento de los pibes dice navegar en su casa, entre los de menores ingresos lo hacen sólo 3 de cada cien. Aun así, el promedio indica que pasan seis horas diarias conectados a algún medio electrónico.

En términos de inequidad, el estudio profundiza valiéndose de comparaciones. Una de las preguntas a los entrevistados fue: ¿Qué objeto lamentaría perder? El 75 por ciento votó por la TV, en definitiva, el medio más utilizado. Pero es un lamento mayor en los de menos recursos (el 80 por ciento), que en los de las clases más acomodadas (el 60). Con la misma lógica –se extraña más lo que más se usa–, los más pobres (45 por ciento) odiarían perder la radio. Obviamente, los más ricos lamentarían perder la compu (el 60 por ciento). Sólo cinco de cada cien de los más relegados socialmente se preocuparían por tal falta. El tema se relaciona con las preguntas, también comparativas según NSE, por el tiempo de exposición a los medios: el 15 por ciento de los chicos y chicas de más ingresos y el 35 por ciento de los de menos pasan más de 4 horas por día ante la TV. Siete de cada diez de los más ricos usan de cuatro a siete días a la semana la PC, y sólo 1,5 de cada diez de los más pobres llegan a pasar ese tiempo ante la máquina.

Entre las revelaciones de la encuesta se destacan los mitos sobre los consumos culturales de los jóvenes. Quizás el más llamativo es que no hay relación lineal entre leer y ver TV: los que ven cuatro a seis horas por día de TV leen la misma cantidad de libros por año que los que miran una hora diaria. Y entre los lectores de tres libros por año, el porcentaje de altos consumidores de tele (4 horas) es el mismo que el de los que ven poca televisión. En el caso de la lectura –que se supondría se lleva mal con el uso de la PC–, también se comprueba con la encuesta que se trata de un mito. El 60 por ciento de los que leen tres libros por año usa su computadora para buscar información y “hacer la tarea”; los que leen un libro anual, la usan para jugar. El tercer mito derribado, según los analistas de la encuesta, es el sostenido por los padres que enfurecen ante sus hijos multimediales. Lo cierto, según el estudio diseñado por Morduchowicz, mientras mira TV, la mitad de los pibes y las pibas hace la tarea; el 30 por ciento escucha música –CD o radio–; el 10 por ciento usa la PC y otro diez por ciento también habla por teléfono.

Una de las indagaciones del Programa Escuela y Medios a través de 360 encuestas realizadas en el NOA, el NOE y la región pampeana fue el de los consumos culturales en las zonas rurales. Los chicos y chicas de estas zonas ven menos televisión (solo el 60 por ciento lo hace todos los días y en familia), escuchan más radio (95 por ciento) y tienen casi nulo acceso a una computadora (solo dos de cada cien). Son estos pibes los que viven la mayor brecha cultural según la muestra.

Además, el estudio comparó la situación argentina con la de otros países. Una encuesta similar en Francia detectó que cada francés va al cine 12 veces al año, mientras que un argentino lo hace, en promedio, solo dos. Si es por comparar con el Primer Mundo, queda en evidencia –según el trabajo encargado por Filmus– que en la Argentina solo el 15 por ciento de estos adolescentes tiene Internet, frente a la mitad de los franceses y el 67 por ciento de los ingleses. Donde se parecen más a sus coetáneos del Norte es en el reclamo de lo que dicen no tener y necesitar: espacios y actividades en los lugares donde viven.


Lo que más les gusta

Los Simpson, Casados con hijos y Floricienta son los programas de TV más elegidos y consumidos por los chicos de entre 11 y 17. Si se trata de libros, los cantados: Harry Potter y Las crónicas de Narnia. A la hora del cine, las películas reiteran el éxito en las taquillas: el mago inglés y el mundo mágico del león, otra vez; más La era del hielo, que se impone a pesar de su impronta infantil. ¿Cómo los eligen? La mitad de los chicos por recomendaciones de amigos. La otra mitad, por el contenido o por los padres y la escuela.

Y sobre gustos... la encuesta nacional es descriptiva. En televisión: películas, musicales y telenovelas. En libros y cine: terror y ciencia ficción (el propio Daniel Filmus propone pensar contenidos en esos géneros). Videos: el 90 por ciento, norteamericanos. En diarios, leen deportes e información general. Radio: sólo escuchan FM; la AM es el pasado para ellos. Música: en orden de masividad, cumbia, rock y pop. En la web: google, hotmail, yahoo, juegos y música.

Las voces de los chicos

Carolina (13), Lanús: “Escucho música y hago deportes”, cuenta. Tiene un televisor en su habitación y la computadora es una en la casa, sin acceso a Internet. Para conectarse va a un ciber, “para buscar información para la escuela y chequear los mails”. Le gusta mirar “los canales de videos”. De vez en cuando, compra revistas. “Más que nada leo para el colegio. Y si no, leo poesía”, comenta. No soportaría perder la computadora, “porque la uso para estudiar”. Para ella, un día divertido es “estar con mis amigas y que pase lo que pase”. ¿Aburrimiento? “Si llueve y tengo que quedarme en casa a estudiar. Porque me gusta el colegio, pero no me trago los libros”, aclara.

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Silvina (17), Temperley: En su casa hay tres televisores, pero en su cuarto no entran los rayos catódicos. “¿Internet? Sí, hace poco pusimos banda ancha. La computadora está en el living, que es como el lugar público.” Allí busca información y chatea con el messenger. “Al cine voy bastante, casi una vez por mes”. También lee. “Primero lo del colegio. Y cuando tengo tiempo otras cosas.” Ahora recorre los largos párrafos de El otoño del patriarca. “Como tengo hermanos menores, la computadora y la tele están prendidas todo el día. Pero miro poco, alguna serie.” Se divierte si hace muchas cosas en un día: “Tener un día movido”. “Y me aburro con cualquier cosa que esté haciendo durante muchas horas, no tengo paciencia.”

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Nahir (15), Boedo: “En casa hay dos computadoras. Están en una especie de espacio público donde las usan todos. Me conecto a internet para usar el MSN, subir fotos a mi fotolog, buscar información y para perder el tiempo”. Además, hace gimnasia en un club. Su relación con los libros no es de las mejores: “Leo lo que me dan en la escuela, porque no me gusta”. En cambio, es una gran televidente: “Miro películas en el cable, Los Simpson y algunos programas en canales de aire”. “Lo que no me gustaría perder –admite– es el MP3. Pero no me apego mucho a las cosas.”

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Yésica (17), Isla Maciel: “Miro la tele y escucho música”, responde cuando se le pregunta por su tiempo libre. “Música de la radio, pero también tengo compacts y casetes.” En su casa no tiene computadora y eso no la aleja de lo digital o, al menos, no tanto: “Algunas veces voy al ciber, uso el messenger o uso el word, porque estoy escribiendo un libro”, larga como si tal cosa. Su lectura fue El diario de Ana Frank. La diversión para ella es “salir con amigas y pasarla bien, vamos al parque”. Se aburre cuando está “sola sin conversar con nadie”. Y lo que no le gustaría perder no es un objeto, es su hija.

Dos especialistas evalúan la encuesta

Margarita Poggi, UNESCO

“El uso crítico”

Sobre la primera fila de sillas del salón en el que se presentó la encuesta sobre consumo adolescente, Margarita Poggi, coordinadora de la oficina regional del IIEP –Internacional Institute for Educational Planning– de la Unesco, observa con atención las cifras. “Es difícil evaluar sin conocer el estudio completo, ya que lo que hoy se presenta es parcial y ha sido recortado por el propio Ministerio”, advierte. “Es interesante ver en la encuesta que la pregunta sobre cómo se usan los medios, responde a cómo se accede”, le dice a Página/12.

“No es lo mismo el chico que investiga con su PC e Internet en su casa buscando información, que aquel que usa la computadora en el locutorio o cíber. El hecho de que en el cíber sólo se participe de juegos virtuales deja clara la importancia de una política pública y de la escuela para mejorar el acceso, para hacerlo universal”, sostiene. Poggi se muestra interesada en las posibilidades de intervención que abre el estudio. “Aparece la necesidad de formar para los medios y es una responsabilidad de las escuelas, no de los padres. Se puede educar para un uso autónomo, crítico y responsable”, opina la experta, quien también considera necesario profundizar algunas tendencias como la del uso múltiple del celular.

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Gladie Acosta,UNICEF

“Ampliar accesos”

“La verdad es que a partir de estos datos queda clarísimo, diría que es la primera vez que lo veo tan claro, que el acceso cultural depende de una situación social”, dice Gladis Acosta, representante de Unicef en la Argentina. “Por más que los chicos traten de sacar el mayor partido de los medios, aun teniéndolos al alcance, están condenados. Lo que queda claro es que hay que ampliar el acceso, acortar la brecha social”, sostiene ante Página/12.

Ante el uso de la web, Acosta advierte que se nota que existe “hace rato una necesidad de comunicación mayor que la de antes. Ante el fracaso de la comunicación interpersonal, familiar, el espacio interactivo ofrece una red enorme para posibilitar comunicaciones virtuales”. Para la experta en niñez resulta importante hacer caer el mito de que la TV “hace que los chicos no lean”. “Este reconocimiento de que pueden estar conectados a varios medios al mismo tiempo, de que son sujetos multimediales, de que pueden poner ojos y oídos en varios lugares al mismo tiempo, es crucial”, opina. “Debemos asumir que esto es parte de sus capacidades, y que ellos mismos pueden ser los que abran las puertas de otros mundos generando curiosidad, interés”, cree.

 

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