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/ Publicado el 3 de mayo de 2025

Patología del suelo pélvico

Dolor pélvico miofascial e infección urinaria en mujeres

El examen en mujeres con síntomas del tracto urinario inferior debe incluir una evaluación detallada del suelo pélvico para ofrecer un tratamiento adecuado.

Autor/a: Einig S, Ruess E, Schoetzau A, Ayllon Bartet K, Heinzelmann-Schwarz V, Vigo F, Kavvadias T.

Fuente: Adv Urol. 2024 Mar 15;2024:5568010. Pelvic Pain of Myofascial Origin in Women: Correlation with Lower Urinary Tract Symptoms

Introducción

El síndrome de dolor miofascial es un síndrome de dolor localizado en los tejidos blandos, como los músculos y la fascia, que se caracteriza por la presencia de puntos gatillo miofasciales (PGM), que son puntos sensibles en el tejido blando afectado y pueden causar dolor a la palpación. Un PGM consiste en numerosos nudos de contracción, que parecen ser segmentos de fibras musculares con sarcómeros acortados y contraídos. Estas áreas de intensa contracción focal de los sarcómeros son palpables y dolorosas a la compresión.

Los PGM se pueden encontrar en la pelvis y pueden afectar a varios grupos musculares. Las mujeres con síntomas del suelo pélvico y dolor pélvico crónico (DPC), a menudo experimentan dolor miofascial y tienen puntos gatillo positivo.

Aunque la etiología del DPC es multifactorial y no se entiende por completo, parece estar conectada al dolor miofascial por varios posibles generadores de dolor, como el síndrome de vejiga dolorosa y la disfunción del suelo pélvico. Además, se ha observado dolor pélvico miofascial en mujeres con síntomas del tracto urinario inferior (STUI) y otros trastornos, como el prolapso de órganos pélvicos (POP).

A pesar de la alta prevalencia de DPC y su posible correlación con los puntos gatillo miofasciales y los STUI, estas afecciones siguen siendo a menudo subevaluadas y, en consecuencia, subtratadas. El objetivo de este estudio fue examinar la correlación entre los puntos gatillo miofasciales y los síntomas del suelo pélvico, utilizando un método estandarizado de examen y un cuestionario validado del suelo pélvico.

Resultados

Se incluyeron 110 mujeres en total. La edad media fue de 55,9 años. El tono muscular del suelo pélvico se evaluó como normal en 71 y alto en 39 de las participantes. La puntuación media del cuestionario del suelo pélvico fue de 8,23.

El dolor a la palpación del obturador, pubococcígeo e iliococcígeo, pero no de la vejiga, se correlacionó significativamente con la puntuación general del cuestionario. El tono muscular alto del suelo pélvico se correlacionó significativamente con todas las puntuaciones de los dominios del cuestionario.

El dolor vesical a la palpación se correlacionó con la edad, el índice de Comorbilidad de Charlson (ICC) ajustado por edad y un alto nivel de masa muscular del suelo pélvico.

El dolor del obturador se correlacionó con la paridad, pero no con la edad, el ICC, el peso máximo al nacer, la histerectomía previa o la cirugía del suelo pélvico. Además, el dolor pubocoxígeo y obturatorio se correlacionó significativamente con un tono muscular del suelo pélvico alto y la paridad.

El tono muscular del suelo pélvico alto fue más frecuente en mujeres que habían tenido hijos y en aquellas que se habían sometido a una histerectomía. La puntuación media general del cuestionario del suelo pélvico, así como todas las puntuaciones de dominios individuales, fueron significativamente mayores en mujeres con tono muscular alto en el suelo pélvico (ajustado por ICC, paridad e histerectomía previa).

Discusión

Este estudio destaca la correlación del dolor miofascial pélvico con el tono muscular alto en el suelo pélvico y los síntomas del tracto urinario inferior, utilizando un método de examen estandarizado y un cuestionario de síntomas validado.

Aún no está claro en qué circunstancias las mujeres desarrollan mayor sensibilidad muscular y dolor miofascial en la región pélvica, pero hay evidencia de que esta condición hiperálgica se asocia con varias comorbilidades:

  • Ginecológicas (endometriosis, dispareunia y vulvodinia).
  • Urológicas (síndrome de vejiga dolorosa).
  • Gastrointestinales (síndrome de intestino irritable, constipación crónica).
  • Musculoesqueléticas (dolor lumbar, disfunción articular, osteoartritis, fibromialgia).
  • Estrés psicosocial (depresión, ansiedad y agresión sexual).

Una posible razón es que el suelo pélvico femenino está expuesto a varios estresores mecánicos y cambios hormonales, como embarazo, parto, cirugía y menopausia, que se manifiestan clínicamente en algún momento de la vida como disfunción del suelo pélvico y STUI. Parece, también, que existe un vínculo entre estas condiciones y las reacciones inflamatorias en la región pélvica (por ejemplo, infecciones, endometriosis y condiciones patológicas en órganos adyacentes, como intestino y vejiga).

Las interacciones neuronales, la activación de ciertas vías del sistema nervioso central y la “intercomunicación” entre la información aferente somática y visceral pueden ser la clave para entender el desarrollo de los síntomas.

En esta cohorte hubo una correlación significativa entre el dolor miofascial en diferentes regiones del suelo pélvico y los STUI. Curiosamente, se halló que el músculo obturador interno era excesivamente doloroso, sobre todo en mujeres que habían dado a luz.

Existen informes publicados de dolor del obturador interno durante el embarazo, que se asocia con dolor en la cintura pélvica, y también en mujeres con dolor pélvico crónico, aunque se desconoce la fisiopatología exacta de estos hallazgos.

Una posible explicación podría ser la participación de este músculo en la estabilidad de la pelvis. Los presentes datos subrayan la importancia de un examen exhaustivo del suelo pélvico, incluidos los grupos musculares que no se incluyen rutinariamente en la palpación de la pelvis.

Otro hallazgo interesante de este análisis fue la asociación del dolor miofascial con un tono muscular alto del piso pélvico. Existe evidencia de que el aumento del tono del suelo pélvico a la palpación es un hallazgo asociado con disfunción, como dolor, disfunción sexual e incontinencia.

Volpe y col. demostraron que 6 sesiones de fisioterapia en mujeres con disfunción de tono alto del suelo pélvico no solo aumentan el área media del hiato elevador, lo que sugiere relajación y alargamiento del músculo del suelo pélvico, sino que también mejoran los síntomas genitourinarios, el dolor, los síntomas gastrointestinales inferiores y las medidas de calidad de vida.

La Asociación Europea de Urología publicó en 2022 un artículo sobre la importancia de la evaluación, el diagnóstico y el manejo clínico correctos y exhaustivos del dolor miofascial pélvico, destacando la importancia de la fisioterapia y el enfoque multidisciplinario en pacientes con esta afección, pero también la necesidad de realizar más investigaciones sobre el tema, debido a la falta de estudios bien diseñados y de calidad.

La importancia de los datos del presente estudio radica en la necesidad de una evaluación detallada de los síntomas del suelo pélvico, así como la evaluación clínica de los puntos gatillo miofasciales. Según la experiencia clínica de los autores, a toda mujer con STUI se le debería ofrecer una evaluación del dolor pélvico fascial y un examen del tono muscular del piso pélvico por un médico o fisioterapeuta experimentado.

Conclusión

Los puntos gatillo miofasciales del suelo pélvico reflejan los síntomas del suelo pélvico, según se evalúa con un cuestionario estandarizado. El examen en mujeres con síntomas urinarios inferiores debe incluir diagnósticos de dolor muscular del suelo pélvico para optimizar el diagnóstico clínico y ofrecer un tratamiento adecuado.


Resumen objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol

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