Un trabajo publicado en el último número de "JAMA" concluye que aunque las tasas de suicidio en Estados Unidos han disminuido a lo largo de la última década, la idea de suicidarse y las tentativas se mantienen estables.
Los autores, de la Harvard Medical School, indican también que el acceso a la medicación útil para prevenir el suicidio ha aumentado en el país, pero dados los datos obtenidos, se plantea la cuestión sobre si los tratamientos efectivos llegan a las personas que realmente los necesitan.
Los investigadores han comparado dos encuestas realizadas a cerca de 10.000 adultos de 18 a 54 años de edad, una realizada entre 1990 y 1992 y otra entre 2001 y 2003. El 3% de los encuestados manifestó haber tenido pensamientos suicidas en el último año, un 1% hizo planes para acabar con su vida, un 0,6% lo intentó y un 0,2% hizo una tentativa sabiendo de antemano que no tendría éxito. En todos los casos, excepto en el último, se advierte un ligero incremento respecto a los datos de una década atrás.
Sin embargo, la tasa de suicidios reales ha disminuido hasta un 6%, situándose en 14 casos por cada 100.000 personas.
Los grupos más vulnerables son los jóvenes, las mujeres, las personas con baja formación educativa, los parados y los que carecen de relaciones estables. Estos mismos grupos son los que tienen menos probabilidades de acceder a los tratamientos.
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