Aunque varios estudios han examinado los factores individuales vinculados con la dieta y el estilo de vida en relación a la diabetes tipo 2, los efectos combinados de estos factores aún permanecen sin ser elucidados.
En base a estos antecedentes, investigadores norteamericanos realizaron un estudio en el cual incluyeron a 84.941 enfermeras que fueron seleccionadas desde 1980 hasta el año 1996. Al comienzo del estudio, ninguna de las mujeres padecía enfermedad cardiovascular, diabetes o cáncer. Los investigadores actualizaron periódicamente los datos acerca de las dietas y el estilo de vida de las mujeres de la muestra.
Los investigadores norteamericanos definieron un grupo de bajo riesgo a partir de la combinación de 5 variables: un índice de masa corporal (el peso expresado en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros) menor a 25; una dieta elevada en fibras de cereales y grasas no polisaturadas y baja en trans fat y en carga glucémica (lo cual refleja el efecto de la dieta sobre el nivel de glucosa en sangre); compromiso con una actividad física de moderada a vigorosa por lo menos durante 1 hora y media por día; sin consumo actual de tabaco y el consumo de un promedio de al menos medio vaso de una bebida alcohólica por día.
De acuerdo a los resultados obtenidos, se detectaron 3.300 nuevos casos de diabetes tipo 2 durante un período de seguimiento de 16 años. El predictor simple más importante de diabetes fue el sobrepeso o la obesidad. Asimismo, la ausencia de ejercicios físicos, una dieta pobre, el consumo actual de tabaco y la abstinencia al consumo de alcohol fueron asociados con un riesgo significativamente incrementado de diabetes, aún después de realizados los ajustes para el índice de masa corporal. Comparadas con el resto del cohorte, las mujeres en el grupo de menor riesgo (3.4%) tuvieron un riesgo relativo de diabetes de 0.09 (95% intervalo de confianza, 0.05 a 0.17). El 91% de los casos de diabetes en este cohorte (95 CI, 83 hasta 95%) podrían ser atribuidos a los hábitos y formas de comportamiento que no se alinearon con el patrón de bajo riesgo.
Los hallazgos relevados por los investigadores apoyan la hipótesis que afirma que la mayoría de los casos de diabetes tipo 2 podrían ser prevenidos por la adopción de un estilo de vida más saludable.
Publicado el 21 de octubre de 2001
Diabetes mellitus tipo 2 en mujeres
Dieta, estilo de vida y el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 en mujeres
La mayoría de los casos de diabetes tipo 2 podrían prevenirse a través de la adopción de un estilo de vida más saludable, según recientes estudios realizados por investigadores norteamerianos.
Fuente: The New England journal of Medicine 2001;345:790-797
Aunque varios estudios han examinado los factores individuales vinculados con la dieta y el estilo de vida en relación a la diabetes tipo 2, los efectos combinados de estos factores aún permanecen sin ser elucidados.
En base a estos antecedentes, investigadores norteamericanos realizaron un estudio en el cual incluyeron a 84.941 enfermeras que fueron seleccionadas desde 1980 hasta el año 1996. Al comienzo del estudio, ninguna de las mujeres padecía enfermedad cardiovascular, diabetes o cáncer. Los investigadores actualizaron periódicamente los datos acerca de las dietas y el estilo de vida de las mujeres de la muestra.
Los investigadores norteamericanos definieron un grupo de bajo riesgo a partir de la combinación de 5 variables: un índice de masa corporal (el peso expresado en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros) menor a 25; una dieta elevada en fibras de cereales y grasas no polisaturadas y baja en trans fat y en carga glucémica (lo cual refleja el efecto de la dieta sobre el nivel de glucosa en sangre); compromiso con una actividad física de moderada a vigorosa por lo menos durante 1 hora y media por día; sin consumo actual de tabaco y el consumo de un promedio de al menos medio vaso de una bebida alcohólica por día.
De acuerdo a los resultados obtenidos, se detectaron 3.300 nuevos casos de diabetes tipo 2 durante un período de seguimiento de 16 años. El predictor simple más importante de diabetes fue el sobrepeso o la obesidad. Asimismo, la ausencia de ejercicios físicos, una dieta pobre, el consumo actual de tabaco y la abstinencia al consumo de alcohol fueron asociados con un riesgo significativamente incrementado de diabetes, aún después de realizados los ajustes para el índice de masa corporal. Comparadas con el resto del cohorte, las mujeres en el grupo de menor riesgo (3.4%) tuvieron un riesgo relativo de diabetes de 0.09 (95% intervalo de confianza, 0.05 a 0.17). El 91% de los casos de diabetes en este cohorte (95 CI, 83 hasta 95%) podrían ser atribuidos a los hábitos y formas de comportamiento que no se alinearon con el patrón de bajo riesgo.
Los hallazgos relevados por los investigadores apoyan la hipótesis que afirma que la mayoría de los casos de diabetes tipo 2 podrían ser prevenidos por la adopción de un estilo de vida más saludable.