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Publicado el 18 de noviembre de 2008

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Diagnostican antes de los 40 años a diabéticos

En 2000 había cerca de 171 millones de diabéticos en el mundo, y se calcula que para el 2030 la cifra será del doble.

Autor/a: Laura Romero

En México, 20 por ciento de quienes padecen diabetes tipo 2 (DT2) son diagnosticados antes de los 40 años; además, tienen mayor riesgo de presentar complicaciones, lo que implica disminución o exclusión de la fuerza laboral. en contraste, en otras naciones esta enfermedad es típica de personas mayores de 60 años.

Esto dijo María Teresa Tusié Luna, de la Unidad de Biología Molecular y Medicina Genómica del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, quien agregó que otra característica del padecimiento es el considerable número de pacientes con insuficiencia renal.

En el seminario Determinantes Genéticos de Riesgo para el Desarrollo de la Diabetes Tipo 2 y otros Rasgos Metabólicos en la Población Mexicana, organizada por la Facultad de Química, la investigadora comentó que es un transtorno común en todas las poblaciones humanas.

En 2000 había cerca de 171 millones de diabéticos en el mundo, y se calcula que en 2030 la cifra será más del doble, alrededor de 366 millones, dijo la científica.

Además, precisó, gran proporción de los enfermos no sólo presenta diabetes, sino también obesidad, hipertensión arterial y alteraciones en los niveles plasmáticos de lípidos, elevación de triglicéridos y colesterol. Ello aumenta el costo económico, así como la carga administrativa y asistencial en los sistemas de salud; igualmente, deteriora la calidad de vida de los pacientes.

En Estados Unidos este padecimiento se presenta de cinco a 10 por ciento del gasto total en salud (1.3 por ciento del producto interno bruto), incluyendo diagnóstico, tratamiento y seguimiento, no sólo por la condición de hiperglucemia (nivels elevados de glucosa en sangre, característica predominante de la diabetes), sino además por el control de las complicaciones asociadas. Por ello, afirmó la universitaria, es importante identificar los factores etiológicos o de riesgo.

Originalmente, recordó, la diabetes se concebía como una alteración en el metabolismo de la glucosa; ahora se sabe  que involucra distintos órganos y tejidos; aunque la modificación principal es la incorrecta segregación de insulina por parte de la célula beta-pancreática.

Entre sus generalidades está la deficiencia en la síntesis o secreción de esa hormona, la resistencia periférica, los mecanismos de lipotoxicidad secundarios y el aumento en la producción hepática de glucosa.

Desde el punto de vista genético, su estudio puede tratarse desde varias perspectivas, auqnue la forma más sencilla es considerar que hay dos tipos: la monogénica y la poligénica, añadió.

En la primera, los defectos heredados se asocian con la alteración de un único gen; así, en las familias con patrones de sucesión paterna o materna cada generación tiene 50 por ciento de riesgo de padecer el mal.

En la poligénica, explicó, coexiste la alteración en distintas secuencias del ADN. Ésta es la más común, responsable de alrededor de 95 por ciento de los casos, mientras que a la primera le corresponde tan sólo dos a cinco por ciento.

La primera variedad implica desórdenes genéticos que afectan la función de la célula beta pancreática; sus formas más comunes son la diabetes tipo MOD y la neonatal. En la poligénica se relacionan por lo menos seis distintos genes, que derivan en diabetes tipo 1 ó 2.

La tipo 1 es ocasionada por la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas; la deficiencia de insulina es absoluta, porque la pérdida de la masa pancreática es súbita. La tipo 2 refiere alteraciones combinadas en distintos procesos, abundó la especialista.

Durante décadas, relató, se han desarrollado estrategias para identificar genes relacionados con la DT2; las más importantes son los llamados análisis de genes candidato, ligamiento genético y los análisis de expresión (microarreglos).

Después de identificar variantes asociadas a la enfermedad o sus rasgos (niveles altos de insulina, hipertensión, dislipidemia o aumento en los niveles de triglicéridos), debe probarse su efecto sobre la población y estudiar distintos grupos étnicos.

Finalmente, Tusié Luna dijo que aunque un diagnóstico temprano brinda mayores posibilidades de retrasar o controlar las complicaciones crónico-degenerativas de la DT2, en 2000 (cuando había 6.5 millones de enfermos en el país), 35 por ciento de los mexicanos con niveles elevados de glucosa en la sangre ignoraba que padecía esta condición.