Noticias médicas

Publicado el 4 de junio de 2006

Día Mundial del Medio Ambiente

5 de Junio de cada año

La conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente -el 5 de junio de cada año, según lo dispuesto por las Naciones Unidas en 1972- es un modo de promover una reflexión respecto de uno de los problemas más graves que afecta a la humanidad: el deterioro creciente del medio ambiente.

Sin pretender estimular una visión apocalíptica, no se puede ignorar el diagnóstico de los últimos informes científicos: continua deforestación, erosión del suelo, sobrepesca, emisiones gaseosas que modifican el clima y transformación de muchos cursos de agua en verdaderas cloacas abiertas. Sin duda, la creciente demanda de recursos naturales ha generado una seria y, en gran medida irreversible, pérdida de la biodiversidad en el planeta.

No se trata de un problema técnico, sino de una modalidad de desarrollo cuanto nos impide comprender que lo que está en juego no es una determinada actividad humana, sino un concepto de vida.

Como pocas veces en nuestro país, y a causa de la instalación de dos fábricas de pasta de celulosa en la margen oriental del río Uruguay, la temática ambiental ha estado presente el último año en la agenda política y en las conversaciones habituales de los argentinos, aunque no estén directamente involucrados con esos intereses. Es un hecho positivo, ya que, a diferencia de cuanto ocurre en otros países, el estado del ambiente y su protección nunca generó un debate profundo en la Argentina, y una prueba de ello es la intensa fragmentación que han experimentado las responsabilidades ambientales en los últimos gobiernos. Esto ha implicado la casi total pérdida de jerarquía institucional de nuestra máxima autoridad ambiental nacional, que debe ocuparse de dar respuesta a temas críticos como la problemática del agua, la energía, la protección de la biodiversidad, el ordenamiento ambiental, la conservación y el uso adecuado de nuestros valiosos recursos naturales, que tanto contribuyen a la calidad de vida de los argentinos.

Sin duda, el modo como se ha manejado la causa de las plantas de pasta celulósica que se instalarán en Uruguay guarda relación con una reiterada subestimación de los temas ambientales. Como hemos resaltado en estas mismas columnas, el sistema vigente para evaluar los impactos ambientales no permite valorar acertadamente los hechos, porque no brinda una información adecuada, no es participativo, ni se consideran otras alternativas de desarrollo que podrían verse afectadas si se aprueba un proyecto determinado.

A raíz del conflicto con Uruguay, el Presidente anunció que la conservación del medio ambiente se convertirá en política de Estado y que se jerarquizará la autoridad ambiental federal. Es indispensable fortalecer desde el punto de vista institucional a la autoridad ambiental, para que pueda ejercer en forma adecuada la función de asistir directamente al presidente de la Nación y al jefe de Gabinete de Ministros en todo lo inherente a la preservación y protección de los recursos naturales y al desarrollo sustentable. Si ello finalmente ocurre, se dará un paso muy positivo y la sociedad entera lo agradecerá.

De nada servirá remover a quienes hoy se encuentran en los cargos principales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, si no se produce un necesario cambio que signifique el fortalecimiento real de su posición institucional y el incremento sustancial en el presupuesto. Un mero maquillaje político de coyuntura no ayudaría en nada a resolver los problemas.

La desvalorización de la cuestión ambiental no es sino el resultado inevitable de un pensamiento que no sabe más que moverse en la inmediatez: de los bienes y servicios que brindan los ecosistemas, sólo se consideran los que hoy computa el mercado. La planificación, herramienta clave para poder determinar los pasos para llegar a un futuro promisorio, ha sido reemplazada por una espontaneidad salvaje que ha favorecido los intereses de muy corto plazo.

Hoy es un día propicio para reflexionar acerca de la necesidad de promover una actitud más responsable, que contribuya a nuestro bienestar y el de nuestro entorno. Se trata de una oportunidad para tomar conciencia sobre una situación que será cada día más acuciante: la necesidad de conservar y proteger el planeta, único escenario conocido hasta el momento donde es posible planificar un futuro.