ONUSIDA pide reajustar los programas de prevención del Sida
JANO.es
Este organismo de Naciones Unidas presentó su nuevo informe "Perspectivas del sida en 2009" en el que se propone un nuevo enfoque.
El Programa Conjunto de Naciones Unidas contra el Sida (ONUSIDA) ha pedido a la comunidad internacional que reajuste los programas de prevención del sida a través del conocimiento sobre la forma de transmisión de las infecciones y mediante el entendimiento de por qué suceden, según su nuevo informe, "Perspectivas del sida en 2009".
"No sólo ayudará a evitar las próximas 1.000 infecciones en cada comunidad, sino que también hará que el dinero para el sida sea más efectivo y ayude a dar una respuesta a largo plazo y sostenible", declaró el director ejecutivo de ONUSIDA, Peter Piot.
ONUSIDA asegura que este informe no es un manual sobre cómo actuar ni una declaración política, "sino que ofrece una visión basada en evidencias sobre las nuevas formas de construir y mejorar la respuesta al sida".
La organización también pide a los países que adopten un enfoque nuevo, la "combinación de la prevención", que implica la elección de la combinación adecuada de las acciones de prevención de conductas biomédicas y estructurales, así como las necesidades de los que se encuentran en un mayor riesgo y la adecuada combinación y proporción de los medicamentos para los tratamientos antirretrovirales, que actualmente salvan millones de vidas, señala ONUSIDA.
"No hay una receta mágica para la prevención del sida, pero podemos elegir prudentemente a partir de las opciones disponibles de prevención para que puedan reforzarse y complementarse mutuamente y cortar la ola creciente de nuevas infecciones", manifestó el Dr. Piot.
Los descubrimientos en los países que han realizado estudios sobre las formas de transmisión y el desarrollo en las estimaciones de incidencia han subrayado tres tendencias generales. En primer lugar, los patrones de las epidemias pueden cambiar con el tiempo y, por tanto, estos análisis deben realizarse con intervalos regulares.
En segundo lugar, ONUSIDA señala que en muchos países del África subsahariana con una alta prevalencia, las nuevas infecciones pueden suceder principalmente como resultado de tener múltiples parejas sexuales y entre parejas "discordantes", es decir, donde uno de ellos es seropositivo y el otro no.
Y finalmente, en un gran número de países, incluso con alta prevalencia de sida entre la población general, un número sustancial de infecciones nuevas también puede suceder en poblaciones con alto riesgo de exposición al sida, incluidos los trabajadores sexuales y sus clientes, consumidores de drogas intravenosas, entre otros.
"Necesitamos el conocimiento y la experiencia de todo lo que nos ofrezca un mejor entendimiento de la epidemia para que podamos actuar con mayor eficacia", señaló la presidenta ejecutiva del Organismo de Coordinación Nacional para el sida de Mozambique, Joana Mangueira.
Incluso aunque el número de nuevas infecciones ha caído en varios países, se producen cinco nuevas infecciones por cada dos personas que están en tratamiento. A principios de 2008, cerca de tres millones de personas reciben en la actualidad tratamiento antirretroviral en países que cuentan con ingresos bajos o medios.
Recortes de financiación
Los recortes en los programas de prevención del sida, debido a la crisis financiera mundial, podrían llevar a un aumento en las infecciones de sida, según señaló el director de ONUSIDA, Paul de Lay, quien añadió que la crisis es una gran preocupación para los programas de desarrollo mientras los gobiernos examinan sus presupuestos.
Se estima que 33 millones de personas en todo el mundo viven con el VIH, la mayoría en África subsahariana y según datos de 2007. El sida ya ha acabado con la vida de 25 millones de personas desde que fue identificado en 1981, y se estima que 2,7 millones de personas se infectan cada año.
Los implicados en la lucha contra el sida exigen liderazgo frente a la crisis.
ISABEL F. LANTIGUA,El Mundo, España
Decía el tango de Carlos Gardel que "veinte años no es nada". Pero en el caso de la lucha contra el sida esta afirmación no es del todo cierta. El tratamiento ha mejorado en estas dos décadas y la respuesta de los gobiernos a la epidemia también ha avanzado. Sin embargo, el mundo sigue sin una vacuna eficaz, sin microbicidas y con un acceso limitado al tratamiento que puede salvar vidas. En el XX aniversario de la celebración del Día Mundial del Sida, sus organizadores señalan que queda mucho por hacer.
En medio de una crisis económica global, los implicados en la lucha contra el sida temen que la situación financiera eche por tierra los progresos realizados. Por eso, insisten en la importancia del "liderazgo", lema elegido para 2008, y en la necesidad de mantener los compromisos adquiridos para hacer frente al VIH.
Sus temores tienen una base real. Según informan desde la Campaña Mundial del Sida (WAC, según sus siglas en inglés), formada por diversas asociaciones internacionales, "los líderes de todo el mundo ahora son conscientes de la amenaza que supone el virus. En 2007, casi todos los países tenían políticas nacionales centradas en el VIH, pero la mayoría no se están aplicando en su totalidad".
Otros datos que no animan al optimismo son que "sólo el 31% de los países con medianos y bajos ingresos que necesitan fármacos antisida los recibe; el número de individuos infectados crece 2,7 veces más rápido que el de quienes inician la terapia y la tercera parte de los países carecen de medidas legales que protejan a los seropositivos del estigma y la discriminación".
Desde WAC advierten que los jóvenes están bajando la guardia "y no deberían", pues el 45% de las nuevas infecciones el pasado año se registraron en personas de entre 15 y 24 años. Asimismo, las encuestas señalan que sólo el 40% de los varones jóvenes y el 36% de las mujeres de esta edad tienen un conocimiento correcto acerca del VIH.
"El Día Mundial del Sida permanece como el único del calendario en el que todo el mundo presta mucha atención a la enfermedad. Y, aunque no es suficiente, es importante aprovecharlo y recordar que aún nos queda mucho para frenar a un virus que causa unas 8.000 muertes al día", afirma Erik Sawyer, seropositivo, activista y miembro de varias organizaciones.
De la comunicación a la esperanza
En 1988, en plena ebullición de la epidemia de sida, más de 100 ministros de salud reunidos en Londres dieron el visto bueno a la idea de crear un Día Mundial de la enfermedad, que la Organización Mundial de la Salud fijó en el 1 de diciembre. El primer lema elegido fue el de "comunicación", ya que se enfrentaban al reto de dar a conocer una patología que ni los médicos comprendían bien.
A medida que avanzaban los años y cambiaba el perfil de la epidemia, los días mundiales se centraron en los jóvenes, las mujeres, el compromiso de la comunidad, la familia, los niños, los derechos, la esperanza, el estigma y la discriminación y, en los últimos años, en el liderazgo.
Comienza el activismo
"El final de la década de los 80 supuso una guerra contra el tiempo. La gente con sida tenía que luchar por su vida y, también, por la de sus amigos", explica Eric Sawyer, que es uno de los fundadores de la organización ACT UP New York. "Hacia 1988, siete años después de detectarse el primer caso de sida, la enfermedad estaba causando más muertes en EEUU que las que provocó la Guerra de Vietnam, pero ni los gobiernos, ni la sociedad ni los medios le prestaban la suficiente atención", ha reconocido Sawyer a la Campaña Mundial.
Entonces surgió el activismo. Los propios afectados se pusieron en primera línea para informar de lo que estaba pasando, de la rápida expansión del virus. Sus esfuerzos se vieron recompensados con la creación del Día Mundial. "Necesitábamos una plataforma así para que la gente a todos los niveles pudiera implicarse en la lucha contra el sida, para fomentar el sentimiento de solidaridad, para ser parte de una respuesta global", explican desde WAC. "Fueron los individuos más afectados por el VIH los que más pasión pusieron en este movimiento", reconocen.
La Nación, Bs As
El 90% de los niños con VIH, sin tratamiento.
Hoy es el Día Mundial del Sida.
Nueve de cada 10 niños con VIH/sida no acceden a los medicamentos antirretrovirales que pueden salvarles la vida. La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) emitió un comunicado en el que apela a los gobiernos y donantes a hacer llegar las pruebas diagnósticas y medicamentos existentes a los niños que los necesitan. Esta situación es especialmente preocupante en niños que han nacido con el virus, ya que la mitad de ellos morirá antes de cumplir los dos años si no recibe tratamiento.
Se estima que 1,9 millones de niños necesitan tratamiento antirretroviral, pero actualmente sólo unos 200.000 lo reciben. MSF instó a ampliar el uso de la versión pediátrica de una dosis fija combinada que une todos los medicamentos necesarios en una sola tableta.
El sida pediátrico es casi exclusivamente un problema de los países en desarrollo.
"Hoy los podemos tratar, pero también necesitamos más medicamentos y pruebas diagnósticas adaptados a los niños. La mayoría de los medicamentos vitales sólo existe en versiones para adultos. Esto tiene que cambiar", dijo el Dr. Von Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF.
La falta de una prueba de diagnóstico sencilla dificulta el acceso de los niños a la atención de VIH/sida, ya que la detección de la infección es un requisito indispensable para iniciar el tratamiento. Actualmente, un complicado test basado en el ADN que requiere transportar las muestras de sangre a laboratorios de referencia es la única opción para diagnosticar a los niños más pequeños.
La gran mayoría de los niños con VIH se infectan durante el embarazo, el parto o la lactancia. Aumentar los esfuerzos para prevenir la transmisión de madre a hijo es vital.
Sondeos
Según un estudio del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam), si bien se reconoce el VIH/sida como una infección de transmisión sexual persiste el desconocimiento sobre las formas de contagio y la importancia de hacerse el testeo.
Más de la mitad de las personas encuestadas reconoció no haberse realizado nunca el test.
Autocuidado. "A pesar de que cada día se conoce más sobre el VIH/sida, las campañas de concientización no han logrado generar un verdadero cambio de actitud y autocuidado", afirma Karina Iza, miembro del Celsam.
VIH
ELVIRA LINDO, EL PAÍS
Me sorprende el tratamiento que se concede al sida en su día mundial. Mientras con el cáncer hay un consenso de dar una imagen alentadora, con el sida sólo aparecen testimonios de quienes atraviesan el peor estado de la enfermedad. Es como si en el día de cáncer de mama mostráramos mujeres que llevan camino de no superarlo. Inercias inexplicables en países como el nuestro, donde el VIH es, para muchos, una enfermedad crónica. Cada año, mi memoria reaviva el recuerdo de una tarde en Addis Abeba. Fue hace cinco años cuando un grupo de cuatro españoles capitaneados por un guía etíope visitamos la sede de una organización que atiende a los huérfanos del sida. La sede era un barracón entre barrizales. Allí nos esperaban unos veinte chiquillos con sus abuelos. Las criaturas se habían sentado en los primeros pupitres; en los últimos, muy solemnes, estaban los abuelos. Aun padeciendo una situación miserable, los niños etíopes son alegres, juegan descalzos por el barro, sonríen a la mínima y son muy sensibles al afecto. Pero estas criaturas del barracón eran las más tristes que he visto nunca. Viven, nos contaron, con el estigma de ser huérfanos de apestados. A ellos les queda, como única herencia, el rechazo social que sufrieron los padres. Incapaces de articular palabra, dejamos que fuera el dibujante Emilio Urberuaga quien, a fuerza de dibujar monigotes en una pizarra, cambiara el gesto grave de las criaturas, que empezaron a sonreír tímidamente viendo cómo, de la tiza mágica de Emilio, surgía un niño blanco (Manolito) que les saludaba subido a lomos de un rinoceronte. Ya entrada la noche, les vimos alejarse. Una extraña procesión: los abuelos, delante; los críos, detrás, los pequeños de la mano de los grandes. Eran tan pobres que alguien nos tuvo que advertir que se habían vestido con sus mejores galas.
Publicado el 30 de noviembre de 2008
¿Afectará la crisis internacional las campañas?
Día mundial de lucha contra el SIDA
El Día Mundial contra el sida celebra su XX aniversario con muchos retos por delante. Los activistas temen que la situación financiera lastre los progresos realizados.
El concepto de dedicar un día a la lucha contra el SIDA en el mundo se originó en la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud de 1988, dentro de los programas para la prevención del SIDA. Desde entonces, ha sido tomado por gobiernos, organizaciones internacionales y caridades alrededor del mundo.
Desde 1988 hasta 2004, el Día Internacional de la Lucha contra el SIDA fue organizado por UNAIDS (ONUSIDA), organismo que escogía un tema para cada año, después de consultarlo con otras organizaciones. En 2005 la UNAIDS entregó la responsabilidad de la conmemoración de este día a la Campaña Mundial contra el SIDA (WAC, World AIDS Campaign), una organización independiente. Para el 2005, eligieron como tema de su campaña: "Paren al Sida: cumplan la promesa" (Stop AIDS: Keep the Promise), que estará vigente hasta el 2010. Este tema no es específico para el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, sino también para las labores que la WAC hace durante el año.
Mensaje con ocasión del Día Mundial del Sida del director ejecutivo de ONUSIDA Dr. Meter Piot, 1 diciembre de 2008
*Descargue el informe ejecutivo sobre la epdiemia 2008 ONUSIDA haciendo click aquí
ONUSIDA pide reajustar los programas de prevención del Sida
JANO.es
Este organismo de Naciones Unidas presentó su nuevo informe "Perspectivas del sida en 2009" en el que se propone un nuevo enfoque.
El Programa Conjunto de Naciones Unidas contra el Sida (ONUSIDA) ha pedido a la comunidad internacional que reajuste los programas de prevención del sida a través del conocimiento sobre la forma de transmisión de las infecciones y mediante el entendimiento de por qué suceden, según su nuevo informe, "Perspectivas del sida en 2009".
"No sólo ayudará a evitar las próximas 1.000 infecciones en cada comunidad, sino que también hará que el dinero para el sida sea más efectivo y ayude a dar una respuesta a largo plazo y sostenible", declaró el director ejecutivo de ONUSIDA, Peter Piot.
ONUSIDA asegura que este informe no es un manual sobre cómo actuar ni una declaración política, "sino que ofrece una visión basada en evidencias sobre las nuevas formas de construir y mejorar la respuesta al sida".
La organización también pide a los países que adopten un enfoque nuevo, la "combinación de la prevención", que implica la elección de la combinación adecuada de las acciones de prevención de conductas biomédicas y estructurales, así como las necesidades de los que se encuentran en un mayor riesgo y la adecuada combinación y proporción de los medicamentos para los tratamientos antirretrovirales, que actualmente salvan millones de vidas, señala ONUSIDA.
"No hay una receta mágica para la prevención del sida, pero podemos elegir prudentemente a partir de las opciones disponibles de prevención para que puedan reforzarse y complementarse mutuamente y cortar la ola creciente de nuevas infecciones", manifestó el Dr. Piot.
Los descubrimientos en los países que han realizado estudios sobre las formas de transmisión y el desarrollo en las estimaciones de incidencia han subrayado tres tendencias generales. En primer lugar, los patrones de las epidemias pueden cambiar con el tiempo y, por tanto, estos análisis deben realizarse con intervalos regulares.
En segundo lugar, ONUSIDA señala que en muchos países del África subsahariana con una alta prevalencia, las nuevas infecciones pueden suceder principalmente como resultado de tener múltiples parejas sexuales y entre parejas "discordantes", es decir, donde uno de ellos es seropositivo y el otro no.
Y finalmente, en un gran número de países, incluso con alta prevalencia de sida entre la población general, un número sustancial de infecciones nuevas también puede suceder en poblaciones con alto riesgo de exposición al sida, incluidos los trabajadores sexuales y sus clientes, consumidores de drogas intravenosas, entre otros.
"Necesitamos el conocimiento y la experiencia de todo lo que nos ofrezca un mejor entendimiento de la epidemia para que podamos actuar con mayor eficacia", señaló la presidenta ejecutiva del Organismo de Coordinación Nacional para el sida de Mozambique, Joana Mangueira.
Incluso aunque el número de nuevas infecciones ha caído en varios países, se producen cinco nuevas infecciones por cada dos personas que están en tratamiento. A principios de 2008, cerca de tres millones de personas reciben en la actualidad tratamiento antirretroviral en países que cuentan con ingresos bajos o medios.
Recortes de financiación
Los recortes en los programas de prevención del sida, debido a la crisis financiera mundial, podrían llevar a un aumento en las infecciones de sida, según señaló el director de ONUSIDA, Paul de Lay, quien añadió que la crisis es una gran preocupación para los programas de desarrollo mientras los gobiernos examinan sus presupuestos.
Se estima que 33 millones de personas en todo el mundo viven con el VIH, la mayoría en África subsahariana y según datos de 2007. El sida ya ha acabado con la vida de 25 millones de personas desde que fue identificado en 1981, y se estima que 2,7 millones de personas se infectan cada año.
Los implicados en la lucha contra el sida exigen liderazgo frente a la crisis.
ISABEL F. LANTIGUA,El Mundo, España
Decía el tango de Carlos Gardel que "veinte años no es nada". Pero en el caso de la lucha contra el sida esta afirmación no es del todo cierta. El tratamiento ha mejorado en estas dos décadas y la respuesta de los gobiernos a la epidemia también ha avanzado. Sin embargo, el mundo sigue sin una vacuna eficaz, sin microbicidas y con un acceso limitado al tratamiento que puede salvar vidas. En el XX aniversario de la celebración del Día Mundial del Sida, sus organizadores señalan que queda mucho por hacer.
En medio de una crisis económica global, los implicados en la lucha contra el sida temen que la situación financiera eche por tierra los progresos realizados. Por eso, insisten en la importancia del "liderazgo", lema elegido para 2008, y en la necesidad de mantener los compromisos adquiridos para hacer frente al VIH.
Sus temores tienen una base real. Según informan desde la Campaña Mundial del Sida (WAC, según sus siglas en inglés), formada por diversas asociaciones internacionales, "los líderes de todo el mundo ahora son conscientes de la amenaza que supone el virus. En 2007, casi todos los países tenían políticas nacionales centradas en el VIH, pero la mayoría no se están aplicando en su totalidad".
Otros datos que no animan al optimismo son que "sólo el 31% de los países con medianos y bajos ingresos que necesitan fármacos antisida los recibe; el número de individuos infectados crece 2,7 veces más rápido que el de quienes inician la terapia y la tercera parte de los países carecen de medidas legales que protejan a los seropositivos del estigma y la discriminación".
Desde WAC advierten que los jóvenes están bajando la guardia "y no deberían", pues el 45% de las nuevas infecciones el pasado año se registraron en personas de entre 15 y 24 años. Asimismo, las encuestas señalan que sólo el 40% de los varones jóvenes y el 36% de las mujeres de esta edad tienen un conocimiento correcto acerca del VIH.
"El Día Mundial del Sida permanece como el único del calendario en el que todo el mundo presta mucha atención a la enfermedad. Y, aunque no es suficiente, es importante aprovecharlo y recordar que aún nos queda mucho para frenar a un virus que causa unas 8.000 muertes al día", afirma Erik Sawyer, seropositivo, activista y miembro de varias organizaciones.
De la comunicación a la esperanza
En 1988, en plena ebullición de la epidemia de sida, más de 100 ministros de salud reunidos en Londres dieron el visto bueno a la idea de crear un Día Mundial de la enfermedad, que la Organización Mundial de la Salud fijó en el 1 de diciembre. El primer lema elegido fue el de "comunicación", ya que se enfrentaban al reto de dar a conocer una patología que ni los médicos comprendían bien.
A medida que avanzaban los años y cambiaba el perfil de la epidemia, los días mundiales se centraron en los jóvenes, las mujeres, el compromiso de la comunidad, la familia, los niños, los derechos, la esperanza, el estigma y la discriminación y, en los últimos años, en el liderazgo.
Comienza el activismo
"El final de la década de los 80 supuso una guerra contra el tiempo. La gente con sida tenía que luchar por su vida y, también, por la de sus amigos", explica Eric Sawyer, que es uno de los fundadores de la organización ACT UP New York. "Hacia 1988, siete años después de detectarse el primer caso de sida, la enfermedad estaba causando más muertes en EEUU que las que provocó la Guerra de Vietnam, pero ni los gobiernos, ni la sociedad ni los medios le prestaban la suficiente atención", ha reconocido Sawyer a la Campaña Mundial.
Entonces surgió el activismo. Los propios afectados se pusieron en primera línea para informar de lo que estaba pasando, de la rápida expansión del virus. Sus esfuerzos se vieron recompensados con la creación del Día Mundial. "Necesitábamos una plataforma así para que la gente a todos los niveles pudiera implicarse en la lucha contra el sida, para fomentar el sentimiento de solidaridad, para ser parte de una respuesta global", explican desde WAC. "Fueron los individuos más afectados por el VIH los que más pasión pusieron en este movimiento", reconocen.
La Nación, Bs As
El 90% de los niños con VIH, sin tratamiento.
Hoy es el Día Mundial del Sida.
Nueve de cada 10 niños con VIH/sida no acceden a los medicamentos antirretrovirales que pueden salvarles la vida. La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) emitió un comunicado en el que apela a los gobiernos y donantes a hacer llegar las pruebas diagnósticas y medicamentos existentes a los niños que los necesitan. Esta situación es especialmente preocupante en niños que han nacido con el virus, ya que la mitad de ellos morirá antes de cumplir los dos años si no recibe tratamiento.
Se estima que 1,9 millones de niños necesitan tratamiento antirretroviral, pero actualmente sólo unos 200.000 lo reciben. MSF instó a ampliar el uso de la versión pediátrica de una dosis fija combinada que une todos los medicamentos necesarios en una sola tableta.
El sida pediátrico es casi exclusivamente un problema de los países en desarrollo.
"Hoy los podemos tratar, pero también necesitamos más medicamentos y pruebas diagnósticas adaptados a los niños. La mayoría de los medicamentos vitales sólo existe en versiones para adultos. Esto tiene que cambiar", dijo el Dr. Von Schoen-Angerer, director de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF.
La falta de una prueba de diagnóstico sencilla dificulta el acceso de los niños a la atención de VIH/sida, ya que la detección de la infección es un requisito indispensable para iniciar el tratamiento. Actualmente, un complicado test basado en el ADN que requiere transportar las muestras de sangre a laboratorios de referencia es la única opción para diagnosticar a los niños más pequeños.
La gran mayoría de los niños con VIH se infectan durante el embarazo, el parto o la lactancia. Aumentar los esfuerzos para prevenir la transmisión de madre a hijo es vital.
Sondeos
Según un estudio del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam), si bien se reconoce el VIH/sida como una infección de transmisión sexual persiste el desconocimiento sobre las formas de contagio y la importancia de hacerse el testeo.
Más de la mitad de las personas encuestadas reconoció no haberse realizado nunca el test.
Autocuidado. "A pesar de que cada día se conoce más sobre el VIH/sida, las campañas de concientización no han logrado generar un verdadero cambio de actitud y autocuidado", afirma Karina Iza, miembro del Celsam.
VIH
ELVIRA LINDO, EL PAÍS
Me sorprende el tratamiento que se concede al sida en su día mundial. Mientras con el cáncer hay un consenso de dar una imagen alentadora, con el sida sólo aparecen testimonios de quienes atraviesan el peor estado de la enfermedad. Es como si en el día de cáncer de mama mostráramos mujeres que llevan camino de no superarlo. Inercias inexplicables en países como el nuestro, donde el VIH es, para muchos, una enfermedad crónica. Cada año, mi memoria reaviva el recuerdo de una tarde en Addis Abeba. Fue hace cinco años cuando un grupo de cuatro españoles capitaneados por un guía etíope visitamos la sede de una organización que atiende a los huérfanos del sida. La sede era un barracón entre barrizales. Allí nos esperaban unos veinte chiquillos con sus abuelos. Las criaturas se habían sentado en los primeros pupitres; en los últimos, muy solemnes, estaban los abuelos. Aun padeciendo una situación miserable, los niños etíopes son alegres, juegan descalzos por el barro, sonríen a la mínima y son muy sensibles al afecto. Pero estas criaturas del barracón eran las más tristes que he visto nunca. Viven, nos contaron, con el estigma de ser huérfanos de apestados. A ellos les queda, como única herencia, el rechazo social que sufrieron los padres. Incapaces de articular palabra, dejamos que fuera el dibujante Emilio Urberuaga quien, a fuerza de dibujar monigotes en una pizarra, cambiara el gesto grave de las criaturas, que empezaron a sonreír tímidamente viendo cómo, de la tiza mágica de Emilio, surgía un niño blanco (Manolito) que les saludaba subido a lomos de un rinoceronte. Ya entrada la noche, les vimos alejarse. Una extraña procesión: los abuelos, delante; los críos, detrás, los pequeños de la mano de los grandes. Eran tan pobres que alguien nos tuvo que advertir que se habían vestido con sus mejores galas.