Noticias médicas

Publicado el 5 de octubre de 2005

Avances

Descubrieron el mecanismo de mutación del virus de la gripe

GRAN LOGRO CIENTIFICO DEL INSTITUTO PARA LA INVESTIGACION DEL GENOMA DE ROCKVILLE, EN ESTADOS UNIDOS

Capturaron el momento en que el del tipo A modifica su estructura para hacerse más fuerte. El hallazgo permite observar los cambios que registra y cómo se extiende en diversas regiones geográficas.

Eliana Galarza.
egalarza@clarin.com


En el Instituto para la Investigación del Genoma (TIGR) de Rockville, en Maryland, Estados Unidos, lograron estudiar cómo evoluciona la gripe A y descubrieron parte del mecanismo de mutación que utiliza el virus que produce esa enfermedad para hacerse más fuerte y resistente. Es decir, se comprobó, en vivo y en directo, lo que todo el mundo sospechaba: que los virus son capaces de cualquier cosa con tal de subsistir y arruinar los mejores planes.

Los de la gripe, en especial, provocan una enfermedad que ataca con saña el tracto respiratorio y produce síntomas que, en invierno, son tan populares como los pañuelitos descartables. Fiebre alta, fatiga y debilidad, dolor de cabeza intenso, tos, dolor de garganta, lagrimeo ocular, congestión nasal, postración...

Para entender lo que descubrieron en Maryland conviene hacer un repaso de cuáles son exactamente los virus que provocan esa dolencia en los humanos. Hay tres tipos: A, B y C. Los dos primeros son responsables de la mayoría de las epidemias que se presentan cada invierno. El tercero sólo produce síntomas aislados, nada de qué preocuparse.

Los A, a su vez, se dividen en subtipos basándose en dos proteínas que se encuentran en la superficie del virus: la hemaglutinina (H) y la nueraminidasa (N). Las B y C no tienen denominaciones de subtipos.

Los subtipos más frecuentes de la A son el H1N1 y el H3N2. No es una denominación arbitraria porque la capacidad de producir epidemias depende de las variaciones de esas proteínas H y N. Pueden cambiar para hacerse más fuertes por dos motivos fundamentales: acumulación de mutuaciones puntuales o por reensamblado (ver infografía).

Lo que hicieron en los laboratorios del Instituto para la Investigación del Genoma de Maryland fue llevar adelante el primer proyecto a gran escala para ver cómo se mueve dentro de una población humana el virus que provoca la gripe A. Es decir, cómo evoluciona, cómo va mutando, cómo se hace más fuerte. Para seguirlo a sol y a sombra, tomaron como grupo de estudio a los habitantes de los condados de Nueva York. En especial a los pacientes que visitaron las distintas clínicas (afectados por gripe) en el período 1999-2004.

De ellos lograron 209 muestras, aisladas, a las que secuenciaron para obtener su genoma completo (su cédula de identidad). Lo primero que descubrieron es que la cepa predominante de ese período fue la H3N2.

Luego, en base a la comparación de esos diferentes genomas, lograron rastrear al virus a medida que se iba "moviendo" de región en región. "Este es, tal vez, el vistazo más detallado obtenido por científicos sobre el movimiento de la gripe a través de las comunidades", comentó Elodie Ghedin, que dirige el laboratorio de genomas del TIGR y una de las autoras del estudio.

A través de ese seguimiento, los investigadores también lograron ver cómo se producen las mutaciones que le van otorgando al virus una mayor resistencia.

El estudio puso al descubierto la facilidad con que puede desarrollarse, mutar y rearmarse (ver infografía). Y, algo trascendental, muestra por qué las vacunas pueden llegar a ser ineficaces, como ocurrió con la desarrollada para el período 2003-2004.

Ataque astuto
Elodie Ghedin

Los estudios que realizamos en Nueva York condujeron a dos hallazgos. Por un lado, hay mayor diversidad genética (más de lo que se creía) del virus de la gripe en la población de un área pequeña. Esto significa que, en la misma temporada, usted y su vecino pueden no ser portadores de la misma cepa. Otra conclusión es que estos tipos distintos de virus interactúan y se mezclan para crear otras cepas. Este estudio pone al descubierto lo fácil que le resulta al virus desarrollarse, mutar y rearmarse. Comprender la evolución de la gripe A es importante para controlar y elegir cepas de vacunas más eficaces.